Comercio Internacional
Paula Estévez revela las claves de la negociación arancelaria con EE.UU.
La subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales confirmó que Washington presentará en las próximas semanas una nueva propuesta para ampliar las exenciones al arancel de 12,5% y destacó la revisión de cerca de 900 líneas arancelarias.
La negociación entre Chile y Estados Unidos por los nuevos aranceles entró en una etapa de revisión producto por producto, sin un acuerdo cerrado y con una nueva propuesta estadounidense pendiente para las próximas semanas. Así lo explicó la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, tras la ronda de conversaciones desarrollada en Santiago.
“No hubo un cierre de negociación, en eso quiero ser clara, tampoco era el objetivo porque más bien fue una visita que permitió dar continuidad a las negociaciones que avanzan de manera seria y técnica”, señaló la autoridad en entrevista con Radio Infinita. El objetivo de Chile es ampliar el grupo de mercancías que actualmente ingresa a Estados Unidos con arancel cero.
Según detalló Estévez, actualmente 53% de los productos chilenos, medidos en valor, entra con 0%, mientras que otro 40,7% enfrenta el arancel de 12,5%. La propuesta estadounidense analizada durante las reuniones considera modificar esa distribución, aumentando el número de productos que podrían quedar exentos.
La revisión incluyó cerca de 900 líneas arancelarias, con especial atención en sectores relevantes para la canasta exportadora chilena. “Revisamos los salmones, las frutas, las maderas y nuestros vinos que son nuestra canasta exportadora icónica, son los productos que más exportamos al mundo, no solo a Estados Unidos donde exportamos el 18% de nuestras exportaciones”, explicó la autoridad.
En este contexto, Chile presentó sus argumentos para solicitar nuevas exclusiones sobre la base de tres criterios. El primero corresponde a la complementariedad estacional entre ambos mercados; el segundo, a productos cuya oferta doméstica estadounidense no permite cubrir la demanda; y el tercero, a mercancías cuya ausencia podría generar impactos económicos en Estados Unidos.
El salmón constituye uno de los ejemplos utilizados por la delegación chilena para sustentar este planteamiento. Estévez explicó que la producción estadounidense no permite abastecer durante todo el año la demanda interna, generando espacio para proveedores externos. En esta y otras categorías, Chile entregó antecedentes económicos y productivos proporcionados por los gremios exportadores.
Por ahora, sin embargo, el Gobierno evita anticipar qué productos podrían obtener una exclusión. “No te puedo dar esa información ahora porque el siguiente paso es que en las próximas semanas y de acuerdo a las justificaciones que nosotros dimos con números reales, nos va a decir esta es mi nueva propuesta, estos son los nuevos productos que van a ser exentos. ¿Cuáles? No lo sé, es una decisión de Estados Unidos y es ahí cuando nosotros vamos a analizar si conviene o no y si firmamos un acuerdo”, indicó Estévez.
Entre los sectores considerados prioritarios aparecen salmón, frutas y hortalizas, maderas y vinos, aunque la revisión abarcó un universo mucho más amplio. “Es una larga lista, son cerca de 900 productos que nosotros revisamos uno por uno, pero esos son los grupos principales”, aseguró la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales.
El TLC sigue siendo favorable para las exportaciones
El escenario también plantea una discusión sobre el alcance del Tratado de Libre Comercio entre Chile y Estados Unidos, vigente desde 2004. La subsecretaria defendió que el acuerdo continúa entregando ventajas a los exportadores chilenos, particularmente porque los productos que ahora enfrentan el 12,5% tienen como referencia un arancel base de cero gracias al TLC.
Para ilustrar esa diferencia, Estévez comparó la situación chilena con la de competidores que no cuentan con un acuerdo comercial equivalente. “Argentina no tiene un TLC con Estados Unidos y eso implica que el vino argentino está entrando en promedio con un arancel del 8% más el 10%, es decir, está entrando con 18%. Nosotros, ese vino chileno está entrando con base cero porque tenemos TLC más el 12.5%”, detalló.
Respecto de las alternativas disponibles, la autoridad identificó tres escenarios: mantener las condiciones actuales, continuar negociando para ampliar las excepciones o recurrir a mecanismos jurídicos internacionales. El Gobierno, afirmó, optó por profundizar la negociación y no contempla actualmente una demanda contra Estados Unidos. “De los 60 países, el único que lo está demandando en cortes internacionales es Brasil”, señaló Paula Estévez.
La negociación tampoco incorporó elementos de carácter geopolítico ni condiciones relacionadas con otros socios comerciales de Chile. La subsecretaria aseguró que no se abordaron proyectos estratégicos con China y que cualquier eventual acuerdo deberá resguardar la soberanía nacional. “No es parte de la negociación con Estados Unidos el tema del cable chino”, sostuvo.
Otro elemento planteado durante las conversaciones fue el trabajo forzoso y la posibilidad de que Chile adopte legislación para impedir la importación de productos elaborados bajo esas condiciones. La subsecretaria explicó que, en caso de alcanzarse un acuerdo, este podría incluir un compromiso legislativo, similar a disposiciones incorporadas en acuerdos recientes de Estados Unidos con otros países de la región.
La autoridad también descartó que las diferencias públicas expresadas por algunos ministros respecto de los aranceles hayan sido parte de la mesa negociadora. Según Estévez, el Gobierno mantiene una posición común orientada a negociar, considerando que Estados Unidos representa el segundo socio comercial y segundo inversionista extranjero de Chile.
El próximo paso dependerá ahora de Washington. La administración estadounidense deberá evaluar los argumentos presentados por Chile y determinar qué productos pueden quedar fuera del arancel, considerando también su propia producción y objetivos de reindustrialización. “Nosotros no escogemos productos, Estados Unidos tiene que definir qué producto no impacta a su propia economía nacional, qué producto no compite contra sus productores”, indicó.
Para Chile, la prioridad es lograr que una mayor proporción de su oferta exportadora conserve condiciones de acceso preferentes al mercado estadounidense. La nueva propuesta será el punto de partida para determinar si ambas partes pueden alcanzar un entendimiento y, posteriormente, evaluar si las condiciones resultan convenientes para el sector privado chileno.