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Gremio camionero presiona a mandantes por reajustes ante alza de 61% en diésel

El gremio enfatizó que no están obligados a aceptar tarifas que no incorporen este nuevo escenario.

El encarecimiento del combustible tensiona la cadena logística, con impactos en tarifas de transporte y en la relación entre mandantes y operadores de carga. La Confederación Nacional de Dueños de Camiones (CNDC) responsabilizó a los generadores de carga. 

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El alza sostenida del precio del diésel está generando nuevas tensiones en el transporte de carga terrestre, obligando a los actores de la cadena logística a revisar sus estructuras de costos y mecanismos de ajuste tarifario. En este contexto, el gremio camionero advierte sobre distorsiones en la transmisión de estos incrementos hacia los contratos de transporte.

A través de una declaración pública, la Confederación Nacional de Dueños de Camiones de Chile (CNDC) señaló que el aumento del combustible -que alcanza un 61%- debe ser reflejado en las tarifas de flete, responsabilizando a los mandantes o generadores de carga de transparentar estos costos en sus operaciones.

El gremio enfatizó que los transportistas no están obligados a aceptar tarifas que no incorporen este nuevo escenario, apuntando a prácticas que califican como inaceptables cuando las empresas buscan mantener valores previos pese al incremento de costos operacionales.

La situación involucra tanto a actores privados como públicos, donde -según la CNDC- persisten posturas ambiguas frente a la necesidad de ajustar precios, generando incertidumbre en la operación logística y en la sostenibilidad del servicio de transporte.

En este contexto, el gremio hizo un llamado directo a empresas y al Estado para que se adopten definiciones claras, advirtiendo que, de no existir ajustes, los transportistas podrían dejar de prestar servicios, lo que introduce un riesgo operativo relevante para la continuidad de la cadena de suministro.

Asimismo, la CNDC recordó que esta problemática ya fue abordada en reuniones con autoridades de gobierno, donde se planteó la necesidad de que grandes generadores de carga, como empresas estatales, reconozcan el impacto del alza del combustible en las tarifas de transporte.

Pese a la escalada del conflicto, el gremio aclaró que no existe actualmente un llamado a paro, aunque mantiene un monitoreo permanente de la situación, lo que deja abierta la posibilidad de futuras acciones en función de la evolución del escenario.

Finalmente, la CNDC cuestionó el traspaso de costos hacia los consumidores finales, denunciando que algunos actores estarían elevando precios de productos de forma desproporcionada, atribuyendo erróneamente estos aumentos al transporte, cuando el impacto real del flete sería significativamente menor.