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¿Qué revela el nuevo IPoM sobre el futuro del comercio exterior chileno?

El informe del Banco Central muestra señales mixtas en materia de inversión.

Menor actividad en sectores exportadores, caída de la inversión y un mercado laboral más débil forman parte del diagnóstico del Banco Central. El análisis de la economista Valentina Apablaza explica por qué la autoridad mantiene la TPM en 4,5% y cómo este escenario podría impactar a las cadenas logísticas, las exportaciones y la competitividad del país.

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La economía chilena mostró un desempeño inferior al previsto durante el primer trimestre de 2026, según el Informe de Política Monetaria (IPoM) de junio del Banco Central. La actividad se contrajo respecto del trimestre anterior debido principalmente al menor desempeño de sectores ligados a recursos naturales, entre ellos la minería, la fruticultura y la pesca, afectando además a actividades industriales y comerciales asociadas a estas cadenas productivas. El PIB total retrocedió 0,3% trimestral, mientras que el PIB no minero disminuyó 0,1%.

La debilidad observada en la actividad económica se ha extendido al segundo trimestre. El Banco Central reporta que indicadores recientes continúan mostrando un menor dinamismo en rubros vinculados al consumo privado, junto con señales de deterioro en el mercado laboral. La tasa de desempleo alcanzó 9,1% en el trimestre terminado en abril y se observa una recomposición desde empleos formales hacia ocupaciones informales, mientras que las expectativas de consumidores y empresas permanecen en niveles moderados.

En este contexto, la decisión de mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5% fue interpretada por los analistas como una señal de prudencia. La economista de la Universidad Diego Portales, Valentina Apablaza, señaló que el escenario actual combina una inflación todavía por encima de la meta con una economía que muestra signos de desaceleración, lo que reduce el margen de maniobra para aplicar cambios en la política monetaria.

“La mantención de la tasa de política monetaria en un 4,5% es la postura más cauta”, afirmó. Según la especialista, las expectativas del mercado apuntan a que el tipo rector se mantendría sin cambios durante el resto del año, a la espera de una mayor claridad sobre la evolución de la inflación y la actividad.

La especialista sostuvo que las presiones inflacionarias observadas durante 2026 responden principalmente a factores específicos y no a un fenómeno generalizado dentro de la economía. “Estas presiones inflacionarias son bastante focalizadas, responden a un shock particular que es el aumento en el precio de los combustibles ocurrido durante este año”, explicó.

A su juicio, este fenómeno “no se ha expandido a la parte subyacente de nuestra economía y tampoco ha afectado las expectativas a dos años”, una visión que coincide con el diagnóstico del Banco Central, que mantiene las expectativas inflacionarias de mediano plazo cercanas al 3%, pese al incremento transitorio registrado este año.

El informe también muestra señales mixtas en materia de inversión. La Formación Bruta de Capital Fijo retrocedió 3,8% en el primer trimestre, arrastrada por una caída en maquinaria y equipos, especialmente vinculada a una menor inversión del sector energético. Sin embargo, las perspectivas de mediano plazo continúan mejorando. El catastro de la Corporación de Bienes de Capital registró un incremento de 33% en los montos proyectados para grandes proyectos entre 2026 y 2029, impulsado principalmente por iniciativas mineras y energéticas favorecidas por el alto precio del cobre.

Desde la perspectiva del comercio exterior y la logística, el IPoM destaca que el déficit de cuenta corriente se redujo hasta 0,6% del PIB gracias a mejores términos de intercambio asociados al cobre y al litio. No obstante, también advierte una caída relevante de las exportaciones agropecuarias y una disminución de las importaciones de bienes de capital e insumos intermedios, indicadores que reflejan una menor intensidad de la actividad productiva.

Para sectores ligados al transporte, la logística y las exportaciones, el escenario sigue marcado por una economía que avanza con menor velocidad, aunque respaldada por perspectivas de inversión más favorables y una demanda global que ha mostrado resiliencia pese a las tensiones geopolíticas recientes.

La lectura general del informe apunta a que el Banco Central privilegiará la cautela durante los próximos meses. En opinión de Apablaza, no existen fundamentos que justifiquen nuevas alzas de tasas, ya que “no tenemos efectos en la parte subyacente de la economía y tampoco se ha extendido esto como un aumento de expectativas de inflación”.

Sin embargo, también descartó una reducción prematura del costo del crédito, advirtiendo que ello podría generar efectos indeseados sobre los precios. “Lo más cauto sería mantener la tasa de política monetaria en 4,5%, esperar que este shock de inflación se vaya disipando por sí solo y, en ese escenario recién, volver a retomar los recortes”, concluyó.