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Marítimo Portuario

Crimen organizado: la batalla por cerrar las brechas de la cadena logística

Autoridades, puertos, transportistas y organismos fiscalizadores coinciden en que enfrentar el crimen organizado exige reforzar la trazabilidad, el intercambio de información y los controles desde el origen de la carga hasta su destino, sin comprometer la eficiencia y competitividad logística.

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La seguridad se está consolidando como un componente estructural de la eficiencia logística y no solo como una función asociada a la fiscalización de los puertos. Autoridades, empresas portuarias, transportistas, Armada y Ministerio Público coinciden en que la respuesta frente al crimen organizado requiere una mirada integral de la cadena, desde el origen de la carga y el transporte terrestre hasta su ingreso a los terminales y posterior destino internacional.

En ese contexto, el subsecretario de Transportes, Martín Mackenna, planteó que seguridad y eficiencia logística están directamente relacionadas. “Para tener una logística eficiente, un pilar fundamental es tener seguridad. De esa forma podemos utilizar la infraestructura que tenemos de manera eficiente y tener en cuenta esa optimización cuando también se toman las decisiones de inversión”, señaló.

En esa línea, la autoridad destacó una agenda que incorpora iniciativas legislativas vinculadas con la seguridad portuaria, la formalización del transporte terrestre y las medidas contra el crimen organizado. Según explicó, existen más de una decena de acciones de esa agenda que tienen relación directa con la seguridad logística, entre ellas el fortalecimiento de las capacidades de fiscalización de contenedores.

Uno de los desafíos es incrementar el uso de escáneres y otras tecnologías sin generar nuevos cuellos de botella. “Hay un desafío grande, porque para eso se requiere también contar con información anticipada, poner el foco en la seguridad, pero también con mucho uso de la tecnología y de la información disponible”, sostuvo Mackenna.

La importancia del PCS como herramienta de seguridad

Desde la Empresa Portuaria Valparaíso, su director Franco Basso puso el foco en el rol de los sistemas de información como una nueva capa de seguridad. A su juicio, las plataformas que ya permiten coordinar el movimiento de carga y camiones pueden evolucionar para entregar información útil a los organismos encargados de detectar operaciones sospechosas.

“Creo que todavía nos queda un espacio y tenemos que pensarlo como empresa portuaria para los próximos años como esa misma plataforma con todas las medidas de seguridad que correspondan puede también ayudarnos a aportar información porque finalmente el crimen funciona de manera coordinada”, afirmó Basso.

El ejecutivo planteó que el Port Community System puede transformarse en una herramienta adicional para conectar información logística y de seguridad. En el caso de Valparaíso, destacó el aporte de SILOGPORT en la coordinación de los camiones y sostuvo que una mayor integración permitiría detectar señales de alerta en distintos puntos de la cadena. “La tecnología y la colaboración nos puede ayudar para seguir avanzando”, indicó.

Basso también advirtió que el fortalecimiento de los controles debe considerar su impacto sobre la competitividad. “Tenemos que avanzar en una mayor seguridad, pero tener mucho cuidado con que esto no sea a expensas de la competitividad logística”, señaló, apuntando a la necesidad de evitar procedimientos redundantes que puedan incrementar costos o tiempos en una cadena que compite internacionalmente.

Operativo parte de las acciones de los organismos contra el crimen organizado.

La debilidad: desconocimiento del "modus operandi"

Por su parte, el presidente de Fedequinta, Iván Mateluna, trasladó la discusión hacia el transporte terrestre y la necesidad de aumentar la formalización de los actores que intervienen en el movimiento de contenedores. “Necesitamos formalidad porque a veces no conocemos al transportista, no conocemos al chofer”, afirmó, advirtiendo que las brechas de identificación y trazabilidad pueden ser aprovechadas para extraer o introducir cargas ilícitas.

Para Mateluna, el problema requiere una revisión de la cadena completa y no únicamente de los procedimientos aplicados dentro de los recintos portuarios. “Siento que hay que hacer una cirugía más profunda especialmente el tema de la coordinación de camiones, conductores, inclusive aquí se incluyen los agentes de aduana de los terminales portuarios porque la información que existe hoy en día pasa por muchas manos”, sostuvo.

La Fiscalía Regional de Valparaíso ha avanzado precisamente hacia ese modelo interagencial. La fiscal Claudia Perivancich explicó que desde 2021 se trabaja con Aduanas, las policías y la Armada para mejorar la persecución del crimen organizado asociado a la actividad portuaria, incorporando además un centro de perfilamiento coordinado por el Ministerio Público.

Explicó que investigaciones anteriores habían mostrado debilidades en el conocimiento de los modus operandi, el ingreso tardío de los fiscales a determinados procedimientos y la falta de planificación de acciones asociadas a movimientos de riesgo. “Eso nos hace ver que la realidad de la necesidad del trabajo interagencial es fundamental”, afirmó.

El centro de perfilamiento busca utilizar información proveniente de distintas instituciones para detectar anticipadamente operaciones que puedan representar un riesgo. La fiscal regional explicó que la intención es diseñar, junto con Aduanas y las policías, mecanismos que permitan identificar esas operaciones para que puedan ser fiscalizadas de manera preferente, incorporando análisis criminal a la persecución del crimen organizado.

Más información, mayor trazabilidad

Desde la Armada, el capitán de navío Alex Rich Ehrlich, subdirector de la Dirección de Seguridad y Operación Marítima, enfatizó que la seguridad debe considerar todos los eslabones. Informó que se está implementando el Plan Presidium, que contempla más de 30 medidas de fiscalización orientadas a mejorar los procesos en los terminales y en la cadena logística completa.

La autoridad naval destacó como ejemplo la incautación histórica de más de 105 toneladas de cocaína y ketamina en el puerto de Arica, donde el perfilamiento y el trabajo conjunto con Aduanas y la Fiscalía Regional permitieron detectar droga impregnada en madera de exportación destinada principalmente a mercados asiáticos.

El desafío incluye además nuevas modalidades de ocultamiento en los propios buques. Rich Ehrlich explicó que la Armada utiliza tecnología como vehículos operados remotamente (ROV) y buzos especializados para revisar cascos, cajas de mar y otros sectores donde pueden adherirse o esconderse cargas ilícitas. “El crimen organizado internacional está en constante evolución y buscando siempre nuevas tecnologías para poder evadir los controles y los métodos de fiscalización”, afirmó.

La coincidencia entre los distintos actores apunta así a una transformación del modelo de seguridad logística: más información anticipada, mayor trazabilidad, coordinación entre instituciones, tecnología aplicada al perfilamiento y controles distribuidos a lo largo de toda la cadena. El objetivo es enfrentar organizaciones que operan de manera transnacional sin trasladar esa presión a los flujos legítimos de importación y exportación.

El desafío, como resumió Perivancich, sigue siendo mantener esa capacidad de adaptación frente a organizaciones que también modifican permanentemente sus métodos. “El trabajo colaborativo ha tenido un cambio relevante, una disposición de todas las autoridades que estamos involucradas y creo que, en ese sentido, estamos dando cuenta de una mejor eficiencia en el desarrollo de nuestra tarea”, concluyó.

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