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Logística y Distribución

Drones en logística: de las pruebas internacionales a la última milla en Chile

Los drones de reparto son una realidad en Europa y Estados Unidos.

El primer piloto de reparto desarrollado por Walmart Chile pone al país en una tendencia que avanza en mercados como EE.UU. y Reino Unido. Aunque la tecnología promete reducir tiempos, la experiencia internacional muestra que su expansión seguirá dependiendo de muchos factores.

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La última milla comienza a sumar una nueva alternativa de transporte en Chile. El 7 de septiembre, Walmart realizó en Laja, Región del Biobío, su primer vuelo experimental de reparto mediante drones, en una operación desarrollada junto a Osiris Experience. El pedido fue preparado en el supermercado Líder de Los Ángeles, trasladado por carretera hasta una estación de despegue y desde allí llevado por vía aérea hasta el domicilio de una familia.

La experiencia chilena llega cuando el reparto mediante drones comienza a avanzar desde los pilotos hacia operaciones comerciales en algunos mercados. En Reino Unido, Amazon inició en Darlington sus primeras entregas comerciales mediante Prime Air, convirtiendo a esa ciudad en el primer punto fuera de Estados Unidos donde despliega este servicio. La operación permite atender domicilios ubicados hasta 12 kilómetros del centro de distribución, con pedidos de hasta 2,3 kilos que pueden llegar en aproximadamente una hora.

El modelo de Amazon muestra además que el dron es solamente una parte de una cadena automatizada. El pedido se prepara con apoyo de robótica, inteligencia artificial y sistemas de navegación autónoma, mientras la aeronave identifica el punto de entrega y verifica las condiciones del entorno antes de liberar la carga. El despliegue británico estuvo precedido por más de 5.100 vuelos de prueba y unas 900 horas de operación, evidencia del tiempo necesario para validar estos sistemas antes de llevarlos a una escala comercial.

En Estados Unidos, Walmart también ha ampliado sus operaciones junto a Wing, mientras Uber anunció una alianza con Flytrex para incorporar drones autónomos a Uber Eats. Estos desarrollos apuntan a un mismo objetivo: utilizar el transporte aéreo para cubrir determinados pedidos de bajo peso y alta sensibilidad al tiempo, complementando las redes terrestres en lugar de sustituirlas completamente.

La experiencia acumulada en estos mercados muestra, sin embargo, que la evolución ha sido gradual. Los principales desarrollos se concentran en nichos donde las características del servicio justifican el uso de una aeronave: productos livianos, entregas urgentes, medicamentos, alimentos y zonas donde el desplazamiento terrestre resulta poco eficiente. La masificación enfrenta además restricciones relacionadas con autonomía, capacidad de carga, condiciones meteorológicas, infraestructura de despegue y aterrizaje y capacidad para gestionar múltiples aeronaves de manera simultánea.

A estos factores se suman aspectos de seguridad, privacidad, ruido y aceptación de las comunidades. El paso desde vuelos experimentales a redes comerciales requiere no solo aeronaves capaces de operar de manera autónoma, sino también sistemas que permitan gestionar el espacio aéreo, evitar obstáculos, responder ante emergencias y mantener operaciones seguras más allá de la línea visual del operador.

Drones y los diversos usos en la logística

La regulación es, por ello, uno de los elementos centrales para la expansión de esta tecnología. En Chile, las operaciones con drones están sujetas a las disposiciones de la Dirección General de Aeronáutica Civil y a requisitos asociados al registro de las aeronaves, las credenciales de los operadores y las autorizaciones correspondientes. La evolución hacia vuelos BVLOS y operaciones cada vez más autónomas plantea nuevas exigencias para avanzar desde experiencias acotadas hacia servicios rutinarios y de mayor escala.

Pero el desarrollo de drones en logística tampoco se limita al transporte de pedidos. En centros de distribución de Estados Unidos, Corvus Robotics y Southern Glazer's Wine & Spirits han desplegado más de 40 drones en nueve instalaciones para realizar inventarios aéreos. En aproximadamente 18 meses, estos equipos acumularon unos 5.000 vuelos y detectaron más de 35.000 discrepancias de inventario, permitiendo aumentar la frecuencia de los controles y entregar información más actualizada sobre la ubicación de los pallets.

En Chile, experiencias como la de Mowi muestran otra aplicación: la utilización de drones para vigilancia ambiental y control operacional en centros de cultivo. La empresa capacitó a 24 colaboradores de la Región de Los Lagos como operadores, incorporando una herramienta especialmente útil para instalaciones ubicadas en zonas remotas y expuestas a condiciones geográficas complejas.

El escenario que se configura está lejos, por ahora, de una sustitución generalizada del reparto terrestre. La experiencia internacional sugiere que los drones tienen mayores posibilidades de consolidarse en segmentos donde el valor de reducir tiempos justifica sus restricciones de carga, autonomía y operación. El piloto de Walmart en Laja representa precisamente ese desafío para Chile: probar si la combinación entre transporte terrestre y un tramo aéreo autónomo puede hacer más eficiente la llegada de productos a zonas rurales o de difícil acceso.

Más que una nueva modalidad destinada a reemplazar camiones y vehículos de reparto, los drones comienzan a plantearse como un nuevo eslabón dentro de una red logística multimodal. Su consolidación dependerá de que la tecnología pueda demostrar eficiencia económica, seguridad y confiabilidad a escala, pero también de que la regulación y las comunidades acompañen un proceso que, según la experiencia internacional, todavía se encuentra en una etapa de expansión gradual.