Comercio Internacional
Chile ante Asia-Pacífico: exportar mejor y atraer inversión estratégica
En un escenario de tensiones arancelarias y reconfiguración de cadenas de suministro, el país enfrenta el desafío de diversificar mercados, agregar valor a sus exportaciones y fortalecer su diplomacia económica hacia Asia-Pacífico, priorizando minerales críticos, logística avanzada e inversión transformadora.
El escenario comercial internacional atraviesa una fase de alta incertidumbre, marcada por el uso intensivo de herramientas arancelarias, tensiones geopolíticas y una creciente intersección entre seguridad económica y política industrial. Para economías abiertas y exportadoras como la chilena, este contexto redefine prioridades en materia de inserción internacional, obligando a fortalecer su estrategia hacia Asia-Pacífico con foco en diversificación, valor agregado y atracción de inversión estratégica.
En este contexto, Paulina Nazal, ex directora general de DIRECON (actual Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería) y ex comisionada de Chile en Expo Osaka 2025, analizó -en el marco del webinar Desafíos para el Comercio en el Asia Pacífico: ¿Qué Retos Plantean a Chile? Organizado por la Fundación Chilena del Pacífico- las proyecciones en materia de comercio internacional para nuestro país en el marco de la actual contingencia geopolítica.
“Como chilena, es interesante las variables que están poniendo sobre la mesa, sobre todo porque para un país como el nuestro, tan alejado, que somos un país bastante ordenado, buenos soldados, muy seguidores de las reglas internacionales, estar en este escenario ha sido sumamente complejo”, señaló. A su juicio, el contexto obliga a “pensar fuera de la caja”, ya que “lamentablemente no todo el mundo se está moviendo bajo las reglas que solían ser”.
Nazal sostuvo que desde 2025 se observa “esta mayor intensificación de las tensiones comerciales y arancelarias, especialmente, entre grandes economías”, proceso que ha estado “liderado por las recientes medidas y políticas aplicadas por Estados Unidos”. Incluso si algunos instrumentos fueran revisados judicialmente, advirtió que la incertidumbre regulatoria persistiría.
En paralelo, destacó “esta reconfiguración de las cadenas de suministro donde empresas buscan, obviamente, diversificar riesgos y asegurar esta resiliencia buscada”. Para una economía exportadora de commodities como la chilena, esto implica enfrentar “esta volatilidad en precios, cambio de demanda y esta creciente competencia industrial”.
Respecto del debate regulatorio, planteó que “cuando hablamos de flexibilidad regulatoria, ¿de qué estamos hablando?”, subrayando que “un mundo no puede estar sin regulación”. En su opinión, más que reducir normas, el desafío es que “sean transparentes, claras, para todos”.
El desafío: integrarse a las cadenas de valor del Asia Pacífico
Sobre Asia, afirmó que “va a seguir siendo el motor de mayor crecimiento para la economía mundial”, aunque ese dinamismo convive con tensiones geopolíticas y competencia tecnológica en inteligencia artificial, semiconductores y transición energética. Además, recordó que la región opera bajo múltiples marcos de integración, lo que exige estrategias diferenciadas.
En cuanto a los riesgos para Chile, resumió que el país sigue expuesto a “esta volatilidad de precios de commodities, particularmente, cobre y litio”, junto con cambios en la demanda asiática y mayores estándares ambientales y digitales. Sin embargo, enfatizó que “esto abre bastantes oportunidades”, especialmente por la demanda estructural de minerales críticos.
“El desafío no es solo exportarlos, sino, para nosotros, integrarnos en estas cadenas de valor asociadas a las baterías, a la electromovilidad y a la energía limpia”, afirmó. Asimismo, destacó oportunidades en alimentos seguros y trazables, servicios tecnológicos y logística avanzada.
Nazal insistió en la necesidad de “una diplomacia económica proactiva” que combine comercio, inversión, innovación y cooperación tecnológica. Recordó que Chile debió desplegar gestiones directas frente al alza de aranceles en Estados Unidos, impulsando “una diplomacia activa” para mitigar impactos.
Finalmente, sostuvo que Chile cuenta con una base sólida -red de 36 acuerdos comerciales con 66 economías, estabilidad institucional y recursos estratégicos-, pero advirtió que “esto no garantiza el éxito futuro”. En ese marco, concluyó que el desafío es “no solo exportar, es exportar mejor, es atraer inversión estratégica”, consolidando al país como plataforma regional hacia Asia-Pacífico en un escenario global más fragmentado.
En este contexto, el desafío para nuestro país no se limita a sostener volúmenes de exportación, sino a mejorar su posicionamiento en cadenas de valor estratégicas, fortalecer su diplomacia económica y acelerar la coordinación público-privada. La consolidación de vínculos con Asia-Pacífico, la integración en industrias asociadas a minerales críticos y energías limpias, y la atracción de inversión transformadora serán variables decisivas para asegurar competitividad, estabilidad y proyección de largo plazo en un entorno global cada vez más fragmentado.