Comercio Internacional
Exportaciones de nueces chilenas dan el gran paso y crecen 58,6%
Los envíos sumaron US$644,4 millones entre abril de 2025 y marzo de 2026. Con más del 95% de la producción destinada a mercados externos, la industria busca mejorar el valor comercial.
El aumento de los retornos por exportaciones de nueces no resuelve por sí solo el desafío económico de la industria chilena. Entre abril de 2025 y marzo de 2026, los envíos alcanzaron US$644,4 millones, un alza de 58,6% frente al período anterior, según cifras de ODEPA difundidas por ChileNut. El resultado vuelve a poner el foco en la capacidad del sector para convertir el crecimiento comercial en rentabilidad.
La dependencia de los mercados externos explica la relevancia de esa discusión: más del 95% de la producción nacional se exporta, con India, Europa, Medio Oriente y América Latina entre sus destinos. Para Macarena Pons, gerenta de ChileNut, el desempeño de la actividad debe evaluarse más allá del volumen comercializado. “No podemos conformarnos con medir nuestro éxito por las toneladas que producimos o los mercados a los que llegamos. Tenemos que preguntarnos cuánto valor estamos generando, qué tan rentable está siendo el negocio para nuestros productores”, señaló.
La calidad de la fruta es uno de los factores que inciden en esa ecuación. El color, la condición y el rendimiento de la pulpa influyen en las posibilidades comerciales, mientras que los costos de producción y las condiciones climáticas afectan los resultados de cada temporada. Según antecedentes de ExpoNut, cerca del 50% de las nueces chilenas se vende con cáscara y un 45% sin cáscara. El rendimiento promedio informado es de 46,5 kilos de pulpa por cada 100 kilos de nueces con cáscara.
La competitividad también depende de la productividad de los huertos y de la capacidad de ajustar la oferta a los requerimientos de los compradores. Para una industria que comercializa casi toda su producción fuera del país, los cambios en la demanda internacional pueden incidir directamente en los precios y los márgenes. La eficiencia productiva y el control de costos adquieren así un papel central en las decisiones de productores y exportadores.
El crecimiento de los envíos plantea una nueva exigencia para la cadena nogalera: determinar qué segmentos ofrecen mejores retornos y cómo sostenerlos en el tiempo. La discusión ya no se limita a cuánto puede exportar Chile, sino también a qué atributos valora cada mercado y cuánto de ese valor llega finalmente al productor.