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Comercio Internacional

EE.UU. aumenta dependencia de fruta importada y presiona a productores locales

La presión es especialmente relevante para productos perecederos.

El crecimiento de las importaciones y la reducción de la producción doméstica están modificando las ventanas comerciales del mercado estadounidense, elevando la competencia para los agricultores locales.

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La fruta importada ha ganado terreno de manera sostenida en Estados Unidos, mientras la producción doméstica pierde participación, configurando un escenario de mayor competencia para los productores locales. El fenómeno está modificando las condiciones de comercialización de productos frescos y reduciendo el espacio disponible para que las cosechas estadounidenses alcancen sus mejores retornos.

Un análisis de la American Farm Bureau Federation (AFBF) -publicado por Frutas de Chile- señala que los volúmenes de productos frescos importados aumentaron cerca de 69% desde 2010, mientras la producción interna disminuyó 32%. En el caso de las frutas, datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) muestran que las importaciones representaron 59% de las ventas en 2023, frente al 50% registrado en 2007.

La presión es especialmente relevante para productos perecederos como arándanos, frutillas, tomates y sandías, donde las posibilidades de almacenamiento son limitadas. El aumento de los costos de producción y las dificultades para mantener márgenes competitivos han favorecido el ingreso de fruta extranjera durante períodos en que tradicionalmente la oferta doméstica tenía mayor presencia.

El informe identifica además el denominado market window creep, fenómeno mediante el cual los productos importados comienzan a llegar antes o permanecen durante más tiempo en el mercado, superponiéndose con el inicio y el cierre de las temporadas locales. Este desplazamiento afecta especialmente las semanas de apertura y término de las cosechas, períodos en que los agricultores estadounidenses históricamente han podido obtener mejores precios para compensar los costos de la temporada.

La AFBF reconoce que las importaciones son necesarias para garantizar el abastecimiento durante todo el año y mantener cadenas de suministro integradas. Sin embargo, advierte que una mayor dependencia externa también incrementa la exposición a eventos climáticos, cambios regulatorios, barreras sanitarias y contingencias políticas en los países proveedores. El desafío, según la organización, pasa por equilibrar la disponibilidad permanente para los consumidores con condiciones que permitan mantener competitiva la producción estadounidense.