Comercio Internacional
Filipinas: puerta de entrada a mercado de 110 millones de consumidores
La embajadora de Filipinas en Chile, Celeste Vinzon-Balatbat, destacó el potencial del futuro acuerdo comercial entre ambos países y afirmó que abrirá nuevas oportunidades para las exportaciones, la inversión y la integración logística.
Las relaciones comerciales entre Chile y Filipinas podrían experimentar un importante impulso con la futura firma del Acuerdo de Asociación Económica Integral (CEPA), tratado que ambas economías negocian y que busca ampliar el intercambio de bienes, servicios e inversiones. Así lo aseguró la embajadora de Filipinas en Chile, Celeste Vinzon-Balatbat, quien destacó que el acuerdo marcará un hito al convertirse en el primero que su país suscribe con una nación latinoamericana.
La diplomática señaló -en el marco del webinar organizado por la Fundación Chilena del Pacifico- que nuestro país mantiene una imagen altamente positiva entre empresarios y exportadores filipinos. "Chile es percibido como una economía muy progresiva y muy desarrollada en Latinoamérica", sostuvo, agregando que el vino chileno ya goza de un amplio reconocimiento en ese mercado y que las frutas frescas nacionales comienzan a abrir nuevas oportunidades comerciales.
Respecto del CEPA, explicó que Filipinas considera a América Latina como un mercado estratégico para diversificar sus exportaciones. "Lo que estamos negociando con Chile es nuestro primer acuerdo con un país latinoamericano", afirmó. Añadió que esto nos permitirá accederá a un mercado atractivo, destacando que "hay una población de alrededor de 110 millones de consumidores", lo que representa un importante potencial para los exportadores nacionales.
Vinzon-Balatbat subrayó que el tratado tendrá un alcance mucho más amplio que un acuerdo comercial tradicional. "La belleza de este CEPA es que va más allá del comercio de productos", indicó. Explicó que el texto incorpora capítulos sobre comercio de servicios, inversiones, propiedad intelectual, servicios financieros, cooperación económica y técnica, medio ambiente, pequeñas y medianas empresas, además de comercio y género.
Uno de los sectores donde observa mayores oportunidades corresponde precisamente a los servicios. La embajadora destacó el desarrollo de la industria de franquicias en Filipinas y manifestó su interés en acercar ese modelo al mercado chileno. "No solo estamos hablando de comida, también hay servicios... no es solo vender franquicias, es exportar el concepto de esto", explicó al referirse al potencial de internacionalización de empresas filipinas.
En materia de comercio bilateral, la diplomática reconoció que el intercambio aún no recupera los niveles previos a la pandemia, pero manifestó optimismo respecto del impacto del futuro acuerdo. "Estoy muy optimista de que los números mejorarán", afirmó, precisando que la modernización de los procedimientos aduaneros será uno de los principales beneficios para los exportadores de ambos países.
A su juicio, la distancia geográfica seguirá siendo un desafío, aunque existen herramientas para reducir sus efectos. "Uno de nuestros grandes obstáculos ha sido la distancia física, pero podemos simplificar los procedimientos aduaneros", señaló, destacando que la facilitación del comercio puede contribuir a reducir tiempos y costos en las operaciones internacionales.
Antofagasta, oportunidad para la inversión filipina
La embajadora también puso énfasis en el desarrollo de infraestructura logística en el norte de Chile. Tras visitar Antofagasta, sostuvo que la expansión portuaria y el Corredor Bioceánico reforzarán el papel del país como plataforma de conexión con Asia. "Hace de Chile un punto de entrada más estratégico para otras economías de Latinoamérica", aseguró.
En esa línea, reveló que la embajada ya presentó las oportunidades de inversión en Antofagasta a ICTSI, uno de los principales operadores portuarios filipinos con presencia en América Latina. "Esperamos que este operador portuario filipino también considere hacer negocios e invertir en Chile", comentó.
Consultada por los aspectos pendientes de la negociación, Vinzon-Balatbat explicó que el principal tema sigue siendo el acceso a los mercados, aunque manifestó confianza en que ambas partes encontrarán puntos de encuentro. "Las flexibilidades son importantes en cualquier negociación... ambos lados necesitan flexibilidad y un pensamiento de llegar a un equilibrio de beneficios", sostuvo.
La diplomática insistió en que el éxito del acuerdo dependerá de que genere beneficios recíprocos. "Para que un acuerdo sea realmente beneficioso, no puede ser unilateral. Tiene que beneficiar a ambos lados", afirmó, destacando la importancia de considerar las necesidades tanto de productores como de consumidores durante el proceso negociador.
Otro de los aspectos destacados del CEPA será el apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas. Según explicó, más que subsidios, el desafío consiste en fortalecer sus capacidades para competir en mercados internacionales mediante capacitación y acompañamiento técnico.
"Si soy un exportador de productos, necesito apoyo para aprender cómo presentar y empaquetar mis productos para que sean más atractivos para los consumidores", ejemplificó, destacando que ese tipo de asistencia puede ser determinante para facilitar la internacionalización de las pymes.
La embajadora concluyó manifestando su confianza en que la conclusión del CEPA abrirá una nueva etapa en la relación bilateral. A su juicio, el acuerdo no solo impulsará el comercio de bienes, sino que también ampliará las oportunidades de cooperación en servicios, logística, infraestructura e inversiones, fortaleciendo la integración entre Chile y Filipinas en el escenario del Asia-Pacífico.