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Logística y Distribución

Antofagasta proyecta una plataforma logística bioceánica de cara al 2050

En la actualidad la región ya cumple un rol estructural en el comercio exterior chileno.

La región busca consolidarse como nodo estratégico entre Atlántico y Pacífico, articulando infraestructura vial, portuaria y ferroviaria para capturar flujos comerciales sudamericanos hacia Asia-Pacífico.

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El “Seminario de Infraestructura Logística para la Consolidación del Corredor Bioceánico”, organizado por el GORE y el CPI, con FCAB como anfitrión, definió una hoja de ruta al 2050 para posicionar a la Región de Antofagasta como plataforma de servicios logísticos de clase mundial, aprovechando su ubicación geoestratégica entre ambos océanos.

Actualmente, la región ya cumple un rol estructural en el comercio exterior chileno. Según la Empresa Portuaria Antofagasta, por sus aduanas transita cerca del 35% del valor FOB de las exportaciones del país, consolidando a la zona como un nodo crítico en la red logística nacional y en la conectividad portuaria del norte.

La consolidación del Corredor Bioceánico permitiría capturar flujos de exportación desde Brasil, Paraguay y Argentina hacia el Asia-Pacífico. En este marco, el GORE Antofagasta firmó un convenio con el Ministerio de Obras Públicas por $700.000 millones para la estandarización de rutas estratégicas asociadas al corredor, fortaleciendo la infraestructura vial habilitante.

En paralelo, se inició la instalación de señalética oficial en las principales rutas regionales, reforzando la identidad territorial del corredor y la visibilidad internacional del trazado que conecta el Trópico de Capricornio con los puertos del Pacífico, facilitando la operación de transporte internacional de carga.

El modelo proyecta encadenamientos productivos locales a través de zonas de desarrollo logístico como La Negra, la expansión de la Plataforma Logística de Mejillones —con 50 hectáreas destinadas a industria y almacenamiento y el 62% de la carga general regional— y la reactivación del ferrocarril de carga como eje multimodal para graneles y contenedores.

Desde el ámbito público-privado, las autoridades coincidieron en que el éxito del corredor dependerá de la capacidad de inversión del sector privado sobre la base habilitante estatal, que ya suma $95.000 millones en convenios portuarios adicionales. El desafío no solo es logístico y comercial, sino también urbano: el fortalecimiento industrial exige planificación territorial, servicios y capital humano alineados con el crecimiento del nuevo eje bioceánico.