Logística y Distribución
Alza del diésel golpea al transporte: “Estamos absorbiendo todos los costos”
El nuevo incremento de menos de $100 por litro se suma al alza aplicada en agosto y eleva cerca de 50% el costo del diésel respecto de marzo. La CNDC advierte que las pequeñas empresas enfrentan crecientes dificultades para absorber el impacto.
El precio del diésel volverá a subir este jueves 10 de septiembre, en un ajuste inferior a $100 por litro que la Confederación Nacional de Dueños de Camiones de Chile (CNDC) considera menos negativo de lo esperado, pero que igualmente representa una nueva presión para el transporte de carga y, por extensión, para la cadena logística. El gremio advierte que el sector continúa absorbiendo una parte importante de estos mayores costos.
“Es mala noticia porque son nuevos aumentos de precios. Si bien es cierto su aplicación fue anunciada en agosto, el impacto es perjudicial para el transporte de carga y, por extensión para la cadena logística. Estamos absorbiendo todos los costos”, señaló el presidente de la CNDC, Juan Araya.
El nuevo incremento se suma al aplicado durante agosto, cuando el precio del combustible aumentó en casi $100 por litro. En esa oportunidad, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, señaló que se trataba de parte de un proceso escalonado que contemplaba llegar a un aumento total de $250 en el precio del diésel. Con el ajuste que entra en vigencia esta semana, el costo del combustible acumula un incremento cercano al 50% respecto del valor registrado en marzo.
La evolución del precio durante los últimos meses ha estado marcada por importantes variaciones. Desde la segunda quincena de marzo, cuando el diésel se ubicaba en torno a los $900 por litro, el valor experimentó distintos movimientos, incluyendo períodos en que llegó a aproximarse a los $1.200. Esa trayectoria había generado expectativas de una eventual moderación de los precios, pero el escenario cambió nuevamente producto de las condiciones internacionales del mercado de combustibles.
Según la explicación entregada por el Gobierno, el precio internacional del petróleo constituye solo una parte del escenario actual. La salida de operación de varias refinerías importantes a nivel mundial ha afectado la oferta de combustibles y contribuido a mantener la presión sobre los precios. Para el transporte de carga, esta situación agrega incertidumbre a una variable que tiene un impacto directo sobre sus costos de operación.
La principal preocupación de la CNDC está puesta en las empresas de menor tamaño. El gremio advierte que aumentos continuos del combustible pueden dejar fuera de mercado a pequeñas compañías que no cuentan con suficiente capacidad financiera para absorber durante períodos prolongados el incremento de sus costos. El problema se produce especialmente cuando los mayores gastos no logran ser traspasados de manera completa a las tarifas de transporte.
“Si fuera por traspasar directamente el mayor precio a la tarifa de fletes, la dificultad sería menor, pero no todos los generadores de carga, nuestros clientes, lo han hecho. Y algunos no lo hacen en los porcentajes suficientes”, consignó Araya.
Aumenta la presión para el gremio del transporte
La dificultad para trasladar el mayor costo a los fletes no es menor considerando el peso que tiene el combustible dentro de la estructura de costos del sector. El economista sénior del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), Juan Ortiz, señala que los combustibles tienen una ponderación cercana al 30% dentro del Índice de Costos del Transporte, por lo que sus variaciones pueden modificar de manera significativa la evolución de los costos operacionales.
El impacto, sin embargo, no necesariamente se refleja de forma inmediata y proporcional en las tarifas. La posibilidad de traspasar un aumento del combustible depende de las condiciones de oferta y demanda de cada mercado, de los contratos existentes y de la capacidad de negociación entre transportistas y generadores de carga. En mercados altamente competitivos, parte del incremento puede terminar siendo absorbido temporalmente por los propios operadores mediante una reducción de sus márgenes.
Para la CNDC, el escenario se vuelve todavía más complejo porque el aumento del diésel llega acompañado de otras presiones sobre los costos. El gremio menciona el IPC de 0,6% conocido este martes, cuyo efecto puede trasladarse a distintos componentes de la operación, entre ellos repuestos y lubricantes. También apunta al impacto que tiene una mayor inflación sobre las deudas expresadas en UF asociadas a la adquisición de camiones y equipos.
La acumulación de estos factores aumenta la presión sobre las empresas de transporte, particularmente aquellas que cuentan con menores márgenes y capacidad financiera. Mientras un incremento puntual puede ser absorbido temporalmente, una sucesión de aumentos reduce ese margen de maniobra y puede obligar a renegociar tarifas, incorporar mecanismos de ajuste por combustible o revisar las condiciones bajo las cuales se prestan los servicios.
El escenario vuelve así a instalar al diésel como una variable central para la competitividad del transporte terrestre de carga. Mientras persista la incertidumbre internacional asociada al petróleo y la disponibilidad de combustibles, las empresas deberán enfrentar mayores dificultades para proyectar sus costos, en un mercado donde no siempre existe capacidad para trasladar íntegramente las alzas hacia las tarifas. Para la CNDC, el desafío inmediato es evitar que esta presión termine afectando especialmente a las pequeñas empresas y, con ello, a la continuidad y competitividad de los servicios que sostienen buena parte de la cadena logística nacional.