Comercio Internacional
Temporada de cerezas 2025-2026: repunte insuficiente y presión por ajuste
Con más del 50% de la fruta comercializada y 113,8 millones de cajas exportadas, la industria enfrenta retornos ajustados pese a menores volúmenes. La alta dependencia de China y la mayor exigencia en calidad anticipan un proceso de consolidación productiva y logística.
El negocio de la cereza chilena enfrentaba una temporada decisiva tras el complejo ciclo 2024-2025, quizás el más desafiante en la historia del sector. Luego de los envíos récord a China que presionaron los precios a la baja y estrecharon los márgenes, la actual temporada era una gran oportunidad para la recuperación. La mala noticia es que los resultados preliminares muestran un repunte inferior a lo proyectado, pese a una reducción en los volúmenes exportados.
En estas fechas, con más de 50% de la fruta comercializada, la industria reconoce que los retornos no han alcanzado las expectativas iniciales. Aunque los precios superan los registrados en la campaña anterior, el nivel sigue por debajo de lo necesario para recomponer la rentabilidad, en un contexto de altos costos logísticos, financieros y operativos. La alta dependencia del mercado chino -destino de más del 90% de los envíos- vuelve a evidenciar la vulnerabilidad del modelo exportador.
“Ha sido una temporada bien desafiante, con muchos factores que han influido en ella y uno de los principales fue un adelantamiento de la cosecha de cerezas por clima. Una primavera más compleja que nos adelantó la cosecha en diez días a lo que se suma que en la última década este es el año con el Año Nuevo Chino más tardío. Se sumaron estos dos factores para desencadenar una temporada muy desafiante, con un consumidor chino cada vez más exigente y con una economía en China que está también desafiada”, explicó el presidente de Frutas de Chile Iván Marambio en declaraciones a EmolTV.
En el mercado mayorista chino, las cerezas se transan en torno a US$30 por caja de 5 kilos. Tras descontar costos internos, comisiones y fletes, el retorno al productor resulta estrecho, especialmente para huertos con menores rendimientos o fruta que no alcanza los estándares exigidos. La dispersión de precios por calibre y variedad ha sido significativa, con castigos marcados para materiales que no cumplen con firmeza, sabor o condición post viaje.
“La fecha del Año Nuevo Chino cambia al 6 de febrero el próximo año, eso nos favorece y esperamos no tener una temporada tan adelantada. Nosotros siempre estamos trabajando y tenemos que adaptar a lo que nos impone el clima. Estamos en un proceso de ajustes, trabajando en diferentes aspectos y esperamos consolidar una industria que es muy importante para la economía chilena”, sostuvo el ejecutivo.
Actualmente existen cerca de 80 mil hectáreas plantadas de cerezo en el país, de las cuales el 54% está en etapa de producción creciente y un 40% corresponde a la variedad Santina, lo que proyecta mayor oferta temprana en los próximos años. El sector asume que se aproxima un proceso de consolidación, similar al vivido por la manzana, la uva de mesa y el kiwi en ciclos anteriores, donde la sobreoferta derivó en reducción de superficie y mayor concentración productiva.
El gran objetivo de la industria: crecer con calidad
El inicio del Año Nuevo Lunar activa el período de mayor demanda para la cereza chilena en el mercado chino, principal destino de la fruta y eje del calendario exportador del sector. La festividad concentra el consumo en pocas semanas, generando alta presión logística en cosecha, embalaje y embarques hacia Asia.
Pese a que el volumen exportado se mantuvo dentro de lo previsto -con 113,8 millones de cajas enviadas frente a una proyección inicial de 110 millones- el resultado comercial no cumplió las expectativas de rentabilidad. China absorbió 98,9 millones de cajas, equivalente al 87% de participación, consolidando nuevamente su liderazgo como mercado de destino. Sin embargo, varios productores anticipan balances negativos tras una temporada marcada por retornos ajustados.
El desempeño estuvo condicionado por factores operativos y de mercado. Las condiciones climáticas adelantaron la cosecha, concentrando una mayor oferta en las primeras semanas de envíos. Desde el Ministerio de Agricultura se reconoce que la industria enfrenta una etapa de mayor exigencia, en la que la diversificación de mercados, el fortalecimiento de estándares de calidad y la coordinación entre actores serán determinantes para sostener la competitividad internacional.
Desde Frutas de Chile, Iván Marambio aseguró que “lo que intentamos hacer, y no solamente con la cereza sino con toda nuestra fruta, es crecer con calidad. Ese es el desafío y los ajustes que hacemos tienen que ver con tecnología, con aplicación de medidas, en el sentido de favorecer siempre la fruta de mejor calidad y el conocimiento que tenemos que tener del consumidor, en este caso particularmente de China”.
De esta manera, el calendario exportador frutícola atraviesa un punto de inflexión y tras años en que la cereza concentró los mayores esfuerzos productivos, financieros y logísticos del sector, el escenario comenzó a cambiar luego de una temporada que no logró recuperar las pérdidas registradas en 2025, catalogada como la más compleja en la historia del rubro. El ajuste marca el cierre de un ciclo expansivo que tuvo a China como principal motor de demanda.
Durante la última década, los embarques de cereza hacia el mercado chino llegaron a representar cerca del 90% del total exportado, generando peaks operativos en puertos, centros de embalaje y transporte terrestre en torno al Año Nuevo Lunar. Sin embargo, la caída en retornos evidenció la vulnerabilidad de una matriz altamente concentrada en un solo destino y producto, abriendo paso a decisiones de reconversión productiva.