Logística y Distribución
Diésel al alza: claves para reducir costos en el transporte de carga
El combustible acumula un incremento de $401,4 por litro desde fines de julio, mientras el INE registró un alza anual de 36,8% en el componente combustibles del Índice de Costos del Transporte entre enero y septiembre.
El diésel se ha convertido en una presión creciente para las empresas de transporte de carga. Con el ajuste que comenzó a regir el 22 de octubre, el combustible acumuló cinco alzas consecutivas desde fines de julio, con un incremento total de $401,4 por litro. El efecto sobre los costos es relevante para un sector que debe administrar el consumo de cada vehículo en operaciones donde los márgenes dependen, entre otros factores, de la distancia recorrida, la carga movilizada y los tiempos de entrega.
La presión también aparece en los indicadores oficiales. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el Índice de Costos del Transporte (ICT) aumentó 2,9% en septiembre, impulsado principalmente por el grupo combustibles, que subió 10,2% mensual y aportó 2,728 puntos porcentuales a la variación del indicador general. Entre enero y septiembre, el ICT acumuló un incremento de 11,9%.
El precio del combustible es una variable que las empresas no pueden controlar directamente, pero sí pueden intervenir en la cantidad utilizada para completar cada servicio. Esa diferencia pone la atención en la gestión cotidiana de las flotas: desde la planificación de los recorridos hasta los hábitos de conducción, el mantenimiento y el seguimiento del consumo por vehículo.
Alfredo Kameid, gerente general de Grupo Kameid, plantea que la eficiencia no depende de una única intervención, sino de mejoras sostenidas a lo largo de la operación. “Pequeñas mejoras repetidas en cada viaje pueden transformarse en ahorros significativos”, señala.
La planificación de rutas permite reducir desvíos, kilómetros innecesarios y trayectos sin carga. También conviene coordinar los horarios de carga y descarga para evitar esperas prolongadas que disminuyan la utilización del vehículo. En recorridos extensos, la ruta más conveniente no siempre es la más corta: la congestión, las pendientes y las condiciones del tránsito también inciden en el rendimiento y en los tiempos de viaje.
La conducción: factor que afecta el rendimiento
Otro factor es el ralentí, es decir, el tiempo en que el motor permanece encendido mientras el camión está detenido. Según estimaciones de GPS Chile, un vehículo que acumula una hora diaria en ralentí puede consumir cerca de 66 litros de combustible al mes. La empresa calcula que ese volumen equivale a alrededor de $100 mil mensuales, según el precio utilizado en su análisis.
En una flota de 20 camiones, el gasto asociado a ese consumo podría superar los $20 millones anuales, de acuerdo con la misma estimación. El resultado efectivo dependerá del tipo de vehículo, las condiciones de operación y el precio pagado por el combustible, pero el cálculo ilustra la importancia de medir los tiempos de detención y establecer criterios para apagar el motor cuando las condiciones de seguridad y operación lo permitan.
La conducción es otra variable que puede afectar el rendimiento. Aceleraciones bruscas, frenadas frecuentes y cambios innecesarios de velocidad aumentan las exigencias sobre el vehículo. GPS Chile estima que corregir hábitos de manejo puede reducir el consumo entre un 5% y un 15%, dependiendo de las condiciones iniciales. Para evaluar resultados, la capacitación de los conductores debe complementarse con indicadores que permitan comparar el desempeño de cada vehículo y recorrido.
El mantenimiento preventivo también incide en el gasto. Neumáticos con presión inadecuada aumentan la resistencia al rodaje, mientras que problemas en el motor, los filtros o el sistema de inyección pueden afectar el rendimiento. La revisión periódica de estos componentes, junto con una distribución correcta de la carga y el respeto de los límites establecidos para cada vehículo, ayuda a mantener las condiciones de funcionamiento previstas por el fabricante.
Telemetría y medición para proteger los márgenes
Los sistemas de gestión de flotas y telemetría permiten reunir información sobre consumo, velocidad, recorridos, tiempos de detención y patrones de conducción. GPS Chile, que monitorea más de 45.000 vehículos, sostiene que estos registros ayudan a identificar dónde se pierde combustible y a orientar las medidas correctivas.
El valor de estas herramientas está en transformar los datos en decisiones. Comparar el consumo por kilómetro, vehículo y tipo de recorrido permite detectar desviaciones, establecer prioridades y medir si los cambios aplicados generan resultados. La información también puede respaldar una mejor planificación de los servicios y una evaluación más precisa de los costos de cada operación.
El encarecimiento del diésel ha reactivado, además, la discusión sobre el traspaso de las alzas a las tarifas de transporte. La posibilidad de ajustar los precios depende de las condiciones contractuales y de la negociación entre transportistas y clientes. Disponer de registros sobre consumo y costos por recorrido entrega una base más concreta para revisar tarifas y fundamentar decisiones comerciales.
Reducir el consumo no elimina la exposición del transporte a las variaciones del precio del combustible, pero permite actuar sobre una parte del gasto. La planificación, la conducción eficiente, el mantenimiento y la medición sistemática ayudan a identificar oportunidades de ahorro que pueden pasar inadvertidas en la operación diaria. En un escenario de mayores costos, conocer cuántos litros requiere cada kilómetro y cada servicio deja de ser solo un dato técnico y se convierte en una herramienta para gestionar la rentabilidad.