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Logística y Distribución

Efecto cascada: la amenaza que enfrentan las cadenas de suministro interconectadas

El efecto cascada impacta la competitividad y la confianza de los mercados.

La creciente integración de plataformas, proveedores y operadores ha fortalecido la eficiencia logística, pero también ha incrementado la exposición a incidentes cibernéticos capaces de afectar la continuidad operacional de toda la cadena de suministro.

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La transformación digital está redefiniendo la forma en que operan las cadenas de suministro a nivel global. La incorporación de plataformas de gestión logística, sistemas de transporte, sensores conectados, inteligencia artificial y herramientas de análisis de datos ha permitido mejorar la eficiencia, la trazabilidad y la coordinación entre los distintos actores del comercio internacional. Sin embargo, esta creciente digitalización también ha abierto una nueva dimensión de riesgos que hoy preocupa a empresas, operadores logísticos y autoridades.

Durante años, la seguridad de la cadena de suministro estuvo asociada principalmente a amenazas físicas, como robos de carga, contrabando o interrupciones operativas. No obstante, la dependencia cada vez mayor de sistemas digitales ha convertido a la ciberseguridad en un factor estratégico para garantizar la continuidad operacional. Un ataque informático puede paralizar procesos críticos, afectar la circulación de mercancías y generar importantes pérdidas económicas en cuestión de horas.

En el caso de Chile, país altamente integrado al comercio exterior, el desafío adquiere una relevancia especial. La operación de puertos, terminales, centros logísticos, agentes de aduana y empresas de transporte depende crecientemente de plataformas interconectadas que permiten coordinar el flujo de bienes e información. Una vulnerabilidad en cualquiera de estos eslabones puede desencadenar efectos en cascada que impacten la competitividad, la confianza de los mercados y el desempeño de toda la red logística.

La experiencia internacional demuestra que se trata de una amenaza concreta. Casos como el ciberataque NotPetya, que en 2017 afectó gravemente a la naviera Maersk y alteró operaciones logísticas en distintos continentes, evidenciaron que la resiliencia de las cadenas de suministro ya no depende únicamente de la infraestructura física. En un entorno donde los datos se han convertido en un activo crítico para el comercio global, la capacidad de proteger los sistemas digitales es hoy un componente esencial para asegurar la continuidad y competitividad de las operaciones logísticas.

La ciberseguridad no es únicamente una responsabilidad tecnológica.

El riesgo de ataque y la vulnerabilidad de la cadena

“Como país altamente integrado al comercio internacional, Chile enfrenta un desafío creciente. La operación de puertos, terminales, depósitos, operadores logísticos, agentes de aduana y empresas de transporte depende cada vez más de plataformas digitales interconectadas. Una interrupción en cualquiera de estos sistemas puede generar efectos en cascada que impactan la continuidad operacional, la confianza de los mercados y la competitividad nacional”, explicó Angélica María Barría, académica de la Universidad Mayor y directora de APLOG.

Agregó que “uno de los mayores desafíos es comprender que la ciberseguridad no es únicamente una responsabilidad tecnológica. La protección de la cadena de suministro requiere una visión estratégica que involucre a la alta dirección, las áreas operativas, los proveedores y todos los actores que participan en el ecosistema logístico. La amenaza tampoco se limita a las grandes organizaciones. En muchos casos, los ciberdelincuentes buscan acceder a grandes compañías a través de proveedores más pequeños que poseen menores niveles de protección”.

Franco Basso, académico de la Escuela de Ingeniería Industrial de la Universidad Católica de Valparaíso, aseguró que “la tecnología ha ido avanzando y en esto la inteligencia artificial va a jugar un rol, tanto para hacer que los procesos sean más automatizados, pero también dejando cada vez más expuestos a los distintos agentes logísticos en términos de poder ser potencialmente sujeto de un hackeo. Chile pasó de un blanco oportunista a campañas sostenidas por distintas organizaciones que han golpeado la logística y, por lo tanto, ha tenido un impacto en la cadena completa”.

Añadió que “existen algunos datos que muestran que ya el 55% de las organizaciones sufrió un ransomware con grandes empresas avanzando por obligación legal y transportistas que aún, lamentablemente, están rezagados. Los riesgos de esto son muchos. La cadena es un sistema interconectado y, por lo tanto, si hay uno de ellos que se ve hackeado, por ejemplo, en el transporte de carga, eso va a tener un impacto en la cadena completa”.

Uno de los principales desafíos radica en la creciente interconexión.

El gran desafío: interconexión entre empresas y sistemas

La creciente digitalización de las cadenas de suministro ha transformado a la ciberseguridad en un elemento crítico para garantizar la continuidad operacional. Según explica Nicolás Boettcher, investigador del Centro de Innovación en Transporte y Logística (CITYLOG) de la UDP, gran parte de los procesos logísticos actuales dependen de plataformas tecnológicas que coordinan inventarios, rutas y despachos en tiempo real. “Cuando tú estás solicitando la recepción de este producto, hay toda una plataforma tecnológica por detrás que hace posible poder seleccionar desde qué punto de storage o desde qué bodega se va a repartir el producto, a través de qué móvil se va a transportar, cuál va a ser la ruta específica”, señala.

El especialista advierte que uno de los principales desafíos radica en la creciente interconexión entre empresas y sistemas. A medida que aumenta el número de actores involucrados en una operación logística, también se incrementa la superficie de exposición a incidentes digitales. “Entre más actores distintos estén involucrados, mayor cantidad de sistemas interoperables van a tener que existir”, explica Boettcher, agregando que esto puede derivar en efectos en cascada cuando alguno de los participantes presenta fallas o vulnerabilidades. En ese contexto, destaca la importancia de contar con proveedores confiables y con capacidad de respuesta ante contingencias.

Respecto de la preparación de las organizaciones frente a este escenario, Boettcher sostiene que la entrada en vigor de la Ley Marco de Ciberseguridad representa un avance relevante, especialmente para los Operadores de Importancia Vital y los Servicios Esenciales. “La ley marco de ciberseguridad a través de la ANCI está obligando a todo lo que son las entidades del sector público a tener que reportar estos incidentes”, explica. A su juicio, uno de los aspectos más relevantes de esta normativa es que impulsa mecanismos para detectar y responder oportunamente a las amenazas. “Una cosa es que uno sufra una amenaza y no enterarse o no saber cuáles son los efectos que pudo tener y la otra es tratar a tiempo poder detectarlos y poder minimizarlos y corregirlos”, añade.

Sin embargo, el investigador reconoce que todavía existen brechas importantes en materia de preparación y cultura organizacional. “Me atrevería a decir que no están del todo preparados para estos tipos de incidentes”, afirma respecto de muchas organizaciones que hoy enfrentan estas exigencias regulatorias. A ello suma la escasez de profesionales especializados y la falta de experiencia acumulada en la gestión de incidentes. “Actualmente han ocurrido incidentes y lamentablemente muchos de estos incidentes incurren en un ‘disculpe las molestias’, pero nada más allá”, concluye, planteando la necesidad de avanzar hacia una mayor transparencia y madurez en la gestión de la ciberseguridad dentro de las cadenas de suministro.

Como conclusión, los especialistas coinciden en que la ciberseguridad ya no puede abordarse como un aspecto exclusivamente tecnológico, sino como un factor estratégico para la continuidad y resiliencia de las cadenas de suministro. En un entorno cada vez más digitalizado e interconectado, fortalecer la gestión de riesgos, elevar los estándares de protección de proveedores y desarrollar capacidades de respuesta frente a incidentes será clave para resguardar la operación logística, mantener la confianza de los mercados y sostener la competitividad del comercio exterior chileno.