Comercio Internacional
Frutas de Chile informó que la uva de mesa avanza en homologación de calibres
La industria exportadora chilena presentó un nuevo estándar técnico que unifica rangos y nomenclaturas para más de 60 variedades, con foco en competitividad y consistencia en los mercados internacionales.
La industria chilena de la uva de mesa avanza en la estandarización de sus parámetros comerciales con la presentación de un nuevo documento técnico orientado a ordenar los criterios de clasificación por calibre. La iniciativa fue dada a conocer por Ignacio Caballero, director ejecutivo del Comité de Uva de Mesa de Frutas de Chile, como parte de una estrategia para fortalecer la competitividad exportadora.
El objetivo es unificar la información que se entrega a los mercados internacionales y reducir las brechas en nomenclaturas y rangos utilizados por productores, exportadores y compradores. Actualmente, en Chile se comercializan más de 63 variedades de uva de mesa, con 46 rangos de calibre y al menos cinco escalas distintas de clasificación, lo que genera diferencias en la interpretación comercial según destino.
La propuesta técnica establece parámetros medidos en milímetros para categorías que van desde M hasta JJJ, con el fin de estandarizar criterios según genética y color de la fruta. De esta manera, se busca asegurar consistencia en los embarques y mayor claridad en la comunicación con importadores y supermercados.
El primer estándar definido en el documento abarca más de 40 variedades y fija, por ejemplo, el calibre XL entre 20 y 22 milímetros, mientras que la categoría JJJ corresponde a frutos sobre 26 milímetros. Un segundo estándar considera 10 variedades específicas -entre materiales tradicionales y nuevos desarrollos- donde el XL se sitúa entre 19 y 21 milímetros y el JJJ sobre 25 milímetros. Además, se incorpora una categoría “Special” para variedades con requerimientos particulares derivados de su morfología.
Desde el gremio sostienen que la homologación permitirá que la oferta chilena opere bajo un lenguaje técnico común, facilitando la coordinación logística y comercial en la cadena exportadora. La estandarización apunta a reducir discrepancias en destino, mejorar la planificación de packing y consolidar una presentación homogénea en los mercados internacionales.