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Comercio Internacional

Escudo de las Américas: ¿tensiona el comercio de Chile con EE.UU. y China?

China concentró el 36,8% de las exportaciones chilenas.

La iniciativa incorpora una agenda económica vinculada con minerales críticos, inversiones e infraestructura digital. Para Chile, el debate adquiere relevancia por el peso de China como principal socio comercial y destino de más de la mitad del valor exportado de cobre.

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La incorporación de Chile al Escudo de las Américas, anunciada el 22 de septiembre de 2026, abre una nueva dimensión para analizar la inserción internacional del país. Aunque el Gobierno ha presentado la iniciativa principalmente como un marco de coordinación para enfrentar el crimen organizado transnacional, la declaración conjunta suscrita por 15 gobiernos incorpora además compromisos de intención en materias económicas.

El documento estructura la iniciativa en tres pilares: Economía, Seguridad y Coordinación Multilateral. En el primero, los países plantean fortalecer la cooperación económica, explorar mecanismos de control de inversiones, resguardar las cadenas de suministro de minerales críticos mediante fuentes diversificadas y confiables y promover regulaciones para proveedores de confianza en infraestructura digital.

Para el comercio exterior chileno, uno de los puntos centrales está precisamente en los minerales críticos. Durante 2025, el cobre representó el 53,1% de las exportaciones totales de Chile, mientras el sector minero explicó el 60,5% de los envíos de bienes. En paralelo, China concentró el 33,3% del intercambio de bienes y el 36,8% de las exportaciones chilenas, consolidándose como el principal socio comercial del país.

La magnitud de esta relación se observa con mayor claridad en el cobre. De acuerdo con Cochilco, durante 2025 Chile exportó a China US$27.364,6 millones en cobre, equivalente al 51,7% del valor total de los embarques de cobre del país. China es, por tanto, un mercado determinante para uno de los principales productos de exportación chilenos.

Para Juan Ortiz, analista del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), el componente económico debe analizarse dentro de una disputa geopolítica más amplia entre Estados Unidos y China. “Este tipo de acuerdo tiene implicaciones políticas, tiene implicaciones económicas, tiene implicaciones en cuanto a una pugna geopolítica global que se está dando entre Estados Unidos y China”, plantea.

Según Ortiz, la referencia a las cadenas de suministro de minerales críticos puede generar riesgos a largo plazo para la relación comercial de Chile con China, particularmente considerando la competencia internacional por materias primas estratégicas y tierras raras. A su juicio, el desafío para Chile radica en mantener su política de apertura y diversificación comercial mientras participa en iniciativas que buscan fortalecer cadenas de abastecimiento consideradas estratégicas por Estados Unidos.

Chile mantiene una estrategia de diversificación de mercados.

China, un socio comercial de doble vía

La relación con China, además, no se limita a las exportaciones mineras. Durante 2025, el intercambio comercial bilateral alcanzó los US$67.105 millones, mientras el país asiático se mantuvo como un proveedor relevante de bienes de consumo y de capital para Chile. La estructura comercial configura así una relación de doble vía: China constituye simultáneamente un mercado para productos chilenos y una fuente de bienes, equipos e insumos utilizados por la economía nacional.

La dimensión logística de este vínculo también es significativa. Durante agosto, el canciller Francisco Pérez Mackenna visitó el puerto de Shanghái, instalación que moviliza más de 55 millones de TEU al año y que, según información de Cancillería, concentra una parte relevante de los envíos chilenos hacia China, incluyendo cobre, cerezas, celulosa y salmones. La infraestructura portuaria y las rutas marítimas que conectan ambos países forman parte de una cadena comercial consolidada.

Al mismo tiempo, las cifras de 2026 muestran que Chile mantiene una estrategia de diversificación de mercados. Entre enero y agosto, las exportaciones de bienes alcanzaron US$83.252 millones, con un incremento de 19,1%. China recibió US$27.997 millones, equivalente al 33,6% del total, mientras Estados Unidos concentró el 16,8%, con US$13.971 millones. SUBREI destacó que 62% del incremento de las exportaciones durante el período provino de mercados distintos de China y Estados Unidos.

Para Ortiz, esta estructura permite entender la posición que enfrenta Chile. “Chile siempre ha sido un país neutral en ese tipo de elementos, tratando de solventar, obviamente, un equilibrio, tanto con Estados Unidos como China”, señala. En su análisis, la incorporación al Escudo de las Américas podría acercar estratégicamente al país a Washington, aunque el efecto concreto dependerá de cómo se desarrollen los mecanismos planteados en la declaración.

Uno de los puntos que el economista considera necesario observar es la eventual revisión de inversiones. El documento no establece un nuevo régimen chileno de control de capitales extranjeros ni define sectores específicos, criterios o procedimientos, plantea explorar mecanismos de control de inversiones dentro de las respectivas obligaciones legales nacionales e internacionales.

“Hay una carrera, por ejemplo, con respecto al tema litio, hay una carrera con respecto a las tierras raras”, plantea Ortiz, quien advierte que futuras definiciones podrían adquirir importancia para proyectos de inversión vinculados con sectores estratégicos. Como referencia, menciona el debate internacional en torno a tecnologías e infraestructura digital, incluido el caso de Huawei y las restricciones aplicadas en algunos países europeos, aunque ese antecedente no forma parte de las obligaciones específicas asumidas por Chile mediante el Escudo.

Escudo de las Américas: ¿tensiona el comercio de Chile entre EE.UU. y China?

Infraestructura digital y proveedores

La infraestructura digital constituye otro ámbito de interés para las cadenas logísticas. La declaración plantea promover regulaciones para proveedores de confianza de infraestructura digital, aplicadas sin discriminación, pero no identifica actualmente proveedores, tecnologías o sistemas específicos. Por ello, cualquier efecto sobre plataformas logísticas, telecomunicaciones, sistemas portuarios o gestión de datos dependerá de futuras definiciones y de la legislación que eventualmente adopten los países participantes.

El Gobierno chileno, por su parte, ha señalado que la adhesión no constituye un tratado internacional ni implica abandonar las relaciones comerciales con China. El presidente José Antonio Kast sostuvo que Chile mantiene buenas relaciones comerciales con ese país y que no existe contradicción entre participar en mecanismos de cooperación internacional y mantener vínculos comerciales con los distintos mercados.

Desde la perspectiva del comercio exterior, el punto central será observar cómo evolucionan ambas dimensiones: por una parte, la cooperación económica y de seguridad que Chile acaba de incorporar mediante el Escudo de las Américas; por otra, una relación con China que mantiene un peso considerable en cobre, otros productos de exportación, importaciones y conectividad marítima.

Por ahora, la declaración no establece restricciones comerciales a China ni obliga a Chile a modificar sus actuales relaciones económicas, pero incorpora a la agenda regional materias como minerales críticos, inversiones e infraestructura digital que podrían influir en la configuración futura de las cadenas de suministro.