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Logística y Distribución

Una frontera sin papeles: el desafío detrás de Paso Centauro

El proyecto busca reducir duplicidades y mejorar la trazabilidad.

La PUCV y la Universidad Nacional de Cuyo avanzan en una solución para conectar los sistemas que intervienen en el control fronterizo. El desafío es llevar una prueba tecnológica a la operación de Los Libertadores y Horcones, reduciendo trámites y tiempos de espera para el transporte internacional.

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Un trayecto entre Chile y Mendoza que debería tomar entre cuatro y cinco horas puede extenderse hasta 12 e incluso 24 horas cuando se acumulan dificultades en el paso fronterizo Cristo Redentor. Para el transporte internacional de carga, esa diferencia se traduce en mayores costos, menor previsibilidad y riesgos para la continuidad operacional. Sobre ese problema comenzó a desarrollarse Paso Centauro, una iniciativa binacional que busca incorporar una nueva capa digital al principal corredor terrestre entre Chile y Argentina.

El proyecto nació a partir de conversaciones desarrolladas en Mendoza sobre las dificultades que enfrenta actualmente el complejo fronterizo. La Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) asumió, junto con la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), el desafío de investigar y probar una solución tecnológica que permita vincular los sistemas utilizados por las distintas instituciones que intervienen en los controles.

La herramienta escogida es X-Road, un software de código abierto desarrollado originalmente en Estonia. Su función es permitir que diferentes plataformas intercambien información de manera segura, sin crear una base de datos central que concentre los antecedentes de todas las instituciones. “X-Road no es una gran base de datos”, explica Sebastián Berríos, académico de la PUCV a cargo del trabajo con la plataforma. La solución se conecta con los sistemas que cada organismo ya utiliza y permite realizar consultas sobre ellos.

La primera etapa se concentró en comprobar que el modelo funcionara técnicamente. PUCV y UNCuyo identificaron inicialmente un ámbito común entre ambas instituciones —sus bibliotecas— y utilizaron esa infraestructura para desarrollar una prueba de concepto. Con participación de estudiantes de pregrado se realizaron procesos de instalación, configuración, definición de datos, desarrollo de servicios de consulta y monitoreo.

Los resultados permitieron comprobar el intercambio de información en tiempo real entre ambas universidades, junto con mecanismos de autenticación, trazabilidad y cifrado de extremo a extremo. Para Berríos, este último elemento adquiere especial relevancia, ya que la protección de los datos no debe limitarse a las bases de información, sino también considerar su seguridad durante el tránsito entre sistemas.

La ciberseguridad también comienza a adquirir mayor relevancia.

Reducir tiempos y mejorar la trazabilidad

El modelo está diseñado además para incorporar nuevas organizaciones y servicios. Esa característica resulta relevante para Cristo Redentor, donde participan organismos con responsabilidades distintas en materia aduanera, sanitaria, migratoria y de seguridad. El objetivo es que la experiencia desarrollada en el ámbito académico pueda replicarse progresivamente en ese entorno.

En una eventual aplicación logística, determinados antecedentes asociados a una operación podrían ser consultados por las instituciones autorizadas sin que el transportista deba presentar reiteradamente la misma información. Para una cadena que involucra manifiestos, documentación aduanera, controles sanitarios y otros registros, esto podría reducir duplicidades y mejorar la trazabilidad de las operaciones.

Sin embargo, Berríos advierte que el principal desafío ya no es solamente tecnológico. Para que Paso Centauro tenga un impacto efectivo en Cristo Redentor, Chile y Argentina deben avanzar de manera coordinada. Una implementación unilateral mantendría un punto de discontinuidad: la información podría circular digitalmente hasta uno de los controles, pero volver a procesos manuales al ingresar al otro país.

“Si Chile avanza en la implementación de X-Road y Argentina no avanza, se va a producir un cuello de botella”, plantea el académico. Por eso, la iniciativa requiere definir los equipos técnicos, analizar los procedimientos de cada institución e identificar a los organismos públicos y privados que deberían incorporarse progresivamente a las pruebas piloto.

El componente de ciberseguridad también comienza a adquirir mayor relevancia. La PUCV está desarrollando nuevas pruebas con estudiantes para analizar las vulnerabilidades de la plataforma y proyecta trabajos relacionados con seguridad poscuántica. Berríos anticipa además una colaboración con la Universidad de Waterloo, en Canadá, y la Academia de Guerra Naval, orientada a estudiar escenarios asociados a ataques poscuánticos y preparar la infraestructura frente a la evolución de las amenazas digitales.

Paso Centauro debe pasar de la teoría a la práctica.

Menores costos para el transporte internacional

El siguiente obstáculo es el financiamiento. Aunque las universidades ya han demostrado la factibilidad técnica del modelo, pasar desde una prueba de concepto a una infraestructura operativa en Los Libertadores requiere recursos, coordinación institucional y acuerdos entre ambos Estados. En enero de 2026, el Senado chileno aprobó un proyecto de acuerdo que solicita reconocer Paso Centauro como iniciativa de interés nacional y avanzar en su desarrollo e implementación.

Para la cadena logística, el potencial del proyecto está en complementar la infraestructura física del principal corredor terrestre con una plataforma capaz de facilitar el intercambio de antecedentes entre los organismos que intervienen en la frontera. Los Libertadores concentra una parte significativa del comercio terrestre entre Chile y el Mercosur, por lo que reducir tiempos administrativos y puntos de espera puede tener efectos directos sobre los costos y la previsibilidad del transporte internacional.

Paso Centauro enfrenta ahora una segunda etapa: demostrar que la solución probada entre universidades puede responder a las exigencias de una frontera internacional. La tecnología ya fue sometida a pruebas controladas; el desafío es que Aduanas, organismos sanitarios, policías, autoridades migratorias y sus contrapartes argentinas puedan adoptar reglas y procedimientos comunes, transformando la experiencia académica en una herramienta efectiva para el tránsito de personas y mercancías.

Más que sustituir los sistemas existentes, la propuesta busca conectarlos. Esa característica podría permitir que la modernización del Cristo Redentor avance no solo mediante nuevas obras físicas, sino también a través de una infraestructura digital binacional orientada a reducir fricciones, mejorar la trazabilidad y dar mayor previsibilidad al transporte internacional.