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Logística y Distribución

Estudio identifica horarios críticos de fatiga en minería y transporte

En logística el máximo de alertas se registra a las 10:00 horas.

Un análisis de flotas monitoreadas por Wisetrack detectó diferencias en los días y horarios de mayor riesgo según la actividad. Los resultados cobran relevancia tras el dictamen de la Dirección del Trabajo que reconoce la fatiga y la somnolencia como riesgos laborales.

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La fatiga y la somnolencia no presentan el mismo comportamiento en todas las actividades productivas. Un estudio desarrollado por Wisetrack identificó patrones diferenciados en flotas de minería, transporte y logística, y sector forestal, con variaciones en los días de mayor incidencia, los horarios críticos y las señales que pueden anticipar un episodio de cansancio al volante.

Los resultados adquieren relevancia tras el pronunciamiento de la Dirección del Trabajo (DT), que establece que la fatiga y la somnolencia constituyen riesgos laborales cuando las condiciones de trabajo las generan o agravan. Jornadas extensas, turnos nocturnos o rotativos, pausas insuficientes y dotaciones reducidas son algunos de los factores que obligan al empleador a identificar, evaluar y controlar estos riesgos. El dictamen también reconoce el uso de tecnología preventiva, bajo las condiciones legales correspondientes, como complemento de las medidas organizacionales.

En minería, el 81,3% de las incidencias registradas en las flotas analizadas corresponde a fatiga y somnolencia. El martes concentra el 18,9% de los eventos, mientras que miércoles y jueves también presentan niveles elevados. Las 06:00 horas constituyen el principal punto crítico y más de la mitad de las alertas corresponden a señales precursoras: un 32,4% se relaciona con miradas hacia abajo y un 20% con bostezos frecuentes.

En transporte y logística, el máximo de alertas se registra a las 10:00 horas, seguido por las 09:00 y las 11:00. El miércoles reúne el 19% de los eventos semanales, mientras que martes, miércoles y jueves concentran en conjunto el 54%. En el sector forestal, en cambio, el lunes destaca con el 17,3% de las alertas, un 56% más que el domingo. Los principales peaks horarios se sitúan a las 06:00 y las 19:00 horas, y los bostezos frecuentes representan el 32,2% de las señales detectadas.

“Este cambio es relevante porque pone la fatiga en el lugar que corresponde: como un riesgo que debe prevenirse. Los datos muestran que no existe un único patrón de cansancio y que cada actividad tiene momentos de mayor vulnerabilidad. Contar con información objetiva permite anticiparse y actuar antes de que una señal de fatiga termine en una emergencia en carretera o en faena”, explica Rodrigo Serrano, vicepresidente de Innovación y Desarrollo de Wisetrack. La compañía plantea que la detección temprana de bostezos, cabeceos o cierres de ojos puede contribuir a activar advertencias antes de que el cansancio derive en una situación de peligro.

El uso de estas herramientas, sin embargo, tiene límites. La Dirección del Trabajo establece que los datos recopilados para prevenir riesgos graves no pueden utilizarse para medir productividad, evaluar el desempeño, aplicar sanciones disciplinarias ni fundamentar el término de un contrato. La reiteración de alertas debe llevar a revisar las medidas preventivas, en lugar de atribuir el problema exclusivamente al trabajador. Para Serrano, el desafío es avanzar “desde la reacción hacia la prevención”, utilizando la tecnología como instrumento de seguridad y no como mecanismo de evaluación laboral.