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"El CPTPP contribuyó a facilitar el negocio entre Japón y Chile"
El embajador de Japón en Chile, Kenko Sone, abordó las oportunidades en minerales críticos, energía, tecnología y comercio, además de plantear desafíos vinculados a los procesos de aprobación de inversiones y la diversificación de las cadenas de suministro.
La relación económica entre Chile y Japón mantiene a la minería como uno de sus principales puntos de encuentro, pero comienzan a ganar espacio otras áreas vinculadas con la seguridad de las cadenas de suministro, las energías renovables y las nuevas tecnologías. Así lo planteó el embajador de Japón en Chile, Kenko Sone, durante un webinar organizado por la Fundación Chilena del Pacífico.
La diversificación de proveedores aparece como una preocupación central para Japón. “La diversificación de la cadena de suministro o la creación de una cadena de suministro más resiliente siempre es un aspecto clave”, señaló el diplomático, quien situó a Chile dentro de esa estrategia por su disponibilidad de recursos considerados relevantes para distintas industrias.
Cobre y litio concentran buena parte de los vínculos existentes. Japón mantiene inversiones y colaboraciones en ambos sectores y, según Sone, algunas compañías están estudiando nuevas alternativas. El desafío está en encontrar proyectos mineros que permitan ampliar esa participación.
Las tierras raras también forman parte de la mirada japonesa, aunque su eventual desarrollo en Chile todavía se encuentra en una etapa preliminar. “Si Chile eventualmente tiene esas tierras, entonces sería una buena oportunidad para Japón para expandir más”, afirmó. La búsqueda de nuevos proveedores responde, explicó, a la necesidad de reducir la dependencia de determinadas fuentes de abastecimiento.
Otra posibilidad está en estructurar proyectos con participación de capitales de distintos países. El embajador mencionó eventuales asociaciones entre empresas de Japón, Europa, Estados Unidos y Australia, especialmente para iniciativas relacionadas con el cobre.
En energía, el foco está puesto en el hidrógeno verde y el amoníaco verde. Empresas japonesas ya participan en iniciativas vinculadas con este último sector y existe interés en proyectos desarrollados en el sur de Chile. “Chile tiene un gran potencial para tener más energías renovables, como el hidrógeno verde y el amoníaco verde”, sostuvo Sone.
La expansión de estas industrias enfrenta, sin embargo, una barrera económica. El embajador apuntó que los precios todavía no alcanzan los niveles necesarios para permitir que estas fuentes energéticas adquieran mayor escala.
Las condiciones para concretar inversiones también fueron parte de sus observaciones. De acuerdo con Sone, empresas japonesas han manifestado preocupación por los tiempos de aprobación de proyectos y por la dificultad para anticipar cuánto pueden extenderse determinados procedimientos. Los plazos para obtener visas constituyen otro factor que puede complicar el desplazamiento de personas asociadas a nuevas iniciativas.
En materia comercial, el embajador destacó el papel del CPTPP, tratado del que forman parte Chile y Japón además de otros países de la región Asia-Pacífico. A su juicio, el acuerdo ha contribuido a facilitar las operaciones entre ambos mercados mediante reducciones arancelarias y, en determinados casos, la eliminación de tarifas.
“El CPTPP realmente ayudó a facilitar el negocio entre Japón y Chile”, afirmó. También resaltó que el valor del tratado no está únicamente en los aranceles, sino en las reglas comunes que establece para sus integrantes. “Una cosa importante del CPTPP no solo es la tarifa, sino también las reglas que se crearon en el CPTPP”, sostuvo.
Japón, agregó, mantiene su respaldo a una eventual ampliación del acuerdo hacia nuevos integrantes que sean capaces de cumplir con sus estándares. Paralelamente, el país asiático mantiene conversaciones con otros bloques y agrupaciones comerciales para facilitar el intercambio y la inversión.
La agenda bilateral también se está desplazando hacia campos tecnológicos. Inteligencia artificial, computación cuántica, astronomía, medicina e ingeniería aparecen entre las áreas de cooperación, junto con posibilidades en servicios y construcción. En este último ámbito, Sone mencionó el potencial de incorporar nuevas tecnologías, aunque reconoció que la inversión japonesa todavía es limitada.
Con esta ampliación de intereses, Chile aparece para Japón no solo como fuente de recursos naturales, sino también como un posible componente de cadenas de suministro más diversificadas y de nuevos proyectos energéticos y tecnológicos. Para las empresas de ambos países, el desafío estará en transformar esas oportunidades en inversiones y operaciones concretas.