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Logística y Distribución

Corredores bioceánicos: ¿cómo convertirlos en estrategia logística regional?

Iquique trabaja en el desarrollo regional a partir del corredor bioceánico.

La Política Logística Regional de Tarapacá 2026-2040 plantea una hoja de ruta para articular Puerto Iquique, ZOFRI, minería, infraestructura fronteriza y corredores bioceánicos. El objetivo es posicionar a la región como plataforma logística internacional y fortalecer su conexión con Bolivia, Brasil y los mercados del Asia-Pacífico.

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La discusión sobre los corredores bioceánicos comienza a adquirir una dimensión más amplia en Tarapacá luego que la Empresa Portuaria Iquique (EPI) aprobara una propuesta de Política Logística Regional para el periodo 2026-2040 que busca integrar infraestructura, comercio exterior, digitalización y conectividad transfronteriza bajo una estrategia común. Un documento que identifica sectores como la Zona Franca de Iquique (ZOFRI), la actividad minera y las rutas hacia países vecinos como elementos centrales para proyectar el desarrollo logístico de la región.

El planteamiento supone ampliar la mirada sobre el rol del puerto. La estrategia apunta a que Tarapacá funcione como una plataforma logística internacional, capaz de aprovechar su posición geográfica para conectar los flujos provenientes de Sudamérica con las rutas hacia el Pacífico y los mercados de Asia. Para ello, la propuesta incorpora seis ejes: infraestructura logística integrada, plataforma internacional, transformación digital, sostenibilidad y resiliencia, capital humano y una gobernanza regional que reúna a organismos públicos, empresas, gremios, academia y comunidades.

Los corredores bioceánicos aparecen en este esquema como uno de los principales factores de oportunidad, pero también como un desafío de infraestructura y coordinación. La política identifica la necesidad de mejorar la conectividad regional, reducir costos logísticos y aprovechar de manera efectiva las rutas transfronterizas, evitando que la infraestructura portuaria opere desconectada de los demás componentes de la cadena. El objetivo es que los corredores puedan traducirse en mayores volúmenes de carga internacional y no solamente en una mejora de la conectividad física.

El presidente del Directorio de EPI, Max Barrera, sostuvo que "esta política constituye una invitación a pensar el futuro de Tarapacá desde una perspectiva logística e integradora. Lo que estamos haciendo es proponer una hoja de ruta que permita coordinar esfuerzos, generar acuerdos y proyectar inversiones que fortalezcan la competitividad regional y mejoren las oportunidades de desarrollo para las próximas generaciones”.

En esa estrategia, la relación con Brasil adquiere especial relevancia. El Puerto de Iquique recibió recientemente una delegación brasileña encabezada, entre otros representantes, por Cálicles Manica, coordinador general de Relaciones Internacionales de la Agencia Nacional de Transportes Terrestres (ANTT), para analizar las oportunidades que ofrece el recinto en el desarrollo del Corredor Bioceánico y la integración logística bilateral.

La visita puso sobre la mesa un componente que será determinante para la competitividad de estas rutas: la coordinación de los procesos fronterizos y aduaneros. El trabajo desarrollado previamente con representantes de la Aduana de Brasil busca avanzar en mecanismos que permitan mejorar la integración de los territorios vinculados al corredor. En paralelo, EPI presentó el sistema franco de Iquique como una plataforma que puede complementar la operación portuaria y aportar capacidades para el comercio internacional y la agregación de valor a las cargas.

La propuesta incorpora la relación entre infraestructura portuaria y desarrollo urbano.

La necesidad de un Consejo Logístico Regional

La estrategia regional también considera que el corredor no puede analizarse únicamente desde la perspectiva del comercio internacional. EPI plantea una cartera de proyectos estructurantes que incluye mejoramientos en los accesos al Puerto de Iquique, modernización de complejos fronterizos, una plataforma digital logística regional y centros logísticos integrados. A ello se suma la propuesta de crear un Consejo Logístico Regional, destinado a coordinar inversiones y monitorear el cumplimiento de los objetivos definidos.

El componente institucional es precisamente uno de los puntos que la portuaria busca reforzar. En las reuniones de socialización de la política con autoridades regionales y representantes del Congreso se ha planteado la necesidad de avanzar desde un diagnóstico común hacia una estrategia con iniciativas concretas y coordinación entre los sectores público, empresarial y logístico. El objetivo es evitar que proyectos vinculados al puerto, la ZOFRI, la infraestructura fronteriza y los corredores avancen de manera independiente.

A nivel local, la propuesta también incorpora la relación entre infraestructura portuaria y desarrollo urbano. Desde el municipio de Iquique se ha planteado la posibilidad de articular puerto, Zona Franca y aeropuerto para fortalecer a la ciudad como plataforma de importación y exportación en el Pacífico. Esta mirada amplía el concepto de corredor bioceánico hacia una red logística territorial, donde la eficiencia del tramo internacional depende también de las conexiones y servicios disponibles dentro de la propia región.

La futura concesión del Puerto de Iquique aparece, en este contexto, como otro elemento relevante de la planificación. La propuesta de EPI considera que las decisiones de infraestructura y capacidad portuaria deben responder a una visión de largo plazo, considerando los corredores bioceánicos, los proyectos mineros, la apertura del cabotaje marítimo y otros posibles generadores de demanda. La discusión, por tanto, no se limita a cuánto puede transferir actualmente el puerto, sino a qué infraestructura necesitará Tarapacá para capturar nuevos flujos de carga durante las próximas décadas.

El horizonte planteado por EPI llega hasta 2040 y busca traducir esta estrategia en indicadores concretos: menores tiempos de transporte, mayor carga internacional movilizada por la región y reducción de las emisiones asociadas a la actividad logística y portuaria. Para alcanzar ese objetivo, el desafío será convertir la posición geográfica de Tarapacá y el potencial de los corredores bioceánicos en una oferta logística coordinada, con infraestructura, servicios y procesos capaces de responder a las necesidades del comercio regional.

Por último, y como señaló la geógrafa y asesora del Consejo de Políticas de Infraestructura, Antonia Bordas, "los corredores de integración son mucho más que rutas para el transporte de mercancías. Son plataformas de desarrollo capaces de transformar territorios, generar nuevas oportunidades productivas y fortalecer la competitividad regional. La pregunta es cómo aprovechar la conectividad para potenciar el desarrollo de las regiones”.