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Chile y el litio: cómo competir en la nueva geografía energética global
El crecimiento de la electromovilidad, el almacenamiento energético y la expansión asiática están redefiniendo la industria global del litio. Expertos advierten que Chile mantiene ventajas competitivas, pero enfrenta presión creciente por diversificación de oferta, refinación y nuevas tecnologías.
La transición energética global continúa impulsando una acelerada expansión de la demanda de litio, mineral considerado estratégico para la fabricación de baterías, electromovilidad y sistemas de almacenamiento energético. En ese escenario, la Cuenca del Pacífico se consolida como el principal eje de desarrollo industrial y comercial del sector, con China liderando la refinación, manufactura y consumo mundial.
El gerente de operaciones y representante para Sudamérica de la International Lithium Association (ILiA), Jorge Mora, señaló -en el marco del webinar sobre el tema organizado por la Fundación Chilena del Pacífico- que el alza de la industria ha cambiado radicalmente el posicionamiento global del litio en menos de una década. “El gran crecimiento ha sido con los autos eléctricos y los sistemas de almacenamiento”, afirmó y agregó que “la demanda de litio se va a triplicar en los próximos 11 años”.
El ejecutivo explicó que el mercado ya no depende exclusivamente de la electromovilidad, sino que los sistemas de almacenamiento energético están adquiriendo un protagonismo cada vez mayor, especialmente por la expansión de las energías renovables intermitentes. “Ahora lo que más o menos se está haciendo es tener tu sistema solar o de viento con un sistema de almacenamiento para tener la energía 24/7”, sostuvo. Según detalló, la demanda de litio asociada a sistemas de almacenamiento podría cuadruplicarse hacia 2040.
Mora destacó que nuestro país sigue siendo un actor relevante dentro de la industria global, aunque advirtió una creciente competencia internacional. “Chile sigue siendo un jugador muy, muy importante en esta industria”, indicó. Sin embargo, reconoció que el liderazgo productivo ha cambiado en los últimos años, con Australia y China aumentando significativamente su participación mundial.
Esa transformación también fue abordada por Pablo Hernández, gerente de estrategia y desarrollo de Novoandino Litio, quien aseguró que la industria enfrenta un proceso acelerado de diversificación tanto en demanda como en oferta. “El mercado se ha multiplicado por cuatro en los últimos cinco años”, señaló. Añadió que las baterías estacionarias ya representan cerca del 30% de la demanda, lo que ha permitido dar mayor estabilidad al mercado frente a fluctuaciones en las ventas de vehículos eléctricos.
Enfatizó que el crecimiento de la energía solar y eólica está impulsando directamente la necesidad de almacenamiento energético. “Mientras más renovable, más intermitencia”, explicó. “Las empresas que funcionan 24/7 necesitan esa energía y por lo tanto necesitamos más batería estacionaria”. En ese contexto, afirmó que las instalaciones de este tipo de baterías ha crecido más de un 50% durante el último año.
Aparición de nuevos actores cambió el mercado global del litio
Uno de los principales desafíos para Chile, según ambos expertos, es el avance de China en la cadena de valor global. Hernández advirtió que el gigante asiático no solo domina la producción de baterías, sino también la refinación de litio. “Hoy en día más del 70% del producto se refina en China”, indicó. A su juicio, esto ha generado una fuerte concentración industrial que dificulta el desarrollo de capacidades de refinación en otros países.
En paralelo, el ejecutivo sostuvo que la aparición de nuevos productores en África, Argentina y otras regiones está modificando el equilibrio global de oferta. “Si en 2021 Chile, China y Australia tenían más del 90% de la oferta mundial, hoy representan cerca del 75%”, afirmó. Esto, explicó, obliga a Chile a acelerar inversiones, innovación tecnológica y mejoras de productividad para mantener competitividad dentro de la Cuenca del Pacífico.
Desde la perspectiva operacional, Hernández destacó que la industria chilena ha avanzado en eficiencia y sostenibilidad. Explicó que la compañía pasó de producir 45 mil toneladas en 2019 a proyectar más de 270 mil toneladas este año, junto con reducciones en consumo hídrico y mayor diversificación de productos derivados del litio. “Estamos hablando de más de seis veces el crecimiento en los últimos seis o siete años”, sostuvo.
El ejecutivo adelantó además que la firma prepara un nuevo proyecto de expansión asociado al Salar de Atacama, con una inversión superior a US$3.500 millones. “El objetivo es llevar al siguiente nivel nuestra producción”, afirmó. Agregó que la iniciativa busca fortalecer la sustentabilidad operacional, la relación con comunidades y la capacidad de adaptación a las nuevas dinámicas globales del mercado del litio.
En este escenario, ambos especialistas coincidieron en que el futuro del litio no dependerá únicamente de la disponibilidad de recursos, sino también de la capacidad de los países para integrarse competitivamente a la cadena global de valor. Para Chile, el desafío pasa por fortalecer infraestructura, refinación, innovación tecnológica y sostenibilidad operacional, en un mercado cada vez más disputado dentro de la Cuenca del Pacífico y donde Asia continúa marcando el ritmo de la transición energética mundial.