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Logística y Distribución

Investigación estima en $1,9 billones el subsidio implícito al diésel en Chile

Las cifras del informe también muestran la relevancia fiscal del debate.

Estudio del Centro CATLEC plantea que el tratamiento tributario preferente al combustible genera un alto costo fiscal, favorece al transporte carretero frente a otros modos logísticos y podría ralentizar la transición hacia sistemas de transporte más sostenibles.

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El tratamiento tributario aplicado al petróleo diésel en Chile volvió a instalarse en el debate público luego de que un estudio elaborado por investigadores del Centro CATLEC y académicos de la Universidad Católica estimara que este combustible recibió en 2023 un subsidio implícito cercano a los $1,9 billones. La cifra surge de la diferencia existente entre la carga impositiva aplicada al diésel y la gasolina, además de los mecanismos que permiten a determinadas empresas de transporte recuperar parte del impuesto específico pagado.

De acuerdo con el análisis, el actual esquema tributario favorece al diésel a través de dos instrumentos principales: una menor tasa de impuesto específico respecto de la gasolina y los beneficios establecidos en la Ley N°19.764 para empresas de transporte de carga. Los autores sostienen que esta combinación genera una ventaja económica significativa para quienes utilizan este combustible y representa un elevado costo para las arcas fiscales.

El documento advierte que la carga tributaria sobre la gasolina es actualmente cuatro veces superior a la aplicada al diésel, pese a que ambos tipos de vehículos generan externalidades comparables en términos de congestión, contaminación atmosférica, emisiones de gases de efecto invernadero y siniestralidad vial. Según los investigadores, las razones históricas que han sustentado esta diferencia, como apoyar el transporte de mercancías o reducir costos logísticos, no justifican la magnitud de la brecha existente.

Las cifras también muestran la relevancia fiscal del debate. En 2023, Chile recaudó aproximadamente $2,6 billones por concepto de impuesto específico a los combustibles, mientras que el subsidio implícito asociado al diésel alcanzó los $1,9 billones, equivalente al 73% de esa recaudación. Para los autores, esta situación mantiene incentivos al consumo de hidrocarburos en un contexto donde el país busca avanzar en descarbonización y electrificación del transporte.

El estudio incorpora además una comparación internacional que evidencia una diferencia significativa respecto de las referencias europeas. Mientras en Chile el impuesto específico al diésel bordea los $101 por litro, el promedio de los países de la Unión Europea alcanza aproximadamente $459 por litro, con un mínimo cercano a los $340 por litro. A juicio de los investigadores, estos antecedentes muestran que la política tributaria chilena se encuentra rezagada frente a estándares internacionales en materia ambiental y fiscal.

Ante este escenario, los autores proponen abrir una discusión sobre una eventual alza gradual del impuesto al diésel y el término de los beneficios tributarios actualmente vigentes para el transporte de carga. Si bien reconocen que cualquier modificación tendría impactos relevantes para el sector logístico y camionero, sostienen que el debate debe considerar también los costos fiscales del subsidio implícito y sus efectos sobre la transición energética, la electromovilidad y el desarrollo de alternativas más sostenibles como el transporte ferroviario y marítimo.