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Marítimo Portuario

EE.UU y su interés por los nuevos proyectos portuarios de Chile

El diplomático planteó que la expansión no corresponde a una posibilidad aislada.

El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, señaló que la agencia estadounidense podría evaluar su participación en proyectos de expansión portuaria, incluyendo San Antonio, una vez que se concreten nuevos procesos de concesión.

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La expansión de la infraestructura portuaria chilena comienza a formar parte de las oportunidades que Estados Unidos observa dentro de su nueva agenda de inversión estratégica. Así lo planteó el embajador Brandon Judd, quien aseguró que la Development Finance Corporation (DFC) mantiene interés en proyectos de infraestructura y que varios puertos del país ya trabajan en planes para aumentar su capacidad.

Judd señaló -en el marco del webinar organizado por la Fundación Chilena del Pacífico- que durante sus visitas a distintos terminales portuarios pudo constatar que existe una agenda de crecimiento en marcha. “He visitado varios de los puertos para conocer su interés en la expansión y he escuchado de todos los puertos que he visitado que están absolutamente interesados y quieren expandirse”, afirmó.

El diplomático agregó que la expansión no corresponde a una posibilidad aislada. Según explicó, “cada uno de los puertos que he visitado tiene un plan para la expansión”, mientras sus administraciones avanzan en las distintas variables necesarias para concretar esos proyectos.

Dentro de ese escenario, Puerto San Antonio fue mencionado de manera específica y consultado por una eventual inversión que pudiera contribuir a ampliar su infraestructura, Judd puso el foco en un requisito previo: la realización de nuevos procesos de concesión.

“En San Antonio, lo que debe suceder es que necesitan nuevas licitaciones antes de que podamos ver cualquier inversión entrando en eso”, sostuvo el embajador. La declaración establece así una condición concreta para una eventual participación de DFC: que existan nuevos procesos que permitan estructurar proyectos de expansión con participación privada.

La agencia estadounidense no aparece, por tanto, como un eventual operador directo del terminal ni como un inversionista que haya comprometido recursos para San Antonio. El esquema descrito por Judd contempla una eventual participación financiera de DFC junto a una empresa privada que decida ingresar al proyecto.

El mecanismo fue explicado por el propio embajador al referirse al escenario posterior a una eventual adjudicación. “Si San Antonio sale y anuncia nuevas licitaciones, sé que DFC está muy interesada y luego vamos a ver con qué empresas podemos colaborar”, afirmó.

Brandon Judd, embajador de Estados Unidos en Chile.

La DFC como mecanismo de financiamiento

Una de las particularidades del planteamiento es que el socio privado no tendría que ser necesariamente estadounidense. Judd abrió explícitamente el abanico a compañías de terceros países, mencionando entre ellas a empresas de Corea, Japón, Australia, Estados Unidos y Francia.

“Estas empresas no tienen que ser empresas estadounidenses”, precisó. Según explicó, DFC podría colaborar con compañías de distintos países democráticos occidentales cuando considere que existen condiciones adecuadas para participar en proyectos de infraestructura estratégica.

El planteamiento amplía el alcance potencial de la agencia dentro de la infraestructura portuaria chilena. Más que limitar su participación a proyectos ejecutados por compañías estadounidenses, el modelo descrito por Judd permitiría utilizar el financiamiento de DFC como un componente dentro de estructuras de inversión con capital privado internacional.

La posibilidad se relaciona con la función que el embajador atribuye a la DFC. El embajador explicó que la agencia busca proyectos estratégicos que coincidan con intereses nacionales de Estados Unidos y Chile y que su condición de entidad gubernamental le permite asumir niveles de riesgo que pueden resultar más difíciles de abordar para el financiamiento privado convencional.

“Esto es dinero del gobierno que viene e invierte en estas áreas críticas”, explicó Judd al describir el funcionamiento de la DFC. A su juicio, esa característica permite participar en proyectos que requieren inversiones relevantes y cuyos retornos pueden materializarse en plazos más extensos.

El interés no se limitaría al sector portuario. Judd mencionó proyectos de infraestructura, energía y plantas desalinizadoras, además de iniciativas vinculadas con minerales críticos. El objetivo, según describió, es identificar sectores donde pueda existir una oportunidad de inversión estratégica y acompañar proyectos que requieran capital para avanzar.

En paralelo, el embajador vinculó esta estrategia con la necesidad de fortalecer y diversificar las cadenas de suministro. Por otra parte, sostuvo que Estados Unidos busca contar con múltiples socios comerciales y evitar una dependencia excesiva de un único mercado, incorporando a países de Asia y Europa dentro de una red más diversificada.

Para la infraestructura portuaria chilena, el planteamiento deja una señal concreta: la apertura de nuevos procesos de concesión podría generar oportunidades para estructuras de financiamiento en las que participe DFC junto a capital privado internacional. En el caso de San Antonio, sin embargo, Judd no anunció una inversión ni entregó montos o plazos; su mensaje se limitó a señalar que la agencia está interesada en evaluar oportunidades si se generan las condiciones para nuevos proyectos.