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Innovación

Investigación revela “océano antiguo” bajo las aguas de la Patagonia

El estudio se realizó por casi cinco años.

El uso de tecnología de alta sensibilidad permitió detectar concentraciones de oxígeno inferiores a los umbrales habituales de medición y confirmar que el fiordo Quitralco es el primer sistema euxínico descrito en la Patagonia.

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El fiordo Quitralco, ubicado en la Región de Aysén y protegido como Santuario de la Naturaleza desde 1996, fue identificado por un equipo científico como el primer fiordo euxínico descrito en la Patagonia. El hallazgo, desarrollado en el marco del proyecto Fondecyt 1251038, permite estudiar condiciones ambientales similares a las que existieron en antiguos océanos de la Tierra.

Un ambiente euxínico se caracteriza por la ausencia de oxígeno y la presencia de sulfuro de hidrógeno. En Quitralco, los investigadores determinaron que estas condiciones tienen un origen natural y están relacionadas con la influencia de fluidos hidrotermales o de origen volcánico que llegan a las aguas profundas del fiordo.

Según explicó Iván Pérez-Santos, investigador del Centro i~mar y académico de la Universidad de Los Lagos, estos fluidos transportan compuestos como sulfuro de hidrógeno, que reaccionan con el oxígeno presente en el agua y contribuyen a generar las condiciones de anoxia. Los análisis también identificaron microorganismos asociados principalmente al ciclo del azufre, capaces de desarrollarse en este ambiente.

Uno de los resultados más relevantes fue la concentración de sulfuro de hidrógeno registrada en las aguas profundas. Los investigadores detectaron un máximo de 112,9 micromoles por litro a 150 metros de profundidad, niveles que, de acuerdo con el estudio, superan los registrados en otros sistemas euxínicos del mundo. Los aportes estarían vinculados con la falla Liquiñe-Ofqui y el complejo volcánico Mate Grande.

La investigación también permitió observar una acumulación de materia orgánica a partir de los 100 metros de profundidad. Los científicos atribuyen este fenómeno a las condiciones del fiordo, que ralentizan la degradación de esa materia por parte de los microorganismos. Su origen sería mixto, con aportes provenientes tanto de ecosistemas terrestres como de la producción de fitoplancton dentro del propio fiordo.

La baja circulación de las aguas y las condiciones químicas registradas convierten a Quitralco en un laboratorio natural para estudiar ambientes que tuvieron presencia en etapas tempranas de la historia del planeta. Para Marcelo Gutiérrez, investigador del Centro COPAS Coastal, el fiordo permite aproximarse a escenarios en los que la vida debió desarrollarse bajo condiciones muy distintas de las actuales.

El estudio también cuestiona la idea de que las aguas sin oxígeno sean necesariamente ambientes sin vida. La sensibilidad de los nuevos instrumentos permitió detectar concentraciones extremadamente bajas de oxígeno y estudiar microorganismos adaptados a esas condiciones. La investigación reunió durante cinco años a científicos de 17 instituciones de cuatro países, con apoyo de centros especializados en oceanografía y tecnologías para medir oxígeno a escalas que antes no estaban disponibles.

Además de su valor científico, el hallazgo tiene implicancias para la conservación del Santuario de la Naturaleza. Caracterizar las condiciones naturales del fiordo permite establecer una línea de referencia para evaluar futuras intervenciones y actividades en el área. Para los investigadores, conocer su funcionamiento resulta fundamental para evitar alteraciones que puedan reducir aún más la disponibilidad de oxígeno y para mantener este ecosistema como un espacio de investigación sobre la evolución de los océanos.