Logística y Distribución
Transporte terrestre internacional, el desafío de los pasos fronterizos
Los cierres cordilleranos y la congestión en cruces alternativos evidencian brechas de coordinación y capacidad aduanera. Jorgelina Galeano, CEO de Asunción Logistics, analiza las medidas necesarias para reducir las demoras y mejorar la continuidad del transporte entre Chile y el Cono Sur.
Los cierres provocados por las nevadas en el paso Los Libertadores durante este año pusieron a prueba la continuidad del transporte terrestre entre Chile y Argentina. La interrupción del tránsito por la cordillera obligó a desviar camiones hacia otros cruces, donde la acumulación de vehículos y las dificultades para procesar las operaciones aduaneras prolongaron los tiempos de espera.
En conversación con Agenda Logística, Jorgelina Galeano, CEO y fundadora de Asunción Logistics -empresa especializada en transporte internacional terrestre-, señala que los recientes cierres fronterizos evidenciaron la necesidad de mejorar la coordinación entre los países del Cono Sur. A su juicio, las contingencias deben abordarse de manera conjunta, ya que las interrupciones en un paso trasladan rápidamente la presión hacia otros puntos de conexión regional.
La utilización de rutas alternativas, entre ellas los pasos de Jama, Cardenal Samoré y Pino Hachado, permitió mantener parte de las operaciones, pero también trasladó la presión hacia cruces que no estaban preparados para recibir un volumen adicional de camiones. La situación puso en evidencia limitaciones de infraestructura y de personal para atender las operaciones aduaneras.
Las dificultades aumentaron en el caso de las mercancías que requieren autorizaciones o procedimientos específicos para ingresar a Chile o Argentina. Estas operaciones necesitan completar trámites adicionales antes de continuar su recorrido, lo que dificulta la circulación cuando los servicios aduaneros enfrentan una demanda superior a su capacidad. Según Galeano, algunos transportistas debieron permanecer varios días a la espera de que avanzaran las gestiones correspondientes.
La acumulación de camiones también afectó el funcionamiento general de los pasos fronterizos. Sin una organización suficiente para ordenar el flujo y responder al aumento de la demanda, las filas se extendieron y los conductores quedaron expuestos a largas esperas, en ocasiones bajo condiciones climáticas adversas.
Planificar antes de la temporada invernal
Para Galeano, una parte de estas dificultades puede abordarse mediante medidas operativas que no dependen exclusivamente de nuevas obras de infraestructura. “Lo que podemos hoy hacer es mejorar la capacidad de gente en aduana y agilizar los procesos en las aduanas que hoy tenemos”, plantea.
La ejecutiva considera que la respuesta debe prepararse antes de que se produzca una interrupción importante. Esperar a que las filas se acumulen para reforzar las dotaciones o adoptar medidas, deja a los transportistas expuestos a demoras que podrían reducirse con una mejor planificación y coordinación entre las autoridades de ambos países.
La planificación también debería considerar las condiciones en que permanecen los conductores durante las interrupciones. Las esperas prolongadas, el frío y la falta de condiciones adecuadas para descansar convierten las contingencias fronterizas en un problema que va más allá de los plazos de entrega y los costos logísticos.
En las operaciones se busca reducir la incertidumbre mediante la coordinación anticipada con importadores, exportadores y agentes aduaneros tanto en el origen como en el destino. La preparación de los antecedentes y documentos antes de la llegada a la frontera puede facilitar la tramitación y evitar demoras adicionales.
En tanto, también se revisan los pronósticos meteorológicos y se comunica a los clientes las condiciones previstas en los pasos cordilleranos antes de cargar la mercancía. “Antes de cargar, nosotros lo primero que hacemos es alertar para comentarle cuál es la situación del paso”, explica Galeano.
Con esa información, los clientes pueden evaluar si mantienen el recorrido habitual o utilizan una ruta alternativa, considerando la urgencia de la carga y los costos asociados al cambio. La decisión, sin embargo, también depende de que el cruce alternativo tenga capacidad para recibir los vehículos y completar los procedimientos exigidos.
Corredores bioceánicos y continuidad operacional
La conectividad terrestre entre los países del Cono Sur tiene implicancias para el abastecimiento de Chile y para el movimiento de mercancías regionales que utilizan los puertos nacionales para llegar a los mercados internacionales. En ese escenario, los corredores bioceánicos representan una alternativa estratégica para ampliar las conexiones entre Brasil, Paraguay, Argentina, Uruguay y el Pacífico.
Sin embargo, disponer de nuevas rutas no garantiza por sí solo una circulación más expedita de las mercancías. La capacidad de las aduanas, la coordinación entre los países y la agilidad de los procedimientos seguirán siendo factores determinantes para aprovechar esas conexiones y evitar que las contingencias en un paso fronterizo afecten al resto de la red logística regional.
Su desarrollo requiere inversiones de gran envergadura y plazos que no resuelven las dificultades operativas inmediatas. Por eso, Galeano plantea que la prioridad debe incluir mejoras en la capacidad de las aduanas existentes y en la coordinación de los procedimientos, mientras avanzan los proyectos de conectividad regional.
La preparación para el próximo invierno aparece como una tarea que debe comenzar con anticipación. Para el transporte internacional, reducir las demoras no depende únicamente de mantener rutas disponibles, sino también de asegurar que los pasos fronterizos cuenten con personal, procedimientos y coordinación suficientes para absorber los cambios en los flujos de carga.