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Comercio Internacional

Cerezas y kiwis preparan una nueva etapa de crecimiento exportador

La calidad de la fruta pasó a ser el factor clave para las exportaciones.

La tercera Cherry & Kiwi Conference reunió a más de 500 representantes de la fruticultura en el Maule, con foco en calidad, renovación productiva, rentabilidad y nuevas tecnologías.

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El crecimiento de la fruticultura chilena enfrenta una nueva etapa: ya no basta con aumentar las hectáreas plantadas o los volúmenes exportados. La capacidad de mantener la demanda internacional dependerá cada vez más de la calidad de la fruta, su consistencia y la experiencia que entregue al consumidor.

Ese fue uno de los principales ejes de la tercera edición de Cherry & Kiwi Conference 2026, realizada en Casona Verona, en Sagrada Familia, Región del Maule. El encuentro congregó a más de 500 productores, asesores, especialistas, exportadores, proveedores y representantes de la industria, quienes abordaron los desafíos que marcarán el desarrollo de cerezas y kiwis durante los próximos años.

La agenda puso especial atención en dos realidades distintas. Mientras la industria de la cereza debe consolidar el crecimiento alcanzado y proteger la reputación de la fruta chilena en los mercados internacionales, el kiwi enfrenta un proceso de renovación de sus plantaciones para recuperar competitividad y responder a las oportunidades de demanda.

En el caso de las cerezas, Claudia Soler, directora ejecutiva del Comité de Cerezas de Frutas de Chile, planteó la necesidad de vincular el crecimiento productivo con estándares cada vez más altos de inocuidad y calidad. Bajo el concepto de “Inocuidad, Calidad y Reputación”, la discusión apuntó a un aspecto estratégico para la cadena exportadora: una fruta que no cumpla las expectativas del consumidor puede afectar no solo a una empresa, sino también la percepción de toda la categoría chilena.

El kiwi, en tanto, enfrenta un escenario de expansión asociado a la renovación de su base productiva. Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi de Frutas de Chile, abordó la necesidad de acelerar este proceso para aprovechar el potencial de la industria. La proyección presentada apunta a un crecimiento de entre 50% y 60% durante los próximos cinco años, mientras que a diez años el aumento podría situarse entre 130% y 150%, siempre condicionado a que la fruta mantenga atributos capaces de sostener la demanda.

La rentabilidad también ocupó un espacio relevante en la conferencia. Las exposiciones abordaron los manejos productivos requeridos ante condiciones primaverales variables, las decisiones necesarias para desarrollar nuevos proyectos de kiwi y las herramientas disponibles para mejorar el desempeño económico de los huertos. En paralelo, la incorporación de inteligencia artificial, captura de datos y nuevas tecnologías comenzó a adquirir un papel más concreto en la gestión productiva de las cerezas.

La innovación estuvo acompañada por una mirada hacia la sostenibilidad y la eficiencia. El encuentro incluyó un Salón Comercial con nueve empresas, donde se presentaron soluciones vinculadas con gestión del agua, bioestimulación, protección de cultivos, control de enfermedades y tecnologías aplicadas a la producción. La actividad contó además con el respaldo de 35 empresas auspiciadoras, ampliando el vínculo entre productores y proveedores especializados.

Más allá de las diferencias entre ambos cultivos, la conferencia dejó una definición común para la próxima etapa de la fruticultura chilena: la estrategia de crecimiento deberá comenzar cada vez más en las necesidades del consumidor y traducirse en decisiones dentro del huerto. Para las cerezas, el desafío pasa por proteger calidad y reputación a medida que aumentan los volúmenes; para el kiwi, por renovar su capacidad productiva y transformar el potencial de crecimiento en una oferta competitiva y consistente.

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