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Comercio Internacional

Chile cierra negociación de acuerdo comercial con Filipinas

El cierre de negociaciones se concretó durante la gira por el sudeste asiático.

El Acuerdo de Asociación Económica Integral (CEPA) facilitará el comercio de bienes, servicios e inversiones entre ambos países y otorgará acceso preferencial a la mayor parte de las exportaciones chilenas hacia una de las economías más dinámicas del Sudeste Asiático.

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Chile dio un nuevo paso en su estrategia de fortalecimiento de vínculos con Asia al concluir las negociaciones del Acuerdo de Asociación Económica Integral (CEPA) con Filipinas. El entendimiento, alcanzado tras más de un año de conversaciones, permitirá ampliar el acceso de productos y servicios chilenos a ese mercado y reforzar la presencia del país en una de las regiones con mayor crecimiento económico del mundo.

El cierre de las negociaciones se concretó durante la gira del ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, por el Sudeste Asiático y permitirá a Chile completar su red de acuerdos comerciales con las principales economías de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). De esta forma, Filipinas se sumará a países como Singapur, Vietnam, Tailandia, Brunéi, Malasia e Indonesia, con los que Chile ya mantiene instrumentos comerciales vigentes.

El CEPA establecerá un marco para el intercambio de bienes, servicios e inversiones, incorporando disciplinas relacionadas con reglas de origen, medidas sanitarias y fitosanitarias, obstáculos técnicos al comercio, economía digital, cadenas globales de valor, propiedad intelectual, medio ambiente, asuntos laborales, pequeñas y medianas empresas y mecanismos para la solución de controversias. El objetivo es entregar mayor certeza jurídica y facilitar las operaciones comerciales entre ambos mercados.

En materia de acceso a mercados, el acuerdo permitirá que más de 10.400 categorías de productos chilenos ingresen a Filipinas con condiciones preferenciales, beneficiando aproximadamente al 90% del valor de las exportaciones nacionales que actualmente se destinan a ese país. Entre los principales sectores favorecidos figuran los alimentos, frutas, vinos, productos lácteos, pesca y acuicultura, además de industrias como la forestal, química, metalúrgica y minera, incluyendo minerales estratégicos como cobre, litio, molibdeno y yodo.

Por su parte, Chile otorgará acceso preferencial a cerca de 8.600 categorías de productos filipinos, equivalentes al 99% del valor de las importaciones provenientes de ese mercado. Entre ellas destacan equipos de impresión, proyectores, computadores, transformadores eléctricos, textiles, tintas, cocos y otros bienes industriales, fortaleciendo el intercambio comercial y ampliando la oferta disponible para el mercado chileno.

Las autoridades destacaron que el acuerdo forma parte de la estrategia nacional para diversificar tanto la canasta exportadora como los destinos de los productos chilenos. En ese contexto, Filipinas representa un mercado atractivo por su creciente demanda de alimentos y productos agroindustriales, segmentos donde Chile cuenta con una oferta competitiva y con potencial para seguir expandiendo su presencia.

Además de fortalecer el comercio bilateral, el tratado tendrá un alcance estratégico para la inserción internacional de Chile. Una vez suscrito, el país se convertirá en el primero de América Latina en contar con un acuerdo comercial con Filipinas, consolidando su posicionamiento en el Sudeste Asiático y facilitando la integración con las cadenas regionales de valor impulsadas por ASEAN y la Asociación Económica Integral Regional (RCEP).

El dinamismo del intercambio entre Chile y el bloque ASEAN refuerza la importancia de este nuevo acuerdo. Durante la última década, el comercio bilateral con los países del bloque prácticamente se duplicó, pasando de US$ 2.710 millones en 2016 a US$ 5.186 millones en 2025. En ese mismo período crecieron las exportaciones de alimentos, productos forestales, cobre y servicios logísticos, mientras que las importaciones desde el Sudeste Asiático se expandieron impulsadas por bienes tecnológicos, equipos industriales y manufacturas, consolidando a la región como uno de los principales polos de crecimiento para el comercio exterior chileno.