Comercio Internacional
Fruta chilena bajo presión: sector pide gestiones ante nuevo arancel de EE.UU.
El incremento del arancel general desde 10% a 15% impacta directamente a la fruta fresca nacional, que exporta cerca de US$ 2.000 millones anuales al mercado estadounidense. La medida se suma a la eliminación del Systems Approach que impacta directamente a los envíos nacionales de uva de mesa.
La decisión del gobierno de Estados Unidos de elevar de 10% a 15% el arancel general a las importaciones abre un nuevo frente de incertidumbre para el comercio global y golpea directamente a la fruticultura chilena. El sector exporta cerca de US$ 2.000 millones anuales al mercado estadounidense, su principal destino, por lo que cualquier variación arancelaria impacta márgenes, planificación logística y competitividad.
El anuncio fue realizado por el presidente Donald Trump tras un fallo adverso de la Corte Suprema de Estados Unidos a su esquema de gravámenes. La nueva orden ejecutiva eleva el arancel base hasta el tope legal de 15% y fija una vigencia acotada a 150 días, lo que introduce interrogantes sobre su continuidad y posibles a justes futuros.
El dictamen judicial también afecta los denominados aranceles “recíprocos” y los gravámenes adicionales de 25% aplicados a México y Canadá, tensionando cadenas de suministro integradas en América del Norte. En paralelo, se mantienen alzas de hasta 50% sobre importaciones desde Brasil e India, ampliando la presión sobre flujos de materias primas y manufacturas.
Para el sector frutícola chileno, el efecto es inmediato. Desde Frutas de Chile advirtieron que el incremento desde 10% a 15% encarece el ingreso de fruta fresca en plena antesala de la temporada de uva de mesa, uno de los productos más expuestos al mercado estadounidense.
“En el caso de la fruticultura, además, esta medida genera condiciones desiguales entre países exportadores. Mientras algunas industrias vecinas ya están finalizando sus envíos al mercado estadounidense, Chile recién inicia su temporada de exportación de uvas de mesa, uno de los productos más expuestos a este incremento. A esto se suma la reciente eliminación del protocolo Systems Approach, que ya había impactado a este sector”, señaló el comunicado.
Estados Unidos es uno de los principales destinos de la fruta fresca chilena. En la temporada 2024-2025, los envíos totalizaron 859.699 toneladas, equivalentes a US$ 1.472 millones FOB, según el Banco Central de Chile. Las uvas de mesa concentraron el 35% del total, seguidas por mandarinas (16%), naranjas (13%), clementinas (8%), limones (6%) y arándanos (5%).
Por su parte, Víctor Catán, presidente de la Federación de Productores de Frutas de Chile (Fedefruta), indicó que "los aranceles son una mala herramienta para proteger a los productores americanos toda vez que existen otras que datan de 1930, por lo demás esta afectación no solamente la tienen los productores chilenos sino también los consumidores americanos que al tener un producto más caro se ven privados de tener alimentos de primera calidad. Esperamos que esta medida sea revisada y poder poner todos los antecedentes que se requieran para que este arancel no se haga efectivo".
El gremio pide medidas para mitigar el impacto
Cabe recordar que a principios de año representantes del gremio sostuvieron una reunión institucional con el embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, para abordar el escenario arancelario y las condiciones de acceso al mercado norteamericano. La instancia permitió exponer la necesidad de reactivar el Systems Approach y de resguardar la competitividad de los envíos.
Durante el encuentro se destacó la importancia de los Sitios de Inspección Fitosanitaria, ocho instalaciones que operan bajo un acuerdo tripartito entre USDA-APHIS, Servicio Agrícola y Ganadero y el sector privado. Este mecanismo, vigente hace 44 años, permite certificar en origen el cumplimiento de los protocolos sanitarios antes del embarque.
Desde el gremio hicieron un llamado al presidente Gabriel Boric y al próximo gobierno encabezado por José Antonio Kast para activar gestiones diplomáticas que permitan mitigar el impacto. Entre las materias pendientes se mencionan compromisos asociados a propiedad intelectual y nuevas variedades vegetales, parte de la agenda bilateral.
Más allá del efecto inmediato en precios, el endurecimiento arancelario introduce mayor volatilidad en contratos de largo plazo, planificación portuaria y programación naviera. Exportadores y operadores logísticos deberán evaluar ajustes en volúmenes, ventanas de embarque y diversificación de destinos para reducir exposición.
El escenario confirma que la fruticultura chilena, altamente integrada a mercados externos, enfrenta un entorno comercial más fragmentado y politizado. La capacidad de reacción diplomática, la eficiencia logística y la diversificación de mercados serán variables críticas para sostener competitividad en una temporada marcada por mayores costos y menor certidumbre regulatoria.