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El nuevo escenario del hidrógeno verde: las claves para que Chile no pierda competitividad
La decisión de Corfo de poner término anticipado al programa NEMa reabrió el debate sobre el futuro del hidrógeno verde en Chile. Para Cristóbal Parrado, investigador del Centro de Transformación Energética de la Universidad Andrés Bello, el país debe dejar atrás la etapa de las expectativas y concentrarse en crear demanda.
El término anticipado del programa Núcleo Tecnológico para el Desarrollo de Nuevas Energías en Magallanes (NEMa), anunciado por Corfo, abrió una nueva discusión sobre el rumbo que debería seguir la estrategia chilena para el desarrollo del hidrógeno verde. La decisión se produce en un escenario internacional marcado por la postergación de inversiones, mayores exigencias de financiamiento y una demanda que ha crecido a un ritmo menor al previsto hace algunos años.
En este contexto, el debate ya no se limita al futuro de un programa tecnológico, sino que se extiende a las condiciones que necesita el país para consolidar una industria con capacidad de competir en los mercados internacionales.
Para analizar este escenario, Agenda Logística conversó con Cristóbal Parrado, investigador del Centro de Transformación Energética (CTE) de la Universidad Andrés Bello, quien sostiene que el principal desafío de una industria que aún está en etapa de desarrollo no es aumentar la oferta, sino generar demanda. A su juicio, esa prioridad también explica la decisión adoptada por Corfo.
"Corfo tiene primero que preocuparse directamente por qué es lo importante en este momento para una industria incipiente. Y una industria incipiente como la de hidrógeno necesita de la demanda", afirma. En ese sentido, agrega que "es lo que está pasando en todo el mundo. Hay países, más en el hemisferio norte, que están con más demanda de hidrógeno, pero por ahora no hay una razón para hacer localmente hidrógeno a menos que queramos exportarlo. Y exportarlo también significa un puerto y diversas cosas, por lo tanto, hay una línea nacional que se debería hacer de esa forma. En este caso, estoy de acuerdo con la lógica, pero considerando que la demanda es donde hay que ir".
Para Parrado, el término anticipado de NEMa no representa necesariamente un retroceso para la industria, sino una oportunidad para ajustar las expectativas que se generaron durante los últimos años en torno al hidrógeno verde. "Quizá nos deja un poco, nos saca un poco de esta burbuja en la que estamos viviendo. Yo soy súper pro medioambiente, pro energía renovable, por algo trabajo en esto, pero nos pasa mucho, tanto a los chilenos como al ser humano en general, que nos emocionamos mucho con las cosas, pero sin un fundamento real", señala.
Como ejemplo, recuerda la evolución que experimentó la energía solar en Chile. "Nos pasó un poco con la solar en algún momento, donde la gente que quería plantas fotovoltaicas era básicamente filántropa, personas que realmente estaban comprometidas con el medioambiente y con su huella de carbono. No era una decisión económica. Luego pasaron diez años y la solar hoy en día es una decisión económica. Es decir, que yo tenga paneles en mi casa no es porque quiero parecer de algún otro estatus. Es una decisión sumamente económica que me permite pagar menos por la electricidad."
La industria entra en una etapa de mayor selección
A su juicio, el hidrógeno verde está recorriendo un camino similar. "Lo mismo con el hidrógeno. Hoy en día el hidrógeno está en una fase donde todos hablábamos de hidrógeno, donde todos decíamos que el hidrógeno iba a ser la segunda energía solar. Pero la verdad es que hemos invertido aproximadamente unos 50 millones de dólares, muy por debajo de lo que han invertido otros países. Por lo tanto, no estamos lejos de donde empezamos, sino que estas cosas nos hacen aterrizar. Tenemos las condiciones óptimas, solo tenemos que hacer lineamientos públicos reales y trabajar en conjunto con el privado."
El investigador estima que el escenario actual también refleja un cambio en la forma en que se evaluarán los proyectos de hidrógeno verde durante los próximos años. "Creo que hay una mayor selección en los proyectos", afirma, explicando que la competitividad dependerá en gran medida de reducir los costos de producción. "Tenemos que considerar que el costo del hidrógeno para ser competitivo tendría que llegar a más o menos un dólar... y en este caso estamos llegando a valores bastante mayores."
En ese contexto, sostiene que las mejores oportunidades seguirán concentrándose en territorios con ventajas naturales para la generación renovable. "Es por eso que los lugares donde realmente se está viendo son lugares donde, por ejemplo, en Magallanes se está haciendo un megaproyecto... son lugares donde la energía eólica tiene un factor de planta sobre el 65%. Es decir que se está tratando de combinar la generación de energía junto con la generación de hidrógeno. Podríamos decir algo similar a lo que podría ser una batería. De esta forma convertimos la energía eólica o, en este caso, la energía solar si estoy en el norte, en una molécula que nos puede servir para trasladar la energía desde un momento al otro."
Si bien Chile mantiene condiciones favorables para desarrollar esta industria, Parrado considera que el siguiente paso debe ser incentivar el consumo interno antes de pensar en una expansión basada exclusivamente en las exportaciones. "Lo que debemos hacer, si es que queremos realmente empezar a usar el hidrógeno, es que se incentive a la demanda", sostiene.
La capacidad de adaptación será factor determinante
El investigador recuerda que uno de los aspectos que más le preocupó durante el último tiempo fue la reducción de recursos destinados precisamente a impulsar el mercado. "A mí lo que me dolió realmente fue que al principio del año tuvimos una noticia de que se habían restado aproximadamente 3.000 millones de dólares para hidrógeno verde, pero era básicamente para la demanda, para generar demanda en términos, por ejemplo, de calefacción o algunas innovaciones en ese estilo."
Como ejemplo, menciona el uso de mezclas de hidrógeno en redes de gas existentes. "Tenemos algunos lugares en Magallanes donde nuestro gas licuado de cañería viene con un 10% de hidrógeno, esto es lo que se le llama el blending. Entonces, por decir alguna idea, que el Estado diga: 'Voy a considerar que ahora ese blending sea del 30% al 40% con hidrógeno; voy a subsidiar la diferencia del costo del hidrógeno y voy a poner una política energética interesante'. Entonces, al final, el inversionista o el privado lo que va a hacer es comprar hidrógeno verde. Entonces, si alguien quiere comprar hidrógeno verde, efectivamente va a poder otro inversionista decir: 'Ok, entonces si alguien quiere comprar, yo voy a vender'."
Para el académico, esa debería ser la hoja de ruta para los próximos años. "Esa es la lógica que tenemos que empezar a hacer localmente para primero empezar a probar aquí y luego ya pensar en exportar a todo el mundo."
Respecto al término anticipado del programa NEMa, Parrado descarta que deba interpretarse como un fracaso de la estrategia nacional de hidrógeno verde. Por el contrario, considera que corresponde a una adaptación frente a un mercado internacional que continúa evolucionando. "Creo que tiene que ver con un ajuste", señala.
Como argumento, recuerda que las proyecciones en materia energética han cambiado en distintas oportunidades. "Incluso los mayores expertos decían que la energía solar iba a crecer y que íbamos a tener, por decir algo, 200 megas en algún momento. Hoy en día tenemos más de 2.000. Entonces nos equivocamos, sí, todos nos equivocamos, tanto los profesores, los académicos, todos nos equivocamos en las proyecciones."
A partir de esa experiencia, sostiene que la capacidad de adaptación será determinante para el éxito de la industria. "Lo importante aquí es tratar de equivocarnos barato y no tan caro al final, y no esperar tanto a equivocarnos. Este tipo de cosas las tenemos que ver con esta capacidad de pensar nuevamente cuáles son los nuevos alineamientos, tomar este alineamiento y empezar a hacerlo de la mejor forma. Y yo creo que la mejor forma tiene que ver con incentivar la demanda, incentivar también al inversionista que viene a probar algún piloto de hidrógeno. Creo que ese sería un poco el camino."