Logística y Distribución
¿Ferrocarril pierde terreno frente a la carretera en el transporte?
El volumen de mercancías movilizadas por tren en la Unión Europea cayó por cuarto año consecutivo en 2025, mientras su participación en el transporte terrestre bajó de 18,8% en 2014 a 16,6% en 2024.
El transporte ferroviario de mercancías europeo enfrenta un problema que va más allá de la regulación: su capacidad para competir con la carretera. Los últimos datos de Eurostat muestran que el volumen transportado por tren en la Unión Europea retrocedió 1,8% en 2025, desde 375.100 millones a 368.200 millones de toneladas-kilómetro. La caída prolonga una tendencia de cuatro años y evidencia las dificultades del sector para consolidar su participación en la cadena logística.
La pérdida de terreno también se observa en el reparto modal. La cuota ferroviaria dentro del transporte terrestre de mercancías de la UE descendió de 18,8% en 2014 a 16,6% en 2024, según los antecedentes difundidos por la Comunidad de Empresas Ferroviarias y de Infraestructuras Europeas (CER). El retroceso ocurre pese a las ventajas del tren para movilizar grandes volúmenes y cargas pesadas con menor consumo energético y emisiones por tonelada transportada.
El escenario fue uno de los ejes de la Reunión Anual de Alto Nivel sobre Transporte de Mercancías, organizada en Vilna por la CER y la Unión Internacional de Ferrocarriles (UIC), con el patrocinio de LTG Cargo. Ejecutivos ferroviarios, representantes de instituciones europeas, la OTAN y clientes del sector coincidieron en que las medidas existentes deben traducirse en mejoras concretas para las operaciones internacionales.
Un estudio encargado por la CER sobre la competitividad del ferrocarril de carga identificó la fiabilidad y la calidad del servicio como factores determinantes para explicar el deterioro de su posición comercial. Entre los problemas señalados figuran las interrupciones de la red, la inestabilidad en la asignación de capacidad, los retrasos en la modernización de la infraestructura y la escasez de trabajadores con las competencias requeridas.
Fiabilidad e infraestructura, los principales obstáculos
Estas limitaciones afectan especialmente a los servicios transfronterizos. Más de la mitad del transporte ferroviario de mercancías en Europa cruza al menos una frontera nacional, por lo que las diferencias operacionales entre redes y la falta de coordinación pueden repercutir en los tiempos de tránsito y en la continuidad de los servicios. Para los clientes, la decisión de contratar un transporte no depende únicamente de la distancia ferroviaria, sino de la previsibilidad de toda la operación.
El director ejecutivo de la CER, Alberto Mazzola, sostuvo que Europa necesita servicios ferroviarios fiables y competitivos para fortalecer su industria, avanzar en sus objetivos climáticos y responder a las necesidades de defensa. Entre las medidas que planteó figuran una mejor coordinación de las restricciones temporales de capacidad, proyectos piloto transfronterizos para aplicar las nuevas reglas de gestión de capacidad y una tramitación más ágil de autorizaciones y permisos. También advirtió sobre la necesidad de evitar que las normas aplicables al transporte por carretera generen desventajas competitivas para el ferrocarril.
La infraestructura constituye otro punto crítico. El sector solicita inversiones que no se limiten a las líneas principales, sino que incluyan terminales, apartaderos privados, conexiones portuarias y enlaces de primera y última milla. Estos componentes determinan si la carga puede pasar de manera eficiente entre el tren y otros modos de transporte, una condición relevante para competir en cadenas logísticas donde la carretera suele ofrecer mayor flexibilidad en los trayectos de origen y destino.
Digitalización y coordinación para recuperar competitividad
La agenda acordada en Vilna también contempla acelerar la interoperabilidad tecnológica. La CER y la UIC destacaron el papel del Sistema Europeo de Gestión del Tráfico Ferroviario (ERTMS), el acoplamiento automático digital (DAC) y el intercambio de datos entre operadores y gestores de infraestructura. El objetivo es mejorar la coordinación, aprovechar mejor la capacidad disponible y reducir fricciones en los corredores internacionales.
El director general de la UIC, François Davenne, afirmó que las operaciones transfronterizas, la digitalización y la automatización son necesarias para desarrollar corredores de mercancías más competitivos y resilientes. Los trabajos presentados durante la reunión se incorporarán a una nueva hoja de ruta de la organización, centrada en soluciones técnicas, digitales y operacionales para el transporte ferroviario internacional.
La dimensión estratégica también ha ganado peso. La inestabilidad geopolítica y las necesidades de movilidad militar han reforzado el interés europeo por disponer de infraestructura, terminales y material rodante capaces de responder tanto a las demandas comerciales como a las de defensa. Para Eglė Šimė, directora general de LTG Cargo, la experiencia de Lituania en el flanco oriental de la Unión Europea demuestra la relación entre conectividad ferroviaria, seguridad de las cadenas de suministro y resiliencia económica.
La discusión, sin embargo, vuelve a un problema esencialmente comercial: los clientes contratan una solución de transporte completa, no solo un trayecto en tren. Si los servicios ferroviarios no ofrecen capacidad disponible, información oportuna y tiempos de tránsito confiables, la carretera conserva una ventaja para numerosas operaciones. Recuperar participación exigirá, por tanto, coordinación entre autoridades, operadores, administradores de infraestructura y socios logísticos, además de inversiones que mejoren el desempeño efectivo de la red.
El desafío europeo consiste en convertir los objetivos regulatorios y ambientales en una oferta ferroviaria que responda mejor a las necesidades de la carga. El retroceso de los volúmenes y de la participación modal muestra que las ventajas energéticas del tren no bastan por sí solas para asegurar su competitividad. La regularidad de los servicios, la conexión con puertos y terminales y la capacidad de operar sin interrupciones serán determinantes para frenar la pérdida de terreno frente al transporte por carretera.