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Comercio Internacional

Récord exportador abre el debate sobre la dependencia minera de Chile

El cobre y el litio explican gran parte del récord exportador nacional.

Aunque las exportaciones chilenas alcanzaron un máximo histórico de US$ 49.565 millones entre enero y mayo de 2026, expertos advierten que el desempeño sigue fuertemente condicionado por el cobre, el litio y los ciclos de los mercados internacionales.

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El récord alcanzado por las exportaciones chilenas durante los primeros cinco meses de 2026 confirma el buen momento que atraviesa el comercio exterior nacional. Sin embargo, detrás de las cifras históricas surge una interrogante relevante para la economía del país: qué tan sostenible es este crecimiento en un escenario donde la minería continúa concentrando la mayor parte de los envíos y donde factores externos siguen teniendo una influencia determinante.

Para René Fernández, economista y académico de la Universidad de Santiago, el crecimiento registrado este año responde principalmente a condiciones excepcionales de mercado más que a una transformación estructural de la matriz exportadora. Entre enero y mayo, las exportaciones mineras alcanzaron US$ 29.942 millones, equivalentes al 60,4% del total exportado, impulsadas por un fuerte incremento en los precios internacionales del cobre y el litio.

“Lamentablemente el crecimiento actual es coyuntural, impulsado por precios excepcionalmente altos más que por aumentos de volumen o productividad. Sin una diversificación real, Chile sigue atado a los ciclos de las materias primas”, advierte el académico. A su juicio, el desempeño exportador de 2026 refleja principalmente el favorable escenario de precios de los commodities más que un cambio profundo en la estructura productiva del país.

El especialista sostiene que la elevada concentración de las exportaciones en el sector minero mantiene a Chile expuesto a eventuales cambios en el escenario global. El cobre, principal producto de exportación nacional, registró un precio promedio de US$ 5,89 por libra durante el período, mientras que en mayo alcanzó un máximo histórico mensual de US$ 6,12 por libra.

“La concentración minera es sumamente elevada. El cobre y el litio explican gran parte del récord exportador, lo que expone a Chile a shocks de demanda asociados a una potencial desaceleración de economías clave como China”, señala Fernández. El economista agrega que una eventual corrección en los precios internacionales podría afectar directamente los ingresos por exportaciones, considerando que los actuales niveles de cotización se encuentran entre los más altos observados históricamente.

A ello se suma la fuerte dependencia de China como principal destino de los envíos nacionales. Si bien el 96,85% de las exportaciones chilenas se dirige a países con acuerdos comerciales vigentes, el académico recuerda que una desaceleración significativa del mercado chino tendría repercusiones inmediatas sobre la balanza comercial, la recaudación fiscal y la actividad económica local. Asimismo, advierte que la dependencia de insumos importados para procesos productivos estratégicos, como la refinación del cobre, también constituye una vulnerabilidad para la cadena de valor minera.

Una visión similar plantea Juan Ortiz, economista senior del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), quien estima que el fuerte crecimiento exportador observado durante la primera parte del año difícilmente podrá mantenerse con la misma intensidad en los próximos meses. Según explica, parte importante del aumento registrado responde al efecto de los altos precios del cobre sobre el valor nominal de las exportaciones.

“Este crecimiento en términos nominales no es sostenible en los próximos meses, primero porque el shock al alza del precio del cobre se va diluyendo. La variación anual del precio del cobre se va a aminorar en los próximos meses, por lo que su incidencia al alza en el valor nominal de las exportaciones de cobre se reducirá en el corto plazo”, señala Ortiz.

El economista agrega que, además de la moderación esperada en los precios, existen restricciones asociadas a la capacidad productiva y exportadora de la minería, particularmente en el caso del cobre. A su juicio, el litio continuará mostrando un desempeño positivo, aunque su aporte al total de las exportaciones mineras todavía sigue siendo relativamente acotado en comparación con el metal rojo.

Las cifras récord del comercio exterior reflejan así una dualidad para la economía chilena.

La profunda dependencia de los recursos naturales

Pese a este escenario, las cifras de comercio exterior también muestran señales positivas en materia de diversificación. Las exportaciones no tradicionales alcanzaron US$ 22.150 millones, registrando un crecimiento de 10,9%, mientras que las exportaciones de servicios aumentaron 16,8% hasta llegar a US$ 1.568 millones. El dinamismo se observa especialmente en tecnologías de la información, servicios digitales, mantenimiento especializado y diversos productos agroalimentarios.

Para Ortiz, las cifras muestran avances graduales en materia de diversificación, aunque todavía insuficientes para modificar de manera sustancial la composición de la canasta exportadora nacional. El académico destaca particularmente el crecimiento sostenido de las exportaciones de servicios, segmento que ha venido ganando relevancia durante los últimos años dentro del comercio exterior chileno.

“Paulatinamente la alta dependencia principalmente de exportaciones mineras en el total de exportaciones se ha ido reduciendo marginalmente, en medio de un avance de las exportaciones de servicios desde hace ya varios años. El país sin lugar a dudas ha avanzado en este aspecto, pero sigue existiendo una alta dependencia aún de las exportaciones tradicionales”, afirma.

Sin embargo, Fernández considera que estos avances todavía son insuficientes para modificar sustancialmente la estructura exportadora chilena. “La evidencia muestra un avance incipiente pero insuficiente. Las exportaciones no tradicionales y los servicios están creciendo, pero todavía coexisten con una estructura exportadora donde la minería mantiene un peso dominante”, afirma.

El sector agroalimentario también continúa expandiendo su presencia en los mercados internacionales. Productos como cerezas, arándanos, avellanas, salmón y alimentos procesados mantienen una evolución favorable, mientras aumenta el número de empresas exportadoras. No obstante, el economista sostiene que el desafío sigue siendo avanzar hacia actividades con mayor valor agregado y contenido tecnológico, capaces de reducir la dependencia de los recursos naturales.

“Chile está avanzando, pero el avance es marginal. La estructura exportadora de 2026 sigue siendo la de un país profundamente dependiente de recursos naturales, donde el récord lo explican los precios del cobre y el litio, no una transformación productiva”, concluye Fernández. En ese contexto, agrega que “el verdadero desafío sigue pendiente. Los servicios y agroalimentos crecen, pero aún no compensan el peso abrumador de la minería dentro de la matriz exportadora chilena”.

Las cifras récord del comercio exterior reflejan así una dualidad para la economía chilena. Por una parte, muestran la capacidad del país para aprovechar la demanda global por minerales estratégicos y ampliar gradualmente la participación de sectores distintos a la minería. Por otra, evidencian que la diversificación productiva continúa siendo una tarea pendiente para construir una matriz exportadora más resiliente frente a los cambios del escenario internacional.

Los economistas coinciden en que el crecimiento de los servicios y de las exportaciones no tradicionales representa una señal positiva, pero todavía insuficiente para disminuir de manera significativa la dependencia de los recursos naturales. El desafío de largo plazo, advierten, seguirá siendo avanzar hacia una estructura exportadora con mayor valor agregado, innovación y sofisticación productiva.