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Comercio Internacional

Año récord de exportaciones: los desafíos y proyecciones para el 2026

La magnitud de los flujos quedó reflejada en diciembre cuando las exportaciones alcanzaron US$ 11.285 millones.

Tras un 2025 marcado por cifras récord de comercio exterior, el foco se desplaza hacia la sostenibilidad económica del crecimiento, la diversificación de mercados y la capacidad del sector exportador para mantener su competitividad en un escenario internacional más exigente.

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El desempeño del comercio exterior volvió a consolidarse como uno de los principales motores de la economía chilena en 2025, con un intercambio total que alcanzó los US$ 199.667 millones, equivalente a un crecimiento anual de 8,9%, de acuerdo con las cifras oficiales de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (SUBREI). El resultado se produjo en un escenario internacional marcado por ajustes monetarios y tensiones comerciales.

Los envíos al exterior aportaron de manera decisiva a este resultado, al sumar US$ 107.004 millones durante el año, con un incremento de 7,9% frente a 2024. La magnitud de los flujos quedó reflejada en diciembre, cuando las exportaciones alcanzaron US$ 11.285 millones, configurando el mayor registro mensual y presionando la operación portuaria, el transporte terrestre y la capacidad logística del país.

El mayor impulso provino nuevamente de la minería, que generó US$ 63.253 millones en exportaciones, con un crecimiento interanual de 12,6%, representando cerca del 60% de los envíos de bienes. El alza estuvo liderada por los concentrados de cobre, que superaron los US$ 36.000 millones, junto con un mayor dinamismo del litio, el oro y el molibdeno, elevando la demanda por servicios marítimos, terminales especializados y logística de graneles.

En paralelo, los sectores silvoagropecuario y alimentario también marcaron máximos históricos. Las exportaciones frutícolas alcanzaron US$ 8.630 millones, mientras que la industria de alimentos llegó a US$ 13.610 millones, impulsada por salmónidos, productos congelados, lácteos y procesados, además de un aumento de casi 20% en los alimentos orgánicos, intensificando los flujos de carga refrigerada y de alto estándar sanitario.

A diferencia de estos segmentos, la manufactura forestal mostró una contracción de 8,8%, con exportaciones por US$ 5.873 millones, afectadas por menores despachos de celulosa y chips, aunque con avances en productos de mayor elaboración. En tanto, las manufacturas metálicas, la maquinaria y los equipos de transporte crecieron 14,5%, alcanzando US$ 2.606 millones, ampliando la participación de cargas industriales en la matriz exportadora.

En el detalle, el cobre se mantuvo como el principal producto de exportación de Chile, con envíos por US$ 18.892.472.521, concentrando una parte relevante de los flujos de carga a granel y de alto valor del sistema portuario. Estados Unidos, con US$ 7.903.504.937, y China, con US$ 4.537.073.421, se consolidaron como los principales destinos, sosteniendo una demanda que impacta directamente en la programación de naves, contratos de flete y operación de terminales especializados.

En el segmento de alimentos, los salmones alcanzaron exportaciones por US$ 6.552.773.415, posicionándose como uno de los pilares del comercio exterior no minero. Estados Unidos lideró las compras con US$ 2.597.064.204, seguido por Japón con US$ 1.164.933.871, configurando rutas logísticas de larga distancia que dependen de cadenas de frío, conectividad portuaria y eficiencia en el transporte marítimo.

Las cerezas registraron envíos por US$ 3.058.872.526, con una alta concentración en China, que absorbió US$ 2.652.858.050, reflejando la dependencia del sector frutícola de los corredores transpacíficos y de ventanas logísticas estrechas. Estados Unidos, con US$ 145.331.078, se ubicó como segundo destino, en un esquema que refuerza la relevancia de la logística aérea y marítima para productos altamente perecibles.

Un elemento relevante del desempeño exportador fue el rol de las micro, pequeñas y medianas empresas.

El auge de las exportaciones de servicios

Por su parte, las exportaciones de servicios también marcaron un máximo histórico, superando los US$ 3.132 millones, con un crecimiento de 9,1%. Dentro de este segmento, las economías creativas —que incluyen audiovisuales, animación y sector editorial— alcanzaron US$ 106 millones, confirmando la creciente participación de servicios intensivos en conocimiento dentro del comercio exterior chileno.

Un elemento relevante del desempeño exportador fue el rol de las micro, pequeñas y medianas empresas. Más del 63% de las firmas exportadoras correspondió a MiPymes, cuyos envíos crecieron 21,6%, totalizando US$ 2.438 millones. Según ProChile, este resultado refleja el impacto concreto de la red de acuerdos comerciales y su efecto directo en la economía regional y el empleo.

En cuanto a destinos, Estados Unidos y China se mantuvieron como los principales mercados para las exportaciones no cobre ni litio, con envíos por US$ 9.995 millones y US$ 9.585 millones, respectivamente. No obstante, el mayor salto se registró en India, que se posicionó como el quinto destino, con US$ 1.877 millones y un crecimiento de 141%, impulsado por frutas frescas y manufacturas. También se observaron récords en Corea del Sur, Suiza y Países Bajos, confirmando una expansión geográfica que refuerza la resiliencia y proyección logística del comercio exterior chileno.

"Se habla de las exportaciones de bienes, como el cobre, pero en el mundo lo que están creciendo son las exportaciones de servicios. Cuando estábamos en la universidad nos enseñaban sobre los bienes no transables que no se podían comercializar con el mundo: los servicios. Hoy en día son los más transables que hay por el efecto digital", explicó el futuro ministro de Hacienda del gobierno de José Antonio Kast, Jorge Quiroz, en el encuentro con empresarios en Icare.

Un mayor dinamismo de exportaciones de servicios es positivo.

Un 2026 que podría batir un nuevo récord en exportaciones

El director general de ProChile, Ignacio Fernández, señaló que "estas cifras nos muestran cómo Chile está diversificando y sofisticando su oferta exportadora de bienes y servicios más allá de la minería, que, sin duda, sigue siendo relevante. Hoy estamos exportando más alimentos que nunca a más de 170 mercados, donde se reconoce la calidad y trazabilidad de la producción chilena. Y también estamos exportando más servicios, que es el sector más dinámico de la economía mundial, con una oferta muy diversa, competitiva e innovadora”.

Para la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Claudia Sanhueza, “el 2025 marcó un hito histórico para el comercio exterior chileno, ya que las cifras nos señalan que, pese al desafiante contexto internacional, nuestro país logró un año récord en exportaciones. Este es el resultado de un importante esfuerzo público y privado que se ha llevado adelante. A lo anterior se agrega que más empresas realizaron envíos al exterior, sobre todo, las micro, pequeñas y medianas, aportando así al desarrollo económico y al empleo”.

En el análisis, Juan Ortiz, economista sénior del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) de la Universidad Diego Portales, proyectó que “para 2026 un escenario de exportaciones nominales superiores a los 107 mil de millones de dólares, es totalmente factible y está explicado por la mejora de términos de intercambio, donde el alza del precio del cobre desde octubre permite tener un sesgo optimista sobre el nivel del precio de las exportaciones. Si bien hay riesgos, especialmente provenientes de la incertidumbre política, el escenario actual ya internalizó un crecimiento de socios comerciales en 2026 más bajo respecto a 2025”.

En materia económica, la incidencia del sector en el PIB puede ser positiva o negativa, dependiendo de la evolución de las exportaciones y las importaciones, las cuales hacen parte del consumo privado, consumo público e inversión. “Por lo tanto en términos del PIB, la incidencia de las exportaciones netas (exportaciones-importaciones), se estima negativa, en la medida que las importaciones en volumen sean mayores que el volumen de exportaciones. Se proyecta que las exportaciones reales alcancen cerca del 27% del PIB, la cifra más alta desde el año 2020”.

En cuanto a las exportaciones de servicios, “si bien en 2025 registraron un alza sobre dos dígitos, en términos reales, en los últimos años, ha presentado aumentos significativos. En este sentido, la participación de las exportaciones de servicios reales se ha mantenido levemente sobre el 10% del total de los envíos, por lo cual, un mayor dinamismo de exportaciones de servicios es positivo y su incidencia en el total sigue siendo acotada”.

De cara a 2026, el desafío para el comercio exterior chileno será sostener este nivel de dinamismo en un entorno de menor crecimiento global, al tiempo que se consolida la diversificación de productos, mercados y servicios. La magnitud de los flujos registrados en 2025 confirma que la logística, los puertos, el transporte y las cadenas de suministro seguirán siendo un eje estructural de la competitividad del país, en la medida que inversión, infraestructura y coordinación público-privada permitan transformar este ciclo expansivo en una trayectoria de crecimiento más estable y resiliente.