Columna de Opinión
Hacia la multimodalidad en logística
El académico de la Universidad de Santiago de Chile y miembro del Consejo de Políticas de Infraestructura, Juan Pedro Sepúlveda, analiza los desafíos de Chile para avanzar hacia una matriz logística multimodal, abordando brechas en infraestructura ferroviaria, cabotaje marítimo, digitalización y sostenibilidad del sistema de transporte de carga.
La estructura económica de Chile, caracterizada por su apertura al comercio exterior y su geografía lineal y fragmentada, exige un sistema logístico de alta eficiencia para mantener la competitividad en los mercados internacionales. No obstante, la actual configuración del transporte de carga en el país revela una dependencia excesiva del modo carretero. Según datos recientes de la Subsecretaría de Transportes, la matriz de transporte de carga se encuentra altamente concentrada en camiones que, si bien son socios estratégicos fundamentales en la última milla y la operación portuaria, se debe ampliar la oferta en el sistema.
El desarrollo de la multimodalidad —entendida como la integración articulada de diversos modos de transporte bajo una cadena única de suministro— surge hoy no solo como una meta de eficiencia, sino como un imperativo de resiliencia y sostenibilidad. La autoridad sectorial ha sido enfática en la necesidad de diversificar esta matriz, planteando desafíos ambiciosos: alcanzar participaciones de entre el 20% y el 30% para el modo ferroviario y el cabotaje marítimo en mercados donde presentan ventajas comparativas claras.
En términos de infraestructura ferroviaria, el proyecto del terminal intermodal de Barrancas, en la comuna de San Antonio, va en la dirección correcta. Al permitir quintuplicar la capacidad de transporte ferroviario de contenedores, esta obra no solo descongestiona las rutas terrestres, sino que optimiza la relación puerto-ciudad y reduce las externalidades negativas. Sin embargo, para que el ferrocarril sea una alternativa real, Chile debe superar las brechas de interoperabilidad y avanzar en una planificación plurianual que otorgue certezas a la inversión privada.
Por otro lado, el cabotaje marítimo está desaprovechado. En un país con más de 4.000 kilómetros de costa, la baja participación de este modo en la carga responde a una arquitectura regulatoria que requiere modernización. La implementación de la Ventanilla Única Marítima y la simplificación de trámites administrativos son pasos críticos. Como han señalado expertos del sector, debe haber agilidad en los trámites de la cadena logística; se deben acotar los tiempos de respuesta y digitalizar procesos en el sistema.
Desde la perspectiva de la sostenibilidad, la multimodalidad es la principal herramienta para la descarbonización. La incorporación de exigencias ambientales en las concesiones y la promoción de modos con menores emisiones por tonelada-kilómetro son ejes estratégicos para cumplir con los compromisos internacionales de Chile.
La competitividad del comercio exterior depende de su capacidad para transitar desde un modelo fragmentado hacia uno integrado y multimodal. Solo a través de una gobernanza sólida, que elimine brechas regulatorias y fomente la inversión en infraestructura intermodal, se podrá garantizar una conectividad regional eficiente y un sistema logístico preparado para las demandas de un mercado global cada vez más exigente.