Comercio Internacional
“Marruecos no es solo un destino de exportación, es una puerta de entrada”
El embajador Alberto Rodríguez destaca a Marruecos como un hub tricontinental para la expansión exportadora chilena, aunque advierte desafíos regulatorios y la necesidad de una estrategia de largo plazo para capitalizar oportunidades en el sector agroalimentario.
El intercambio comercial entre Chile y Marruecos ha mostrado una expansión sostenida en las últimas dos décadas, con una tasa promedio anual de 9,7% desde 2003, pasando de US$10,4 millones a US$80,2 millones en 2025, según datos de la SUBREI. En este escenario, el país del norte de África comienza a posicionarse como un nodo estratégico para la diversificación de exportaciones chilenas, especialmente en el ámbito agroalimentario.
En una entrevista publicada por Frutas de Chile, el embajador de Chile en Marruecos, Alberto Rodríguez, destacó el rol del país como plataforma de proyección internacional. “Marruecos ofrece una combinación poco común: estabilidad, diversificación económica y proyección internacional”, afirmó, subrayando que su principal fortaleza radica en su capacidad de conectar mercados en África, Europa y Medio Oriente.
El diplomático enfatizó que el valor estratégico del mercado marroquí no se limita a su demanda interna, sino a su red de acuerdos comerciales. “Marruecos tiene acceso preferencial a más de 50 países, incluyendo la Unión Europea, Estados Unidos y gran parte de África. Esto abre la puerta a operaciones con alcance regional”, señaló, apuntando a una lógica de expansión más allá del comercio bilateral.
En términos sectoriales, el agro chileno aparece como uno de los principales beneficiarios potenciales. “En fruta fresca -kiwis, uvas, manzanas y peras- hay oportunidades en contrastación y en segmentos que valoran calidad”, indicó Rodríguez, aunque reconoció que actualmente estos productos aún no cuentan con acceso al mercado, evidenciando desafíos regulatorios pendientes.
El embajador también destacó cambios en el perfil del consumidor marroquí, con una creciente demanda por productos con mayor valor agregado. “Hay mayor apertura a frutas deshidratadas o snacks saludables. Es un mercado que combina tradición con modernidad”, explicó, lo que abre oportunidades para diversificar la oferta exportadora chilena.
En otros segmentos, como vinos y carnes, las oportunidades están condicionadas por requisitos específicos. “El vino tiene espacio en nichos como turismo y gastronomía internacional”, señaló, mientras que en carnes advirtió la necesidad de cumplir con certificaciones halal y normativas sanitarias. En este ámbito, destacó la autorización en 2024 para importar carne ovina y caprina desde Chile como un avance relevante.
Pese a este potencial, Rodríguez advirtió sobre obstáculos estructurales. “En algunos productos aún hay temas regulatorios y fitosanitarios, y la ausencia de un acuerdo de libre comercio implica aranceles elevados”, indicó, agregando que el principal riesgo es subestimar la complejidad del proceso de entrada a este mercado.
Finalmente, el embajador subrayó la importancia de una estrategia de largo plazo. “Marruecos no es solo un destino de exportación, es una puerta de entrada”, afirmó, destacando iniciativas como la Rueda de Negocios Europa, África y Medio Oriente 2026 en Rabat como instancias clave para posicionar a Chile en una plataforma tricontinental y proyectar su inserción en mercados emergentes.