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Comercio Internacional

Cerezas: la carrera logística para llegar a China con la calidad intacta

La llegada de fruta en octubre responde a incorporación de variedades tempranas.

La llegada de los primeros cargamentos a China marca el inicio de una temporada que pondrá a prueba la capacidad logística de la industria frutícola chilena. Depósitos, operadores y exportadores refuerzan sus operaciones para responder al peak de embarques.

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Los primeros envíos de cerezas chilenas de la temporada 2026-2027 ya llegaron a China. A mediados de octubre, cargamentos procedentes de cosechas tempranas de la Región de Coquimbo arribaron al aeropuerto de Shanghái-Pudong en vuelos comerciales de pasajeros, anticipando el inicio de una nueva campaña exportadora.

Según informó Produce Report, dos importadores recibieron los primeros lotes. Shanghai Haojiu ingresó 1.066 cajas de las variedades Cherry Cupid y Royal Tioga, con calibres entre J y 4J, mientras que Shanghai Ivcsun recibió otras 222 cajas de la variedad AG2, en formatos de 2,5 y 5 kilos. La distribución considera mercados de Shanghái y otras ciudades, además de supermercados, tiendas especializadas y plataformas de comercio electrónico.

La llegada de fruta en octubre responde a la incorporación de variedades tempranas y a técnicas de producción que han adelantado su disponibilidad comercial. Estos primeros despachos por vía aérea anteceden al período de mayores volúmenes, cuando la coordinación entre productores, exportadores y operadores logísticos resulta determinante para mantener la continuidad de los envíos y la condición del producto.

En esa preparación, Sitrans informó que está reforzando sus servicios para la temporada, con énfasis en el monitoreo de temperatura, el mantenimiento de equipos, el preenfriamiento, los tratamientos de frío, el transporte refrigerado y la trazabilidad de la carga. Estas operaciones buscan responder a las exigencias de una fruta sensible a las variaciones térmicas y a la concentración de actividad durante las semanas de mayor demanda.

José Saguas, subgerente comercial de Sitrans, señaló que “la temporada de cerezas es uno de los períodos más exigentes para la logística de exportación en Chile. La anticipación y coordinación entre todos los actores de la cadena son fundamentales para asegurar la continuidad operacional y preservar la calidad de la fruta hasta su destino final”.

La infraestructura es clave para el éxito de las operaciones.

Infraestructura para la operación portuaria

En Valparaíso, Hanseatic Global Terminals Latin America Inland Services también reforzó su capacidad para atender la temporada. La compañía proyecta gestionar cerca de 5.000 contenedores durante el peak de cerezas, entre noviembre y enero, y alcanzar unas 8.000 unidades acumuladas hasta abril, considerando el conjunto de las exportaciones frutícolas. Para responder a esa demanda, incorporó cuatro grúas portacontenedores y habilitó un segundo depósito para carga seca, lo que permite destinar su instalación principal exclusivamente a contenedores refrigerados.

Con esta reorganización, HGT Inland Services prevé alcanzar una capacidad operativa cercana a los 6.500 TEU en Valparaíso durante el peak. La preparación incluye un sistema de retiro y almacenaje anticipado de contenedores refrigerados, con una meta de atención inferior a 15 minutos por unidad en el despacho durante las semanas de mayor actividad. La empresa también ofrece inspección técnica, gasificado para atmósfera controlada y asistencia especializada las 24 horas.

“En la temporada frutícola, la disponibilidad de contenedores refrigerados, la rapidez de atención y la confiabilidad operacional son fundamentales. Hemos fortalecido nuestra infraestructura, equipamiento y servicios especializados, con foco en entregar una operación eficiente y dar continuidad a los flujos de exportación durante las semanas de mayor demanda”, señaló Martín Edwards, Shipping Services & Depot Manager de HGT Inland Services.

El análisis de residuos de plaguicidas es una de las exigencias.

Protocolos para ingresar la fruta a China

La preparación logística coincide con exigencias fitosanitarias específicas para el ingreso de cerezas frescas a China. El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) actualizó las condiciones que deben cumplir los predios y establecimientos participantes, con requisitos que abarcan desde el manejo de los huertos hasta el embalaje, la inspección y la identificación del origen de cada partida.

Los predios deben estar inscritos en el Sistema de Registro Agrícola del SAG y cumplir las condiciones de certificación de buenas prácticas agrícolas o inocuidad correspondientes. También se exigen análisis de residuos de plaguicidas y seguimiento técnico cada 15 días, desde la floración hasta la cosecha, para vigilar plagas cuarentenarias como la mosca de la fruta (Ceratitis capitata) y la polilla de la manzana (Cydia pomonella), además de los virus PNRSV y PPV. El protocolo contempla, asimismo, la ausencia de fruta caída.

Las plantas de embalaje deben contar con medidas para impedir el ingreso de insectos, como mallas con aberturas inferiores a 1,6 milímetros, cortinas de aire o puertas automáticas. Las disposiciones también incluyen trazabilidad hasta el huerto, materiales de embalaje que cumplan las condiciones establecidas, cámaras de frío separadas y etiquetado en inglés. Estos requisitos extienden los controles a distintas etapas de la cadena y obligan a mantener procedimientos verificables antes del despacho.

La inspección oficial considera una revisión del 1% del lote, con controles de plagas, virus y parámetros de calidad comercial. El protocolo permite objetar partidas cuando más del 20% de la muestra presenta deformidades o cuando existen diferencias de calibre superiores a cuatro milímetros en al menos el 25% de las unidades examinadas. El cumplimiento debe verificarse durante todo el proceso para reducir el riesgo de observaciones o restricciones sobre los envíos.

Las cerezas alcanzaron un valor FOB de US$2.797,4 millones.

Un producto que debe ser intachable

La calidad también incide en la capacidad de sostener la demanda internacional. Durante la tercera edición de Cherry & Kiwi Conference 2026, realizada en la Región del Maule, Claudia Soler, directora ejecutiva del Comité de Cerezas de Frutas de Chile, planteó la necesidad de vincular el crecimiento productivo con estándares más altos de inocuidad y calidad.

La reputación de la fruta chilena constituye un activo para toda la industria: una experiencia deficiente para el consumidor puede afectar la percepción de la categoría, más allá de la empresa responsable de un envío.

Las cifras de la temporada anterior muestran la dimensión económica de este producto. De acuerdo con los datos de exportación frutícola de Chile para el ciclo comprendido entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, las cerezas alcanzaron un valor FOB de US$2.797,4 millones, pese a registrar una disminución de 2,2% frente al período previo. El conjunto de la fruta fresca exportada sumó US$8.198,8 millones, un incremento de 6,8%, con 3.021.216 toneladas.

Con los primeros cargamentos ya en destino y los operadores reforzando sus instalaciones para los meses de mayor actividad, la temporada 2026-2027 pondrá a prueba la coordinación entre producción, control sanitario y logística. El desafío será gestionar los flujos de exportación sin comprometer la condición comercial de las cerezas hasta su recepción en el mercado chino.