Comercio Internacional
Fruticultura chilena redefine su estrategia desde la cadena completa
La presión por calidad en destino, costos y exigencias del mercado impulsa un enfoque logístico integrado. La coordinación entre postcosecha, transporte y comercialización se posiciona como eje crítico para la competitividad exportadora.
La fruticultura chilena enfrenta un escenario donde la eficiencia productiva ya no es suficiente para sostener resultados en los mercados internacionales. La creciente exigencia por calidad en destino, sumada a mayores costos operacionales y a consumidores más selectivos, está obligando a replantear la gestión de la cadena de suministro bajo un enfoque integral, donde cada etapa incide directamente en el valor final de la fruta.
En este contexto, la Paclife Conference 2026 se consolidó como un espacio de articulación entre investigación aplicada, operación logística y estrategia comercial. El encuentro reunió a actores del ecosistema exportador para analizar resultados concretos en postcosecha, tecnologías de atmósfera modificada y desempeño en destino, con foco en cerezas, arándanos y fruta de carozo.
Uno de los principales consensos fue que el negocio exportador se define cada vez más en el mercado final. Las decisiones tomadas en el huerto, el packing y el transporte impactan directamente en la condición de llegada, especialmente en destinos exigentes como Asia. Variables como firmeza, control fisiológico y tiempos de tránsito se posicionan como factores críticos para asegurar retornos comerciales.
Desde el punto de vista operativo, el encuentro puso énfasis en la necesidad de integrar tecnología, diseño de embalaje y manejo postcosecha con información validada en destino. La automatización de procesos, el uso de datos y la optimización logística aparecen como herramientas clave para reducir pérdidas, mejorar la trazabilidad y aumentar la eficiencia en una cadena cada vez más demandante.
A nivel gremial, representantes de Frutas de Chile destacaron la importancia de avanzar en apertura de mercados y diversificación de destinos. Además, subrayaron desafíos como el recambio varietal en arándanos, la necesidad de mayor consistencia en calidad y la adaptación a condiciones comerciales más exigentes, especialmente en mercados como Europa, Estados Unidos y Asia.
En términos de proyección, la industria enfrenta el desafío de consolidar una cadena sincronizada desde el origen hasta el consumidor final. La combinación de innovación tecnológica, eficiencia logística y estrategia comercial será determinante para sostener la competitividad de la fruta chilena en un entorno global donde la precisión operativa y la calidad en destino definen el éxito exportador.