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Logística y Distribución

Plan Logístico en Talcahuano: menor congestión y mayor eficiencia operativa

Uno de los ejes centrales es la integración con la plataforma SICEX.

La implementación de soluciones tecnológicas, el análisis de datos operacionales y la coordinación público-privada marcaron la última sesión del Plan de Logística Colaborativa, donde actores del sistema portuario de Talcahuano abordaron los cuellos de botella en accesos, tiempos de espera y gestión de camiones.

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El sistema portuario de Talcahuano enfrenta un escenario operativo exigente, marcado por altos flujos de camiones, limitaciones viales en su entorno inmediato y la necesidad de mantener continuidad operacional en un contexto de creciente demanda logística. En este marco, la sesión del Plan de Logística Colaborativa del Ministerio de Transportes permitió revisar avances concretos en digitalización, control de accesos y análisis de congestión, con una mirada estructural sobre la última milla portuaria.

En este contexto, Omar Salgado, coordinador estratégico de Puertos de Talcahuano, expuso que la comunidad logística se encuentra trabajando en tres líneas prioritarias orientadas a mejorar la competitividad del sistema: elevar los niveles de servicio, fortalecer la seguridad en la cadena y optimizar la gestión de accesos mediante herramientas tecnológicas e integración de plataformas.

Uno de los ejes centrales es la integración con la plataforma SICEX. Salgado detalló que la fase 1 de esta iniciativa se encuentra en marcha blanca desde septiembre de 2025, permitiendo visualizar el momento efectivo de embarque de contenedores que ingresan directamente a exportación. A la fecha, más de 350 empresas exportadoras han tramitado operaciones a través del sistema y registrando información asociada a 23 naves de exportación.

El proyecto contempla una segunda fase orientada a incorporar trazabilidad sobre la carga que se consolida al interior de los terminales, un aspecto clave en el Biobío, donde una parte relevante de las exportaciones se prepara dentro de los recintos portuarios. Esta etapa busca extender la visibilidad del proceso completo, desde el ingreso a zona primaria hasta el embarque, integrando actores como agentes de aduana, exportadores y terminales.

En paralelo, se avanza en el fortalecimiento de plataformas como Container Express y SITCOMEX, mediante pruebas de interoperabilidad que permitan validar en tiempo real información de camiones y conductores. A través de interfaces internas, el sistema portuario ha comenzado a cruzar datos de agendamiento, licencias y condiciones de acceso, con el objetivo de reducir validaciones manuales y anticipar eventuales inconsistencias antes del arribo al gate.

Este enfoque apunta a generar alertas sistémicas que faciliten la gestión operativa y refuercen la seguridad, evitando detenciones innecesarias en los accesos. Desde la empresa portuaria destacan que estas herramientas pueden traducirse en ahorros de tiempo relevantes, tanto para los transportistas como para los terminales, en un entorno de alta presión operativa.

Otro componente clave abordado fue el análisis de zonas de espera en el entorno del puerto de San Vicente. A partir de mediciones en terreno durante jornadas completas de operación, se identificó la existencia de áreas informales utilizadas como buffer por camiones, particularmente en sectores aledaños como calle La Marina.

Seis empresas de última milla concentran cerca del 33% de los camiones.

Ordenamiento vial, seguridad y convivencia urbana

Los datos levantados muestran que, en promedio, los camiones que forman cola directa para ingresar al terminal registran tiempos de espera cercanos a los 20 minutos. En contraste, aquellos que utilizan zonas informales de estacionamiento permanecen en promedio cerca de dos horas, muchas veces a la espera de completar trámites, agendar turnos o simplemente regular su arribo.

Del total de camiones estacionados en estas zonas informales, solo un 25% ingresa efectivamente al puerto, lo que refuerza la hipótesis de que estos espacios funcionan como zonas de regulación de frecuencia más que como parte directa de la operación portuaria. Este fenómeno plantea desafíos relevantes en términos de ordenamiento vial, seguridad y convivencia con otros usos urbanos.

Sobre este punto, Claudio Azócar, coordinador de la mesa de procesos de Comlog Talcahuano, subrayó que el objetivo de fondo es reducir los tiempos de espera y los niveles de congestión en un entorno vial altamente restringido, donde confluyen transporte público, vehículos livianos y camiones de carga en una única vía estructurante.

Azócar destacó que seis empresas de última milla concentran cerca del 33% de los camiones que arriban mensualmente al puerto. De ellas, tres ya operan con tiempos promedio de espera de 20 minutos, mientras que las restantes registran demoras de hasta dos horas, principalmente por falta de planificación y disponibilidad de agendamiento.

El desafío, explicó, es incorporar progresivamente a estas empresas a herramientas de agendamiento basadas en planificación anticipada, lo que permitiría reservar cupos con mayor previsibilidad y reducir la improvisación en los arribos. Este cambio implica ordenar procesos logísticos y documentales aguas arriba, pero ofrece un impacto directo en la descongestión de accesos.

De cara a las próximas sesiones, el sistema portuario de Talcahuano proyecta pilotear estas soluciones con nuevos actores, profundizando el uso de datos y tecnología para mejorar la eficiencia en la última milla. La combinación de integración digital, análisis operativo y coordinación público-privada se perfila como un eje clave para sostener la competitividad del sistema portuario en el mediano plazo.