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Marítimo Portuario

Comité de Ministros mantuvo aprobación ambiental a Puerto Exterior

El desarrollo del proyecto se ejecutará en cuatro etapas.

La decisión permite mantener su tramitación, mientras continúa la controversia por los efectos de las obras sobre el humedal Ojos de Mar y el entorno costero de Llolleo.

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El Puerto Exterior de San Antonio conservó su aprobación ambiental luego de que el Comité de Ministros resolviera las reclamaciones administrativas presentadas contra la iniciativa. La instancia acogió parcialmente los recursos, pero ratificó la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) favorable que permite avanzar con el proyecto impulsado por la Empresa Portuaria San Antonio (EPSA).

La iniciativa contempla una inversión de US$4.450 millones, de los cuales US$1.950 millones corresponden a financiamiento público y US$2.500 millones a capital privado mediante concesiones. El diseño considera un rompeolas de aproximadamente cuatro kilómetros, obras de dragado, explanadas y dos terminales semiautomatizados de 1.730 metros cada uno.

El desarrollo se ejecutará en cuatro etapas y EPSA proyecta que la primera entre en operación hacia 2036. El proyecto ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) en 2020, aunque sus estudios de factibilidad comenzaron ocho años antes. Su construcción busca ampliar la infraestructura portuaria de San Antonio y responder a los requerimientos futuros del comercio exterior.

Uno de los principales cuestionamientos se concentra en el humedal urbano Sistema de Lagunas de Llolleo Ojos de Mar. Vecinos y organizaciones ambientales han advertido sobre los posibles efectos de la expansión portuaria en este ecosistema y cuestionado la delimitación del área protegida, que consideran insuficiente para resguardar su funcionamiento ecológico.

El Ministerio del Medio Ambiente declaró el sistema de lagunas como humedal urbano en abril de 2024, con una superficie reconocida de 18,38 hectáreas. Sin embargo, esa delimitación fue impugnada por habitantes y agrupaciones locales, que solicitaron revisar los terrenos incluidos y los criterios utilizados para establecer sus límites.

La controversia tuvo un nuevo antecedente el 13 de enero de 2026, cuando el Segundo Tribunal Ambiental acogió reclamaciones vecinales y ordenó al Ministerio del Medio Ambiente revisar la delimitación. La sentencia identificó deficiencias en la aplicación de los criterios de sustentabilidad, especialmente en el análisis del funcionamiento ecológico y el régimen hidrológico del humedal. También instruyó elaborar una nueva ficha técnica y dictar una resolución que cierre el procedimiento.

Mientras se completa esa revisión, las actividades susceptibles de alterar el ecosistema deben cumplir las disposiciones de protección ambiental, incluida su evaluación previa en el SEIA cuando corresponda. Los reparos también consideran los posibles efectos de las obras sobre la playa de Llolleo, la biodiversidad del sector y la relación entre el crecimiento portuario y el entorno urbano de San Antonio.

Con la decisión del Comité de Ministros, el Puerto Exterior mantiene su aprobación ambiental, aunque sigue sujeto a una discusión territorial y ecológica que involucra a autoridades, organizaciones y habitantes de la comuna. La evolución del proceso sobre Ojos de Mar será uno de los antecedentes relevantes para el desarrollo de una infraestructura que busca ampliar la capacidad portuaria de San Antonio y fortalecer su participación en el comercio exterior chileno.