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Logística y Distribución

Retrasos en los envíos dejan los puertos y se expanden en la cadena logística

El contexto geopolítico continúa siendo un factor determinante.

Un nuevo patrón de disrupciones está desplazando los cuellos de botella desde los puertos hacia etapas como reserva, tránsito y descarga, complicando la planificación logística.

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La eficiencia en los puntos de origen ya no garantiza cumplimiento en los tiempos de entrega globales. Las disrupciones en la cadena de suministro marítima están cambiando de ubicación, desplazándose hacia etapas más avanzadas del proceso logístico y generando mayor incertidumbre operativa.

Un informe reciente de E2open evidencia que, si bien los procesos en origen han mostrado mejoras, los retrasos se concentran ahora en fases como la reserva, el tránsito y la descarga de mercancías. Este fenómeno está modificando el comportamiento tradicional de las cadenas logísticas, donde antes los principales cuellos de botella se ubicaban en puertos o puntos de salida.

El Índice de Transporte Marítimo de la compañía señala que el tiempo promedio global puerta a puerta alcanzó los 68 días durante el primer trimestre, lo que representa un aumento respecto al periodo anterior. A pesar de esta variación, los indicadores aún se mantienen levemente por debajo de los niveles registrados el año pasado, reflejando una recuperación parcial con mayor volatilidad.

A diferencia de escenarios previos, los retrasos ya no responden a un único punto crítico, sino que se distribuyen a lo largo de múltiples etapas del ciclo logístico. Esta dispersión dificulta la planificación, reduce la capacidad de anticipación y exige mayor visibilidad sobre toda la cadena de suministro.

El contexto geopolítico continúa siendo un factor determinante. Las restricciones en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz y las condiciones de seguridad en el mar Rojo afectan el tránsito marítimo global, mientras que desvíos obligados incrementan los tiempos y costos operacionales en rutas intercontinentales.

A esto se suman factores climáticos y de infraestructura. Eventos meteorológicos en el norte de Europa y la congestión en hubs logísticos como Puerto de Róterdam están ralentizando operaciones clave. Aunque algunos centros exportadores en Asia han mejorado su desempeño, el traslado de las disrupciones hacia otras etapas está obligando a las empresas a ajustar sus estrategias, con mayor foco en monitoreo en tiempo real y capacidad de respuesta operativa.