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Logística y Distribución

Smartificación acelera la digitalización de los activos en logística global

La smartificación se asocia directamente a mayor visibilidad y transparencia operacional.

Con el avance de IoT, Edge Computing y 5G, sensores y conectividad permiten modernizar equipos analógicos para mejorar visibilidad, mantenimiento predictivo y trazabilidad. El promedio de dispositivos por persona subiría de 2,9 (2022) a 5,4 (2028).

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La conectividad se ha consolidado como un habilitador crítico para la economía digital y, en particular, para las cadenas logísticas. A nivel global, el número promedio de dispositivos y conexiones por persona aumentaría de 2,9 en 2022 a 5,4 en 2028, impulsado por la expansión del Internet de las Cosas (IoT) y por la incorporación de nuevos equipos conectados en múltiples industrias.

En este escenario, una parte relevante de los activos productivos y logísticos aún opera desconectada, sin captura sistemática de datos. Por ello, crece la necesidad de modernizar equipos analógicos mediante sensores y tecnologías inalámbricas, habilitando una visión integral de la operación y un control basado en evidencia. Esta transición busca reducir la brecha analógico-digital y acelerar mejoras en eficiencia, trazabilidad y toma de decisiones.

El proceso se conoce como “smartificación”: convertir activos previamente desconectados en activos “inteligentes” capaces de recopilar datos para análisis, medición de desempeño, simulaciones y optimización. La tendencia se verá favorecida por la baja en costos de sensores, su menor tamaño y mejoras en precisión y eficiencia, además de la maduración del IoT, el Edge Computing y conectividad de próxima generación como 5G.

En logística, la smartificación se asocia directamente a mayor visibilidad y transparencia operacional, facilitando decisiones en tiempo real y una mejor coordinación entre eslabones. Sin embargo, el despliegue a escala requiere tiempo, ya que implica modernización física de equipos e integración con sistemas TI. “En DHL prevemos que pasarán algunos años más antes de que se generalice la adopción de aplicaciones de ‘smartificación’ en todas las industrias”, señaló Alberto Oltra, CEO de DHL Global Forwarding en Sudamérica.

Uno de los casos de uso más relevantes es el mantenimiento predictivo, que busca reemplazar métodos tradicionales basados en inspecciones periódicas. Estos esquemas pueden no detectar abrasión u otros indicadores tempranos, elevando el riesgo de gastos imprevistos, menor productividad, tiempos de inactividad, accidentes y daños en equipos. En contraste, sensores y software analítico permiten monitorear el estado de activos y generar alertas sobre posibles fallas antes de que impacten la operación.

DHL, por ejemplo, utiliza sensores de ruido para anticipar mantenimiento en sus clasificadores, un componente central de la automatización en centros de distribución. La compañía desarrolló un algoritmo para analizar el ruido de celdas individuales, generando visualización y alertas dentro de su plataforma IoT. Según Oltra, este modelo es rentable, reduce interrupciones y permite pasar desde un mantenimiento por calendario a uno basado en eventos o alertas.

Otro eje clave es el seguimiento de activos, en un contexto donde entre 10% y 40% de los activos de la cadena de suministro se pierden cada año por extravío, robo o rotura. La smartificación de pallets, carretillas elevadoras o contenedores habilita localización y trazabilidad. En esa línea, desde 2019 DHL ha equipado más de 500.000 jaulas de rodillos con rastreadores inteligentes de larga duración, mejorando la distribución y disponibilidad en cada ubicación.

En transporte marítimo, la digitalización de equipos también escala rápidamente. Hapag-Lloyd y Nexxiot desarrollaron una red de contenedores inteligentes que, a inicios de 2024, ya superaba un millón de dispositivos celulares instalados en contenedores secos, con alimentación solar y autonomía estimada entre 6 y 10 años. En operaciones intralogísticas, soluciones RTLS como la de Sewio permiten rastrear carretillas elevadoras en tiempo real con precisión de 30 centímetros, aportando métricas sobre distancia recorrida, tiempo operativo y eficiencia del equipo.

Finalmente, la smartificación también se extiende al monitoreo de instalaciones, especialmente para controlar condiciones ambientales en bodegas y centros logísticos, evitando exposición a temperaturas extremas o humedad, un requisito crítico para cargas farmacéuticas, alimentarias y tecnológicas. En paralelo, el uso de sensores en infraestructura permite medir consumo energético, cuantificar potenciales ahorros, reducir costos y mejorar la huella de carbono, consolidando la digitalización como un vector de eficiencia y sostenibilidad en la cadena de suministro.