Logística y Distribución
Seguridad logística: ¿cómo el Gobierno busca enfrentar robos, contrabando y ciberataques?
El subsecretario de Transportes, Martín Mackenna, identificó cinco desafíos para fortalecer la eficiencia y resiliencia del sistema logístico: robo de carga, crimen organizado y contrabando, ciberataques, trazabilidad e institucionalidad.
El fortalecimiento de la seguridad se está instalando como uno de los principales desafíos para la competitividad del sistema logístico chileno. Así lo planteó el subsecretario de Transportes, Martín Mackenna, quien sostuvo -en el marco de la Enloce 2026- que el crecimiento económico del país depende en buena medida de la consistencia de su infraestructura y operación logística.
Durante su intervención, la autoridad destacó el peso económico del sector y su vinculación con el comercio exterior. Señaló que la logística asociada a los mercados internacionales representa alrededor del 4% del PIB y que cada dólar invertido en logística genera, según sus antecedentes, 2,5 veces ese monto en beneficios económicos. En este escenario, llamó a anticipar las necesidades futuras de infraestructura y capacidad para responder oportunamente al crecimiento de la demanda.
Mackenna vinculó además la eficiencia logística con uno de los principales ejes de la actual administración: la seguridad. En ese marco, planteó la necesidad de avanzar con una acción coordinada frente al crimen organizado, el contrabando y otras amenazas que afectan la operación de las cadenas de suministro.
La autoridad identificó cinco desafíos prioritarios: el robo en el transporte terrestre, el crimen organizado y el contrabando, los ciberataques, el control de acceso y la trazabilidad de la carga, y finalmente el fortalecimiento de la institucionalidad necesaria para abordar estas materias de manera coordinada.
Seguridad en rutas y puertos
Respecto del robo en el transporte terrestre, Mackenna advirtió que la inseguridad en las rutas tiene un impacto directo sobre la operación logística. La baja disposición de los transportistas a circular durante la noche limita el uso eficiente de la infraestructura y dificulta la implementación del tercer turno, tanto en las carreteras como en los puntos de origen y destino de las cargas.
Frente a este escenario, el Ministerio de Transportes trabaja en controles en sectores próximos a los puertos, en coordinación con la Subsecretaría de Prevención del Delito y el plan de logística colaborativa. También se evalúan nuevas zonas de descanso seguras para los transportistas, junto con modelos de operación que incorporen control de acceso y condiciones efectivas de seguridad.
El segundo desafío corresponde al crimen organizado y el contrabando. Mackenna planteó la necesidad de incrementar el porcentaje de carga aforada, pero utilizando criterios de perfilamiento de riesgo para evitar que una mayor fiscalización se traduzca en ineficiencias operacionales. En esta línea, destacó el rol de Aduanas y la incorporación obligatoria de nuevos escáneres en futuras concesiones portuarias, además de medidas para abordar esta necesidad en concesiones actualmente vigentes.
La estrategia también contempla una mayor integración de información entre organismos públicos. El subsecretario mencionó el trabajo con Aduanas, Servicio de Impuestos Internos, Unidad de Análisis Financiero y Tesorería, con el objetivo de utilizar de manera coordinada los datos disponibles para combatir las redes del crimen organizado. A esto se suman la tramitación de la ley de seguridad portuaria, la gestión de las incautaciones y la capacitación de funcionarios públicos y actores privados.
Ciberseguridad y trazabilidad
El avance tecnológico de los puertos también genera nuevas vulnerabilidades. Mackenna advirtió que la digitalización de las operaciones aumenta la exposición a ciberataques, por lo que los nuevos contratos de concesión deberán incorporar mayores exigencias en esta materia. Entre las medidas mencionadas están los planes de continuidad operacional, sistemas de respaldo, detección temprana y capacitación para identificar y denunciar técnicas fraudulentas.
Otro eje corresponde al control de acceso y la trazabilidad de las cargas. La autoridad planteó que tecnologías como biometría, cámaras, OCR y RFID pueden utilizarse individualmente o integradas para automatizar procesos, reducir riesgos asociados a controles manuales y mejorar la seguridad de los terminales. Como referencia, mencionó el nivel de automatización alcanzado en Valparaíso mediante SilogPort, frente a una realidad todavía dispar en otros puertos del país.
La estrategia también apunta a anticipar los procesos mediante información previa sobre cargas, conductores, camiones y contenedores. En paralelo, Mackenna adelantó la urgencia que se está dando al proyecto de ley de pesaje y anunció el ingreso de una iniciativa sobre transporte de carga terrestre, orientada a ordenar y formalizar esta actividad.
Coordinación para una agenda nacional
Para evitar que las distintas iniciativas se desarrollen de manera aislada, el subsecretario destacó el papel de la institucionalidad. En la última sesión del CONALOG, la seguridad y la lucha contra el crimen organizado fueron establecidas como un eje prioritario, con el objetivo de articular las diferentes medidas y trasladarlas posteriormente a contratos y procesos de licitación de las empresas portuarias.
Mackenna sostuvo que la agenda de seguridad contra el crimen organizado, liderada por el Ministerio de Seguridad, incorpora más de 10 medidas vinculadas con logística, varias de ellas relacionadas con los desafíos expuestos. La definición de plazos y responsables busca convertir estas iniciativas en acciones concretas y permitir su seguimiento.
Finalmente, la autoridad puso énfasis en la dimensión territorial de la política logística. A su juicio, las gobernanzas locales, corredores bioceánicos y comunidades logísticas cumplen un papel clave para llevar las políticas nacionales a las distintas realidades regionales. De esta manera, seguridad, tecnología, coordinación público-privada e institucionalidad pasan a formar parte de una misma agenda para mejorar la eficiencia y resiliencia de las cadenas logísticas chilenas.