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Sostenibilidad

BioGNL: el nuevo foco de la transición energética para el transporte de carga

El GNL fue presentado como una solución competitiva para la transición energética.

El avance del GNL y del BioGNL comienza a posicionarse como una alternativa inmediata para reducir emisiones en transporte de carga pesada, aprovechando infraestructura existente y operaciones de larga distancia ya operativas en Chile y la región.

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La logística y el transporte pesado continúan enfrentando uno de los mayores desafíos de la transición energética: reducir emisiones sin afectar autonomía, continuidad operacional ni competitividad. En ese escenario, el gas natural licuado (GNL) y el biogás natural licuado (BioGNL) comienzan a posicionarse como alternativas inmediatas para avanzar en la descarbonización de operaciones de larga distancia y sectores de alta demanda energética.

Durante una exposición organizada por Conecta Logística sobre combustibles alternativos para transporte, se destacó que el sector energético concentra cerca del 78% de las emisiones de gases de efecto invernadero en Chile, mientras que el transporte representa aproximadamente el 31% de ese total. Frente a ello, se planteó que tecnologías como la electromovilidad y el hidrógeno verde aún enfrentan limitaciones relacionadas con infraestructura, costos y escalabilidad para aplicaciones de carga pesada, especialmente en rutas extensas y operaciones industriales de alta exigencia.

“La transición energética hoy día en el transporte pesado no puede depender sólo de tecnologías futuras, se necesita una solución disponible, escalable y viable económicamente el día de hoy. ¿Y cuál es esa solución? El GNL hoy y el bio GNL mañana”, señaló Nicolás Hidalgo, subgerente de GNL y Biocombustibles de Lipigas.

En ese contexto, el GNL fue presentado como una solución disponible y competitiva para acelerar la transición energética en el transporte terrestre. Entre sus principales ventajas se mencionó una reducción de hasta 20% en emisiones de CO2 frente al diésel, menores emisiones acústicas y autonomías que pueden alcanzar entre 900 y 1.600 kilómetros, dependiendo del tipo de vehículo. Además, el sistema permite repostajes rápidos, cercanos a los tiempos operacionales tradicionales del diésel.

Otro de los focos de la exposición estuvo puesto en el desarrollo del BioGNL, descrito por Hidalgo como “energía renovable producida a partir de residuos orgánicos, reduce emisiones de gases de efecto invernadero de forma significativa y es compatible hoy día con la infraestructura y con los motores actuales”. Esta característica permitiría acelerar la transición energética sin requerir grandes modificaciones operacionales ni nuevas redes de abastecimiento.

El ejecutivo también abordó la experiencia internacional en el uso de biometano y BioGNL para transporte pesado, destacando la expansión de flotas en Europa y Estados Unidos vinculadas a cadenas de retail, logística e industria. En mercados como Alemania, Italia y España, el biometano ya es utilizado en camiones, trenes y operaciones industriales, impulsado por políticas de independencia energética, economía circular y reducción de emisiones en cadenas de suministro.

El Ministerio de Energía desarrolla un estudio orientado a identificar brechas regulatorias.

Estrategia de Gobierno para la bioenergía

El Ministerio de Energía proyecta un rol cada vez más relevante para los biocombustibles dentro de la transición energética y la estrategia de descarbonización del transporte en Chile. Así lo planteó Nicolás Zamorano, jefe de la Unidad de Biocombustibles del Ministerio de Energía de Chile, quien destacó que el desarrollo de bioenergías será clave para sectores difíciles de electrificar, especialmente el transporte de carga pesada y ciertas operaciones industriales.

“Efectivamente se visualiza un rol de los biocombustibles en general en la transición energética”, señaló Zamorano durante la actividad. El representante del ministerio explicó que actualmente el trabajo técnico abarca biocombustibles sólidos, líquidos y gaseosos, incluyendo iniciativas asociadas a biogás, BioGNL y combustibles sostenibles para aviación (SAF). “Hay que definir con mayor fuerza cuál va a ser el rol de los biocombustibles en esta matriz de energía en el futuro”, afirmó.

En esa línea, el Ministerio de Energía desarrolla un estudio orientado a identificar brechas regulatorias, técnicas y de mercado que hoy limitan un mayor despliegue de la bioenergía en Chile. “Estamos haciendo un estudio que nos va a permitir tener una visión a largo plazo de cuál sería el rol de la bioenergía en la estrategia de descarbonización”, indicó Zamorano. Según explicó, el objetivo es avanzar hacia lineamientos más claros y generar mayor certeza para el desarrollo de proyectos vinculados a biocombustibles gaseosos y líquidos.

El ejecutivo sostuvo además que el transporte de carga representa uno de los segmentos más complejos de electrificar, por lo que tecnologías como el BioGNL aparecen como una alternativa inmediata para reducir emisiones. “Vemos que el transporte de carga efectivamente es un sector difícil de electrificar y donde iniciativas como el BioGNL son muy positivas en el marco de descarbonizar el sector transporte”, afirmó. Actualmente, agregó, existen más de 50 plantas de biogás instaladas en Chile, aunque reconoció que todavía existe una regulación “demasiado incipiente” para acompañar el desarrollo de esta industria.

El GNL ha demostrado ventajas operacionales y económicas relevantes.

Validación operacional y evidencia técnica

La descarbonización del transporte de carga pesada requerirá combinar distintas tecnologías y validar su desempeño en condiciones reales de operación. Así lo planteó Julio Villalobos, director del Centro de Transportes y Logística de la Universidad Andrés Bello, quien destacó la necesidad de generar evidencia técnica y operacional para acelerar la adopción de combustibles alternativos en el sector logístico.

“El transporte de carga por carretera es uno de los sectores más difíciles de descarbonizar”, señaló Villalobos, advirtiendo además que el crecimiento de las operaciones logísticas incrementará la presión por encontrar alternativas al diésel. En ese contexto, explicó que desde la academia se ha impulsado un laboratorio de validación tecnológica orientado a medir el desempeño real de soluciones como el GNL, la electromovilidad y otros energéticos emergentes en rutas y operaciones propias de Chile. “Somos una geografía particular, tenemos una estructura de mercado y una infraestructura distinta, por lo tanto, los desempeños en terreno son tremendamente necesarios de evaluar”, afirmó.

El académico sostuvo que el GNL ha demostrado ventajas operacionales y económicas relevantes en transporte pesado, aunque precisó que los niveles de reducción de emisiones pueden variar respecto de cifras planteadas internacionalmente. “Sí hemos evidenciado mejoras en términos económicos y una reducción significativa en material particulado y contaminación local”, indicó. A partir de esa experiencia, Villalobos destacó el avance hacia el uso de BioGNL como una alternativa para acelerar la carbononeutralidad en logística de larga distancia.

Respecto al desarrollo de esta tecnología, el director del centro de estudios enfatizó que uno de los principales atributos del BioGNL es la posibilidad de utilizar la misma infraestructura y los mismos vehículos que actualmente operan con GNL, reduciendo barreras de entrada para el sector transporte. No obstante, advirtió que todavía existen desafíos vinculados a trazabilidad, escalabilidad y validación de emisiones reales. 

“Esa trazabilidad y esa matemática implícita es algo que hay que transparentar y difundir”, sostuvo. Además, agregó que avanzar hacia combustibles renovables representa una oportunidad estratégica para reducir la dependencia de Chile respecto a combustibles fósiles importados y fortalecer la soberanía energética del país.