Comercio Internacional
Turbulencia geopolítica: un nuevo tablero para el comercio internacional
El quiebre del orden multilateral, el giro geopolítico de Estados Unidos y el avance de enfoques transaccionales están reconfigurando el comercio internacional. El analista estratégico Guillermo Holzmann conversó con Agenda Logística y analizó como la diversificación de alianzas y la gestión de riesgos emergen como ejes claves.
El escenario internacional atraviesa una fase de alta inestabilidad, marcada por la reconfiguración de las relaciones comerciales, el uso creciente de herramientas económicas con fines geopolíticos y el debilitamiento de los marcos multilaterales tradicionales.
En este contexto, la seguridad de las cadenas de suministro, el acceso a recursos estratégicos y la capacidad de adaptación de los Estados se han convertido en factores centrales para economías abiertas y dependientes del comercio exterior que enfrentan el desafío de tomar decisiones en un entorno global cada vez más fragmentado y volátil.
El analista estratégico Guillermo Holzmann -en conversación con Agenda Logística- identifica el 2025 como un punto de quiebre del sistema internacional, marcado por el regreso de Donald Trump y el uso de los aranceles como herramienta central de presión. “Sin lugar a dudas el hito más relevante del año es la aparición de Donald Trump con la irrupción en el sistema internacional y en las relaciones comerciales colocando los aranceles como un mecanismo de presión geopolítica o geoeconómica”, afirma.
En su opinión, este giro se acompaña de una relectura expansiva de la doctrina Monroe. “La aplicación de la doctrina a toda América Latina, es decir, a toda una zona de influencia que Estados Unidos consiguiera que va desde Groenlandia hasta Tierra del Fuego, y me atrevería a decir incluyendo a la Antártica”, describe, subrayando la magnitud del cambio estratégico.
Este escenario supone el fin práctico del orden liberal basado en normas. “La visión liberal de un sistema que se basa en normas y donde el derecho internacional constituye un referente importante para la resolución de controversias, definitivamente es lo que marca todo el año 2025”, sostiene, más allá de conflictos específicos como la guerra en Ucrania.
El conflicto europeo-oriental, añade, tuvo impactos directos sobre cadenas productivas clave. Holzmann recuerda que “toda la guerra en Ucrania tiene un efecto claramente en todo lo que es fertilizante, aceites, y ha ido impactando a todos los países importadores de esos elementos, que son fundamentales para la agricultura y la agroindustria”.
Aun con inflaciones contenidas, el analista advierte un deterioro social más profundo. “Hay un problema adicional en términos de la capacidad de consumo de parte de los ciudadanos”, señala, lo que ha derivado en “un incremento sostenido de la economía informal” en múltiples países.
Este fenómeno abre espacio a riesgos mayores. “Eso incide en mayores desigualdades, en un espacio mayor para la corrupción, que se incrementa ostensiblemente con la sofisticación que en el año 2025 han mostrado el crimen organizado transnacional”, explica, destacando el lavado de activos como principal vector.
Un 2025 de decisiones estratégicas para el comercio nacional
En el caso chileno, Holzmann advierte que esta sofisticación se vincula a vacíos regulatorios. “Hay un nivel de sofisticación importante que tiene que ver con las zonas grises o no adecuadamente reguladas en el sistema comercial, tanto en Chile como a nivel mundial”, afirma.
En el plano global, el conflicto en Medio Oriente refuerza esta lógica paralela al multilateralismo. “Estados Unidos finalmente instala una visión que es paralela al sistema internacional, es decir, paralela a Naciones Unidas, y funciona bajo la imposición transaccional”, sostiene.
Para Chile, 2025 también estuvo marcado por definiciones estratégicas. Holzmann destaca “el acuerdo con China, no solamente en términos astronómicos, sino que particularmente por el cable”, en referencia al proyecto de cable submarino entre Valparaíso y Hong Kong, del cual, subraya, “hay poca información, pero es muy relevante”.
La vulnerabilidad de la cadena logística quedó expuesta con el caso del buque que transportaba cerezas chilenas. “El año 2025 sin lugar a dudas va a estar marcado por lo que pasó con el buque y la implicancia que eso tiene”, afirma, recordando que “se pierden las cerezas y había cerca de un centenar de exportadores chilenos involucrados”.
Este episodio, añade, abre interrogantes estructurales. “Ahí hay un tema que afecta directamente la cadena de suministros respecto a los seguros, los niveles de indemnización y las garantías que se deben tener”, especialmente para exportaciones refrigeradas con ventanas logísticas acotadas.
En el plano político, Holzmann observa un debilitamiento de las ideologías tradicionales. “Lo que tenemos en realidad son gobiernos de corte nacionalista populista que encontraron la ventana de Overton”, explica, describiendo una normalización de agendas antes marginales. Este proceso deriva en una concentración de poder. “Este iliberalismo conlleva una mayor concentración de poder”, advierte, incluyendo presiones sobre “el poder judicial, los tribunales constitucionales, los servicios electorales y los bancos centrales”.
Mirando hacia adelante, el analista es categórico. “El mundo se volvió muy turbulento, y creo que la turbulencia es el calificativo adecuado”, señala, añadiendo que esta realidad obliga a “una resiliencia, es decir, una capacidad de adaptación muy rápida de los países”.
Finalmente, Holzmann resume el desafío para economías abiertas como la chilena: “Se requiere generar estrategias que sean flexibles, adaptativas y anticipativas”, advirtiendo que el mayor riesgo sería “que los privados queden solos, sin regulación, porque eso va a quebrar las economías, el comercio y las confianzas”.