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Comercio Internacional

Puertos, comercio y seguridad: prioridades que EE.UU. observa en Chile

Brandon Judd, embajador de Estados Unidos en Chile.

El embajador Brandon Judd abordó el interés de Estados Unidos por la expansión portuaria y nuevas inversiones en Chile, además de fijar la posición de Washington frente a China, los aranceles, la seguridad y la infraestructura estratégica.

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Puertos, comercio, inversión, seguridad e infraestructura estratégica fueron algunos de los temas que marcaron la conversación del embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, durante un webinar organizado por la Fundación Chilena del Pacífico. Sus respuestas recorrieron desde el interés de la DFC por nuevos proyectos hasta la relación comercial con China y las condiciones que, a juicio de Washington, deberían resguardar el control sobre activos considerados críticos.

En materia portuaria, el diplomático norteamericano señaló que durante sus visitas a distintas instalaciones pudo conocer los proyectos de expansión que prepara el sector. “He visitado varios de los puertos y cada uno de los puertos que he visitado tiene un plan de expansión”, afirmó.

Uno de los casos abordados fue el Puerto de San Antonio. Ante la posibilidad de que capitales estadounidenses participen en su desarrollo, Judd vinculó cualquier eventual operación a los procesos de concesión que Chile defina para las nuevas etapas del proyecto.

“Si San Antonio sale y anuncia nuevas licitaciones, sé que DFC está muy interesada y luego vamos a ver con qué empresas podemos colaborar”, señaló, en referencia a la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos. La participación estadounidense, agregó, no necesariamente supondría trabajar solo con compañías de ese país. “Estas empresas no tienen que ser empresas estadounidenses”, precisó, abriendo la posibilidad a asociaciones con firmas de otros mercados occidentales.

El interés de la DFC también alcanza a la infraestructura digital. Durante la conversación, Judd confirmó que la entidad estadounidense está observando oportunidades vinculadas con centros de datos en Chile, un segmento que adquiere relevancia por la creciente demanda de capacidad de procesamiento asociada al desarrollo de la inteligencia artificial.

Los centros de datos se suman así a los proyectos portuarios, energéticos y vinculados a minerales críticos que la DFC puede evaluar en Chile. El espectro de infraestructura que concentra el interés estadounidense se extiende desde las plataformas físicas para el comercio hasta las capacidades digitales que sostienen nuevas actividades económicas.

Judd explicó que las autoridades están analizando la postura nacional.

Aranceles: negociación sin detalles públicos

En materia comercial, el embajador evitó entregar detalles sobre la negociación arancelaria que mantiene Estados Unidos con Chile. Sí entregó una evaluación positiva del proceso. “Las negociaciones van muy bien y se están moviendo en la dirección correcta”, afirmó, sin anticipar los resultados ni los próximos pasos del diálogo.

Judd señaló que la representación comercial estadounidense está escuchando las inquietudes planteadas por Chile. La definición final, sin embargo, permanece dentro del proceso de negociación.

La seguridad constituye otro de los ejes que Washington busca profundizar en la relación bilateral. Judd vinculó este objetivo con la cooperación frente al crimen organizado transnacional, bajo una lógica que requiere coordinación entre países.

“Si todos trabajamos juntos, colectivamente, podemos llegar a la raíz de este problema y podemos seguir adelante”, sostuvo al referirse a la cooperación regional.

Para el embajador, seguridad y desempeño económico forman parte de una misma relación. Entre sus objetivos declarados para los primeros meses de gestión está que Chile reduzca significativamente sus niveles de criminalidad y fortalezca su economía. “Si la economía de Chile sube, la economía de Estados Unidos sube. Si el crimen de Chile baja, el crimen de Estados Unidos baja”, resumió.

En esa misma línea, Judd destacó el papel de espacios multilaterales como APEC para abordar desafíos que exceden la relación entre dos países. A su juicio, la cooperación permite identificar objetivos comunes, aunque cada economía mantenga sus propios intereses, una fórmula que puede adquirir especial relevancia en ámbitos como comercio, infraestructura y cadenas de suministro.

Washington no pretende cuestionar los vínculos comerciales de Chile con Beijing.

China: el foco está en el control de la infraestructura

La posición de Washington frente a la relación de Chile con China también apareció durante la conversación. Judd fue enfático en separar el comercio de las decisiones asociadas a infraestructura estratégica.

“No estamos preocupados por los países que comercian con China. Vamos a competir con cualquier país. No tenemos ninguna preocupación por competir con cualquier país”, sostuvo y explicó que la inquietud aparece cuando un proyecto considerado crítico implica ceder capacidad de control o soberanía.

“Lo que nos preocupa es cuando se entrega la soberanía”, afirmó. Como ejemplo mencionó el Puerto de Chancay, en Perú, cuya operación utilizó para graficar sus reparos frente al control extranjero de infraestructura estratégica. “El gobierno peruano no tiene ningún control sobre lo que entra a ese puerto o lo que sale de ese puerto. No tienen ningún control ni supervisión”, dijo.

Judd insistió posteriormente en que Washington no pretende cuestionar los vínculos comerciales de Chile con Beijing. “No estamos preocupados por el comercio con China”, reiteró. El punto, según explicó, está en las condiciones bajo las cuales se desarrollan determinados proyectos y en el nivel de control que conservan los Estados.

Las definiciones del embajador dejan planteado un escenario en el que la infraestructura logística y digital adquiere un peso creciente dentro de la relación bilateral. Puertos, energía, minerales críticos y centros de datos aparecen entre las áreas que Estados Unidos está observando, mientras Chile deberá definir las condiciones para atraer capital y, al mismo tiempo, mantener el control sobre sus activos estratégicos.