Logística y Distribución
Seguridad en el transporte de carga: el desafío de prevenir antes que reaccionar
El crecimiento del transporte terrestre y del comercio exterior está impulsando la adopción de tecnologías como telemetría, inteligencia artificial y monitoreo en tiempo real para reducir la siniestralidad. Sin embargo, expertos advierten que las brechas en infraestructura y seguridad siguen siendo uno de los principales desafíos.
El transporte de carga es el principal articulador de la cadena logística chilena. Desde el abastecimiento de ciudades y centros productivos hasta el movimiento de exportaciones hacia puertos y pasos fronterizos, miles de camiones recorren diariamente la red vial del país sosteniendo el funcionamiento del comercio, la industria y el consumo. Sin embargo, esa relevancia estratégica también expone a la actividad a riesgos operacionales que, cuando se materializan en accidentes, generan consecuencias que van mucho más allá del ámbito vial.
Cada siniestro que involucra vehículos de alto tonelaje vuelve a instalar el debate sobre las condiciones en que opera el transporte terrestre de carga. A las investigaciones sobre las causas inmediatas de los accidentes se suman cuestionamientos relacionados con la seguridad de las rutas, la preparación de la infraestructura para absorber un flujo creciente de camiones, la fatiga de los conductores, el mantenimiento de las flotas y la incorporación de tecnologías capaces de prevenir incidentes antes de que ocurran.
En paralelo, la transformación digital está modificando la forma en que las empresas gestionan el riesgo. Herramientas como la telemetría, los sistemas de monitoreo en tiempo real, la inteligencia artificial, las cámaras embarcadas y los centros de control 24/7 permiten conocer en todo momento el comportamiento del vehículo y del conductor, facilitando la detección temprana de situaciones de riesgo y la toma de decisiones preventivas. El foco ya no está únicamente en reconstruir las causas de un accidente, sino en evitar que éste llegue a producirse.
No obstante, especialistas coinciden en que la tecnología, por sí sola, no resuelve un problema de carácter estructural. La modernización de la infraestructura vial, la disponibilidad de áreas de descanso para conductores, la eliminación de puntos críticos en rutas estratégicas, una mayor fiscalización y la adopción de estándares homogéneos de seguridad siguen siendo desafíos pendientes para un sector que ha crecido de la mano del comercio exterior y del aumento de la demanda por transporte terrestre.
En ese contexto, la seguridad vial comienza a consolidarse como un componente clave de la competitividad logística. Reducir la siniestralidad no solo implica proteger vidas y disminuir los costos asociados a accidentes, sino también fortalecer la continuidad operacional de las cadenas de suministro, mejorar la confiabilidad de las operaciones y responder a las crecientes exigencias de clientes y mercados respecto de una logística más eficiente, resiliente y segura.
“Hoy en día, el monitoreo en tiempo real ha dejado de ser una herramienta opcional para convertirse en el estándar mínimo de una operación segura y eficiente. El gran valor de las tecnologías como la telemetría avanzada, las cámaras a bordo y la Inteligencia Artificial nos permiten ir avanzando hacia lo que es nuestro principal desafío como industria que es pasar de ser reactivos a ser preventivos”, señaló el gerente general de PDQ Transportes, Juan Agustín Insulza.
Seguridad vial: un desafío a nivel global y nacional
Para Darío Farren, investigador CATLEC en el Departamento de Ingeniería en Transporte y Logística de la Universidad Católica, "el monitoreo en tiempo real de flotas mediante telemetría, cámaras embarcadas e inteligencia artificial puede convertirse en una de las herramientas más efectivas para reducir la siniestralidad en el transporte terrestre de carga y pasajeros. Su relevancia se vuelve aún más evidente al considerar la magnitud del problema".
La seguridad vial representa uno de los principales desafíos a nivel global y nacional. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año cerca de 1,19 millones de personas fallecen en accidentes de tránsito, los que además generan pérdidas económicas equivalentes a alrededor del 3% del PIB mundial. En Chile, durante 2023 se registraron 78.238 siniestros viales, con 1.635 personas fallecidas y más de 60.000 lesionados, mientras que el impacto económico de estos accidentes alcanzó aproximadamente US$8.996 millones anuales.
En este contexto, el investigador de CATLEC, indicó que "la evidencia internacional muestra que los conductores agresivos pueden presentar hasta tres veces más probabilidades de verse involucrados en accidentes graves que aquellos con estilos de conducción defensivos. Asimismo, los conductores con somnolencia tienen 2,5 veces más probabilidades de sufrir un accidente, mientras que dormir menos de seis horas aumenta en un 33% el riesgo de colisión. La apnea del sueño no tratada incrementa el riesgo de accidente en un 123%".
“La telemetría permite registrar velocidad, aceleraciones, frenadas, curvas, consumo de combustible y ubicación GPS. Las cámaras embarcadas detectan distracciones, uso del teléfono móvil, somnolencia y conductas inseguras. A ello se suma la inteligencia artificial, capaz de analizar simultáneamente cientos de variables operacionales, fisiológicas y contextuales para estimar el riesgo futuro de un conductor y generar alertas preventivas antes de que ocurra un incidente”, explicó Farren.
La necesidad de mejorar las áreas de descanso
“Aunque el crecimiento del comercio y la logística en Chile ha sido notable, ese dinamismo ha dejado en evidencia que nuestra infraestructura vial necesita una actualización urgente para estar a la altura del volumen de carga actual. Hoy convivimos con un diseño donde el transporte pesado, los vehículos livianos y el flujo urbano comparten espacios que muchas veces no están segregados ni preparados para esa interacción, lo que reduce el margen de error en la ruta”, sostuvo el gerente general de PDQ Transportes.
El ejecutivo señaló que “nuestras carreteras, muchas de ellas bastante modernas, carecen de zonas de descanso seguras y efectivas, y lo suficientemente cercas unas de otras para ofrecer alternativas reales de detención. Accesos y salidas que no intervienen el flujo, sistemas de cobros de peajes tipo TAG para evitar detenciones y uso de efectivo entre otros temas básicos de diseño. Tenemos una legislación de pesos por ejes y largos vehiculares que ponen trabas a viajes más eficientes”.
“Para avanzar, necesitamos una mirada país de largo plazo que aborde el sistema logístico de manera integral donde para próximas licitaciones de carreteras el sistema público y los privados se sumen para mejorar sensiblemente el estándar actual con las mejores prácticas que existan y que se ajusten a nuestra realidad. Requerimos que el entorno y la red vial nacional evolucionen a la misma velocidad que las exigencias que van incorporando los nuevos tiempos”, concluyó Insulza.
En ese sentido, y pese a los avances en infraestructura vial, el presidente de la Confederación Nacional de Dueños de Camiones (CNDC), Juan Araya, sostuvo hace un tiempo que la principal deuda sigue siendo la seguridad de las operaciones. Si bien destacó que "el país y las carreteras han progresado" y que hoy existe doble vía en gran parte de la red vial, además de mejoras en áreas de descanso para los conductores, advirtió que aún persisten importantes brechas en la protección de las cargas y de los transportistas.
La IA y la búsqueda de los algoritmos de comportamiento
La incorporación de Inteligencia Artificial en los sistemas de monitoreo de conductores está comenzando a generar resultados concretos en materia de seguridad operacional. GPS Chile informó que su tecnología de detección de fatiga logró reducir las alertas reportadas desde cerca de 40.000 eventos por período a solo 700 situaciones de riesgo real, eliminando gran parte de los falsos positivos que tradicionalmente dificultan la gestión de las flotas.
La solución forma parte de la Torre de Control de la compañía, una plataforma que integra telemetría, cámaras inteligentes y modelos predictivos para supervisar operaciones en tiempo real. A diferencia de los sistemas convencionales, el algoritmo analiza múltiples variables antes de generar una alerta, considerando aspectos como el historial del conductor, la hora del día, las características de la ruta y las condiciones climáticas.
Según explicó Mario Yáñez, gerente general de GPS Chile, la aplicación de IA ha permitido transformar grandes volúmenes de información en alertas realmente accionables para los operadores. “Nuestros algoritmos aprenden del comportamiento de cada conductor y del contexto de cada ruta, entregando alertas que realmente salvan vidas. En los últimos doce meses, gracias a la inteligencia aplicada, pasamos de 40.000 alertas irrelevantes a 700 situaciones de riesgo real”, señaló.
Desde el área de innovación de la empresa destacan que el principal desafío no fue detectar signos de fatiga, sino mejorar la calidad de esa detección. Para ello, el sistema ha sido entrenado durante años con información proveniente de operaciones reales en distintos sectores productivos, permitiendo identificar con mayor precisión cuándo una conducta representa un riesgo efectivo para la seguridad vial y operacional.
Actualmente, la plataforma monitorea flotas que recorren distancias equivalentes a 450 vueltas alrededor de la Tierra cada mes y procesa más de 20 millones de datos diarios generados por vehículos de minería, transporte de carga, agroindustria y retail. Entre los próximos desarrollos, la compañía proyecta integrar estas alertas con plataformas de gestión de recursos humanos, facilitando acciones preventivas y una trazabilidad más completa de los factores asociados al riesgo en la conducción.