Comercio Internacional
Cerezas: SAG actualiza exigencias para exportaciones a China
Los nuevos lineamientos establecen controles para huertos, plantas de embalaje y frigoríficos, con énfasis en trazabilidad, control de plagas y condiciones de almacenamiento.
La exportación de cerezas frescas chilenas a China deberá ajustarse a nuevos lineamientos publicados por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), que actualizan las condiciones establecidas en el protocolo fitosanitario entre ambos países. Las exigencias abarcan toda la cadena exportadora, desde los predios productores hasta las instalaciones de embalaje y refrigeración, y asignan al sector productor-exportador la responsabilidad de cumplir las medidas necesarias para evitar restricciones comerciales.
En los huertos, tanto predios como establecimientos deben estar inscritos en el Sistema de Registro Agrícola (SRA) del SAG y contar con sus respectivos códigos CSG y CSP. Además, se exige certificación en Buenas Prácticas Agrícolas o el cumplimiento del programa de prerrequisitos de inocuidad, análisis de residuos de pesticidas y un monitoreo técnico cada 15 días, desde floración hasta cosecha, para detectar plagas cuarentenarias como Ceratitis capitata y Cydia pomonella, además de virus como PNRSV y PPV. También queda prohibido el envío de fruta caída y debe existir un registro de su manejo agronómico.
Las plantas de embalaje deberán acreditar previamente ante el SAG condiciones capaces de impedir el ingreso de plagas externas. Para ello, se contemplan barreras como mallas con orificios inferiores a 1,6 milímetros, cortinas de aire o puertas automáticas. Las instalaciones deberán asegurar además la trazabilidad de la fruta hasta su huerto de origen, utilizar materiales de embalaje de primer uso y mantener las cajas terminadas en cámaras frigoríficas separadas de otros productos, junto con cumplir las exigencias de rotulado en idioma inglés.
Antes de su despacho, los lotes serán sometidos a una inspección oficial correspondiente al 1% de la partida. El control considerará tanto la ausencia de plagas y virus cuarentenarios como parámetros comerciales de la fruta. En este último ámbito, el SAG podrá objetar lotes que presenten deformidades superiores al 20% o diferencias de calibre mayores a 4 milímetros en al menos una cuarta parte de la muestra analizada.
Las nuevas disposiciones refuerzan así los controles en las distintas etapas previas al embarque y elevan la importancia de mantener una trazabilidad documentada durante todo el proceso. Para los exportadores, el cumplimiento de estas condiciones resulta determinante para reducir riesgos fitosanitarios y evitar observaciones que puedan afectar la continuidad de los envíos de cerezas chilenas hacia el mercado chino.