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Comercio Internacional

Política exterior de Kast: ¿pondrá a prueba equilibrio comercial de Chile?

El foco de atención estará puesto en la nueva política comercial de Kast.

El inicio de una nueva administración en Chile abre interrogantes sobre la relación económica con Estados Unidos, en un escenario donde el país busca mantener estabilidad comercial con sus principales socios y resguardar la continuidad de sus cadenas de exportación e inversión.

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La relación comercial entre Chile y Estados Unidos experimentó un punto de inflexión con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio Chile–Estados Unidos en 2004. El acuerdo permitió la eliminación progresiva de aranceles para la mayoría de los bienes, impulsando un aumento sostenido del intercambio bilateral y consolidando al mercado estadounidense como uno de los principales destinos para las exportaciones chilenas.

El crecimiento del comercio exterior generó efectos directos en la infraestructura logística del país. El mayor volumen de carga, particularmente en productos agrícolas, pesqueros y forestales, incrementó la demanda por servicios portuarios, transporte de carga y operaciones logísticas especializadas.

En este contexto, la red portuaria chilena inició un proceso de modernización orientado a mejorar la capacidad operativa y la eficiencia en el manejo de contenedores. Terminales estratégicos como el Puerto de San Antonio y el Puerto de Valparaíso reforzaron sus inversiones en equipamiento portuario, ampliación de terminales y modernización de procesos para responder al incremento de los flujos comerciales.

Uno de los cambios más relevantes se observó en la consolidación del transporte de carga refrigerada. Exportaciones chilenas como cerezas, arándanos, uvas, vinos y salmón requieren estrictos controles de temperatura, lo que impulsó el uso de contenedores reefer y el desarrollo de infraestructura de frío en puertos y centros logísticos.

El aumento de los envíos hacia Estados Unidos también generó un mayor movimiento de carga en el transporte terrestre. El traslado de productos desde zonas productivas hacia los puertos fortaleció la actividad de empresas de transporte de carga por carretera, operadores logísticos y centros de consolidación.

Asimismo, las exigencias del mercado estadounidense en materia sanitaria, fitosanitaria y de trazabilidad impulsaron mejoras en los estándares operativos de la cadena logística. Exportadores y operadores debieron incorporar sistemas de control, certificaciones y procesos de documentación más rigurosos para cumplir con los requisitos de ingreso al mercado norteamericano.

En paralelo, el crecimiento del comercio bilateral fomentó el desarrollo de servicios logísticos especializados, incluyendo almacenamiento, distribución y gestión de contenedores. Este proceso contribuyó a fortalecer la competitividad de la cadena exportadora chilena y a consolidar la integración con los mercados internacionales.

A más de dos décadas de su implementación, el tratado comercial con Estados Unidos es considerado uno de los factores que aceleró la transformación logística del comercio exterior chileno, promoviendo inversiones en infraestructura portuaria, mejoras en transporte de carga y una mayor sofisticación en la gestión de las cadenas de suministro.

Para Chile, ambos países son sus principales socios comerciales..

Las interrogantes ante la llegada de un nuevo gobierno

Ahora, en el contexto del cambio de gobierno en Chile, uno de los focos de atención del sector exportador y logístico será la evolución de la relación comercial con EE.UU. A más de dos décadas de la entrada en vigor del TLC, el nuevo escenario político abre interrogantes sobre las prioridades que marcarán la agenda bilateral, especialmente en materias como comercio exterior, inversiones, seguridad económica y desarrollo de cadenas logísticas que sostienen el intercambio entre ambos mercados.

Para el economista del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) de la Universidad Diego Portales, Juan Ortiz, "la nueva administración, si bien da indicios de una cierta cercanía ideológica con Estados Unidos, tampoco ha dado ningún tipo de señal en cuanto a alejarse desde el punto de vista de su estrecha relación con China. Es decir, para Chile, ambos países son sus principales socios comerciales. Lo que se ha buscado, o las señales que se han dado, van en la línea de buscar una relación estrecha y de cooperación con esas grandes potencias".

A su juicio, "es poco probable que se dé un alineamiento extremo en relación con una posición frente a un país respecto a otro y, en este caso, alinearse estrechamente y exclusivamente en un marco geopolítico con Estados Unidos en desmedro de tener buenas relaciones políticas y comerciales con China, considerando la importancia de ese país como el principal socio comercial de Chile".

Por otra parte, Cristián Garay, analista internacional y académico del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago, sostuvo que "lo esencial es no ceder soberanía, no ceder ni extraterritorialidad ni condiciones especiales respecto de su manejo jurídico. Segundo, que haya una neta diferenciación entre aquello que podríamos decir es de exclusivo uso civil respecto a aquellas que tienen una arista en cuestiones de seguridad. Con Estados Unidos habrá un momento de sintonía geopolítica y estratégica, pero condicionada por la cercanía del liderazgo de ambos países".

"Aunque los intereses no se han apartado de los intereses del mundo occidental ni de los Estados Unidos, habrá una convergencia discursiva con el gobierno de Donald Trump y eso va a tener consecuencias para el relacionamiento económico, tecnológico o de seguridad, pero no va a sustituir el rol de China como comprador de materias y no va a reemplazar la cuota de mercado que está logrando ese país en sectores como el automotriz", aseguró el analista de la Universidad de Santiago.

Estados Unidos está buscando la forma de limitar el alcance de China.

La posible presión de EE.UU. por alinearse bajo sus términos

En opinión de Juan Ortiz, "lo que se va a buscar es un equilibrio, donde si bien hay una mayor afinidad ideológica, este hecho no inhibe que eventualmente el país siga manteniendo y buscando conservar los profundos lazos comerciales que tiene con China con quien existe un tratado de libre comercio, igual que con Estados Unidos, que se va a mantener y -eventualmente- la relación comercial profunda a nivel del empresariado chileno, principalmente del sector minero. Es algo que se ha cultivado desde las últimas décadas y no va a cambiar más allá de un signo político particular de un poder ejecutivo".

Ahora, es cierto que Estados Unidos está buscando la forma de limitar el alcance de China como un actor estratégico en América Latina y, en cierto modo, una pugna en ese sentido considero que Chile, si bien siempre se ha destacado en una ecuanimidad, tendrá un tratamiento igualitario en cuanto a no discriminar por los flujos de inversión extranjera por país de origen. "Va a haber una mayor presión de Estados Unidos para alinearse en un conjunto de elementos y esto será más a nivel político, pero que no tendrá injerencia en cuanto al plano comercial y económico para Chile", sostuvo Ortiz.

Por último, el economista de la Universidad Diego Portales señaló que "Chile no puede darse el lujo de alinearse exclusivamente con una potencia, como en este caso Estados Unidos, en el medio de sus intereses estratégicos con China, siendo este el principal destino de las exportaciones del país. Aquí un poco el equilibrio político y económico se tienen que plantear como el elemento fundamental para la buena gestión de la política comercial de nuestro país".

En este escenario, el desafío para el nuevo gobierno de Chile será mantener una relación comercial fluida y estratégica con Estados Unidos, sin descuidar el equilibrio que ha caracterizado históricamente la política exterior chilena. Más allá de las afinidades políticas coyunturales, la continuidad del Tratado de Libre Comercio Chile–Estados Unidos y la estabilidad de las cadenas de suministro que conectan ambos mercados aparecen como factores clave para sostener el dinamismo exportador del país, en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y una creciente competencia entre las principales potencias económicas.