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Comercio Internacional

Salmón, fruta y madera: Chile busca frenar el golpe arancelario de EE.UU.

Uno de los casos centrales es el salmón, debido al peso de EE.UU. como mercado de destino.

La llegada a Santiago del segundo al mando de la USTR abre una nueva ronda de negociaciones para ampliar las exenciones y evitar que el arancel adicional de 12,5% siga afectando a sectores clave de la oferta exportadora chilena.

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La negociación comercial entre Chile y Estados Unidos entra esta semana en una etapa decisiva con la llegada a Santiago de Jeffrey Goettman, segundo al mando de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR). El funcionario permanecerá en el país hasta este martes 25 de agosto y sostendrá reuniones con autoridades chilenas para abordar la sobretasa de 12,5% que afecta a parte de las exportaciones nacionales.

La primera cita estaba programada con la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, junto con el equipo de la Subrei que participa directamente en las conversaciones. Por la contraparte chilena también intervienen Felipe Lopeandía, director general de Asuntos Económicos Bilaterales, y Rafael Marín, jefe del Departamento de América del Norte, América Central y el Caribe. Goettman llegó acompañado por Daniel O’Brien, subrepresentante comercial adjunto de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental.

El objetivo de Santiago es ampliar la nómina de productos excluidos de la medida y recuperar, para una mayor proporción de la oferta exportadora, las condiciones de acceso preferencial establecidas en el Tratado de Libre Comercio entre ambos países. Entre los productos que Chile busca sacar de la sobretasa figuran salmón, uvas frescas, vino, frutas congeladas, arándanos y harina de pescado, además de otras mercancías agroalimentarias, pesqueras y forestales.

De acuerdo con los antecedentes presentados por la Subrei ante el Congreso, actualmente 53,6% del valor de las exportaciones chilenas a Estados Unidos permanece excluido de la sobretasa, mientras que 40,3% quedó afecto al arancel adicional de 12,5%. En el primer grupo se encuentran productos como cobre, plata, yodo, naranjas frescas y kiwis, mientras que entre los principales bienes afectados aparecen productos de alto peso exportador para Chile.

El escenario se originó el 23 de julio, cuando la administración de Donald Trump anunció medidas comerciales contra 60 economías a partir de una investigación realizada bajo la Sección 301 de la legislación estadounidense. Washington justificó la decisión por considerar que estos países no contaban con mecanismos suficientes para prohibir y hacer cumplir restricciones a las importaciones de bienes producidos mediante trabajo forzoso.

En el caso chileno, la resolución estadounidense no identifica productos nacionales específicos fabricados bajo condiciones de trabajo forzoso. El cuestionamiento apunta a la existencia y aplicación de mecanismos que, desde la perspectiva de Washington, deberían impedir el ingreso o comercialización de bienes producidos mediante estas prácticas. La Cancillería ha cuestionado esta evaluación y ha defendido el marco institucional y regulatorio chileno.

La estrategia de Chile se ha concentrado desde julio en entregar antecedentes técnicos que permitan sustentar la exclusión de determinados productos. Los gremios exportadores han aportado información a la Subrei sobre el peso de sus respectivas industrias, la participación de Chile en el mercado estadounidense, las características de las cadenas productivas y el impacto que tendría el arancel sobre la competitividad de sus envíos.

La fruta es otro frente relevante de la negociación con EE.UU.

El salmón y la fruta, los casos emblemáticos

Uno de los casos centrales es el salmón, debido al peso que tiene Estados Unidos como mercado de destino. El país norteamericano representa cerca de un tercio de los envíos chilenos de productos pesqueros y acuícolas, mientras que Chile mantiene una participación cercana a 45% en las importaciones estadounidenses de salmónidos. La industria sostiene que la aplicación de la sobretasa también puede elevar los costos para importadores y consumidores estadounidenses.

La fruta constituye otro frente relevante de la negociación. Uvas, arándanos, cerezas y frutas congeladas forman parte de la oferta que busca recuperar el acceso sin la sobretasa. En este ámbito, Chile apunta a demostrar la complementariedad de su producción con la oferta estadounidense y el papel que cumplen sus exportaciones para mantener el abastecimiento durante determinados períodos del año.

El sector forestal también observa con atención el resultado de las conversaciones. Estados Unidos es uno de los principales destinos para los productos forestales chilenos, por lo que la aplicación de un arancel adicional puede repercutir en exportadores, proveedores, transportistas y otros actores vinculados a la cadena. La preocupación se extiende especialmente a las pequeñas y medianas empresas que participan como proveedoras de la industria.

La visita de Goettman adquiere mayor relevancia por su experiencia en negociaciones comerciales de alta complejidad. El funcionario ha participado en el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (USMCA) y en discusiones relacionadas con reglas de origen, aranceles al acero y mecanismos destinados a evitar que productos chinos ingresen al mercado estadounidense a través de terceros países.

Su perfil también ayuda a dimensionar el carácter de la negociación. Economista de la Universidad de Duke y MBA de Stanford, Goettman asumió en diciembre de 2025 como segundo al mando de la USTR bajo el representante comercial Jamieson Greer. Su cartera comprende el Hemisferio Occidental, además de África, Europa y Medio Oriente, junto con materias relacionadas con trabajo, medio ambiente y competitividad industrial.

Las reuniones son claves para el futuro de las exportaciones nacionales.

El objetivo: arancel cero para la mayoría de los productos

Para Chile, la negociación también ocurre en paralelo a una mayor preocupación estadounidense por el origen y trazabilidad de las mercancías. Washington incluyó recientemente a Chile entre los denominados corredores latinoamericanos con riesgo de transbordo de productos vinculados a China. La acusación no identifica operaciones específicas realizadas desde territorio chileno, pero incorpora al país dentro de una evaluación estadounidense sobre posibles vulnerabilidades en los controles aduaneros y comerciales.

Este componente agrega una dimensión logística a la discusión arancelaria. El control de origen, la trazabilidad de las cargas, la fiscalización aduanera y la prevención del reetiquetado o transbordo de mercancías pueden adquirir mayor relevancia en la relación comercial con Estados Unidos. Para los operadores que participan en las cadenas de exportación, el debate trasciende así el porcentaje del arancel y alcanza las condiciones bajo las cuales una mercancía puede acreditar su origen y acceder al mercado estadounidense.

La Cancillería ha señalado que cualquier compromiso que pueda surgir de las conversaciones será evaluado considerando su compatibilidad con la institucionalidad y el marco regulatorio nacional, además de la política comercial de largo plazo que Chile ha desarrollado durante décadas. Esto implica que las tratativas no solo deberán abordar la lista de productos sujetos a la sobretasa, sino también eventuales materias regulatorias que puedan formar parte de la discusión bilateral.

La prioridad inmediata del Gobierno es lograr que una mayor proporción de las exportaciones vuelva a ingresar a Estados Unidos con arancel cero. "Nuestro objetivo es justamente ese 40%, los productos que quedaron con arancel, como el salmón, que pasen a la lista primera, que son de los excluidos", señaló Estévez ante la Comisión de Pesca del Senado. Las reuniones de este lunes y martes permitirán conocer si Washington está dispuesto a ampliar esas exclusiones y bajo qué condiciones.

Más allá del resultado puntual de esta ronda, la negociación instala un desafío para la competitividad exportadora chilena. Mantener el acceso preferencial al mercado estadounidense dependerá no solo de las condiciones arancelarias, sino también de la capacidad del país para acreditar origen, fortalecer la trazabilidad y responder a estándares cada vez más exigentes en materia laboral, aduanera y de control de las cadenas de suministro.

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