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Comercio Internacional

Cereza chilena mantiene posicionamiento en un mercado chino más selectivo

El consumidor identifica la cereza chilena como un producto de calidad.

La fruta conserva visibilidad y demanda en el retail de Guangzhou, en una temporada marcada por adelanto de volúmenes, consumo más cauto y mayor presión sobre precios y ejecución logística.

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El posicionamiento de la cereza chilena en el sur de China sigue mostrando solidez, incluso en un escenario de mayor cautela del consumo. En los puntos de venta de Guangzhou, el producto mantiene visibilidad y rotación, respaldado por un nivel de reconocimiento construido durante años y por su asociación directa al consumo invernal y a la lógica del regalo estacional.

La decisión de compra, de acuerdo con la lectura de mercado de Gonzalo Rubilar, Director Comercial de ProChile Guangzhou, se apoya principalmente en la confianza. El consumidor identifica la cereza chilena como un producto de sabor consistente y calidad predecible, lo que facilita su incorporación tanto en el consumo cotidiano como en ocasiones especiales. Esa percepción se refuerza cuando la fruta exhibe buena condición, color uniforme y una información clara de precio y calibre en sala.

De acuerdo a lo publicado por Frutas de Chile, la actual temporada presenta variables que elevan el nivel de exigencia. El calendario juega un rol relevante: se trata de una campaña extensa, con un Año Nuevo Chino más tardío y con volúmenes significativos ingresando antes del período tradicional de mayor demanda. Este adelantamiento genera un desajuste entre oferta y peak de compra para regalo, presionando precios y obligando al mercado a operar con mayor selectividad.

A este escenario se suma un contexto económico que incide directamente en el comportamiento del consumidor. La recuperación en China avanza de forma gradual, lo que se traduce en decisiones de gasto más prudentes. En las semanas previas al período fuerte, el consumo se sostiene principalmente en compras diarias, con mayor comparación entre alternativas y una sensibilidad más marcada frente al desembolso.

En este contexto, la ejecución logística y comercial se vuelve determinante. Mantener la cadena de frío, asegurar una presentación adecuada y una reposición oportuna en sala son factores críticos para sostener la rotación. A ello se suma la necesidad de mensajes simples y coherentes que reduzcan la incertidumbre del comprador y faciliten la decisión en un entorno competitivo.

Más allá del volumen, el foco estratégico está en proteger el posicionamiento premium de la cereza chilena. La consistencia en calidad y condición es clave para resguardar la confianza, especialmente en momentos en que el mercado reacciona con mayor fuerza a variaciones de precio. A nivel de industria, la distribución más equilibrada de los envíos a lo largo de la temporada aparece como un desafío estructural para evitar concentraciones que saturen el mercado.

La diferenciación frente a otras ofertas se construye sobre tres ejes claros: marca-origen, confiabilidad logística y valor de uso. “Cereza chilena” funciona como un concepto reconocido, asociado a identidad, sabor y color, mientras que la promesa logística -desde cosecha hasta distribución local- se valida en el punto de venta a través de la frescura. A ello se suma su vínculo cultural con el invierno y el simbolismo del regalo.

El cierre de la temporada se perfila con alta intensidad operativa. El interés por la cereza chilena se mantiene, pero en un entorno más selectivo y comparativo. El desafío es sostener una ejecución precisa en una campaña larga y adelantada, donde el consumidor evalúa con mayor detalle cada compra y donde cuidar el valor de la categoría resulta clave para la eficiencia y sostenibilidad del negocio exportador.