Comercio Internacional
Banco Central destaca impacto de Ormuz y la IA en la economía global
La institución identifica dos factores clave que están marcando la economía mundial: las tensiones geopolíticas y el acelerado avance de la inteligencia artificial. Ambos fenómenos están impactando las cadenas de suministro, los mercados energéticos y las perspectivas de crecimiento internacional.
La prolongación del conflicto en Medio Oriente y las restricciones al tránsito por el Estrecho de Ormuz se transformaron en uno de los principales focos de atención del Informe de Política Monetaria (IPoM) de junio de 2026. Aunque el escenario generó presiones sobre el mercado energético mundial, el Banco Central destaca que la economía global ha mostrado una capacidad de adaptación mayor a la esperada, evitando un deterioro significativo de la actividad económica y de los mercados financieros.
Según el informe, el cierre prolongado de este corredor estratégico afectó la oferta mundial de materias primas, particularmente petróleo, manteniendo elevados los precios internacionales del crudo e influyendo en las expectativas inflacionarias de numerosas economías. Sin embargo, los mercados continuaron apostando a una reapertura relativamente rápida de la ruta marítima, factor que ayudó a contener mayores alzas en los precios y evitó un impacto más profundo sobre la actividad global.
Para el mundo logístico, el análisis confirma la relevancia que mantienen los puntos de paso estratégicos para el comercio internacional. El Estrecho de Ormuz concentra una parte importante del transporte marítimo de energía a nivel global y cualquier interrupción genera efectos directos sobre costos de transporte, abastecimiento industrial y cadenas de suministro. No obstante, el IPoM concluye que la resiliencia observada en los mercados respondió, en gran medida, a la confianza de los inversionistas respecto de una normalización futura de los flujos comerciales y energéticos.
Junto con la crisis geopolítica, el Banco Central identifica un segundo fenómeno que está moldeando la economía mundial: la expansión de la inteligencia artificial. El informe señala que el desarrollo de esta tecnología ha contribuido a sostener el apetito por riesgo de los inversionistas y ha impulsado nuevas inversiones en infraestructura digital, centros de datos y capacidad computacional, compensando parte de la incertidumbre generada por el conflicto en Medio Oriente.
De acuerdo con el IPoM, las compañías vinculadas a la inteligencia artificial han mostrado un desempeño bursátil significativamente superior al promedio de los mercados internacionales. Esta tendencia es especialmente visible en Estados Unidos, donde las empresas asociadas a la IA representan cerca del 39% de la capitalización bursátil, mientras que en otras regiones del mundo alcanzan alrededor del 17%.
El impacto también se observa en la inversión. El Banco Central destaca que, durante los últimos trimestres, la inversión relacionada con inteligencia artificial explicó aproximadamente la mitad del crecimiento anual del PIB estadounidense. Asimismo, las proyecciones de mercado anticipan una fuerte expansión de las inversiones realizadas por los principales operadores globales de infraestructura digital, elevando significativamente el peso de estos proyectos dentro de la economía norteamericana.
En Asia, el fenómeno ha impulsado especialmente a economías vinculadas a la producción de semiconductores y componentes tecnológicos avanzados. El informe destaca el caso de Taiwán y Corea del Sur, cuyas exportaciones relacionadas con la inteligencia artificial han crecido más de 100% respecto de 2024. También se observan avances relevantes en países como China, Singapur y Malasia, consolidando una nueva dinámica de crecimiento asociada a la digitalización industrial y la infraestructura tecnológica.
Desde una perspectiva logística, este proceso está generando nuevas demandas para las cadenas globales de suministro. El crecimiento de los centros de datos, la fabricación de chips, los equipos de procesamiento y la infraestructura energética requerida para soportar estas tecnologías está incrementando los flujos internacionales de componentes especializados, minerales estratégicos y equipamiento de alto valor agregado.
Pese a las tensiones geopolíticas y al encarecimiento de la energía, el Banco Central observa que los indicadores de actividad global continúan mostrando señales de expansión. Los índices manufactureros permanecen en terreno positivo en las principales economías y las expectativas empresariales no evidencian deterioros significativos, lo que ha permitido mantener relativamente estables las proyecciones de crecimiento mundial respecto de las estimaciones realizadas en marzo.
Para Chile, el escenario presenta una doble lectura. Por una parte, la situación en Ormuz vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la seguridad energética y la resiliencia de las cadenas de suministro frente a interrupciones en corredores estratégicos. Por otra, el auge de la inteligencia artificial está impulsando una demanda global que favorece a sectores tecnológicos, mineros y energéticos, configurando nuevas oportunidades y desafíos para una economía altamente integrada al comercio internacional.